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26 de marzo de 2021

Buceamos en el ayer pensando en hoy

Las necesidades del presente han impulsado la revaloración de la Constitución del 49. Un Llamamiento unitario recorre el país. Una convocatoria a un Diálogo indispensable. Exploramos nuestro pasado en vena actual.

¿Qué perdimos de lo que alguna vez tuvimos? ¿Qué nos pasó?

 

Allá por el 49

Perón llevaba ya 6 años participando del Gobierno. Tres de ellos como Presidente. La convocatoria a reformar la vieja Constitución se dio al calor de un torbellino transformador. Muchas de las disposiciones incorporadas a la nueva Constitución  eran ya operativas. Tanto en cuanto a Derechos como al contenido del inmenso Art. 40.

En 1946 se adoptaron dos medidas contundentes:

  • la nacionalización del Banco Central y
  • el monopolio estatal sobre los depósitos bancarios.

Paralelamente comenzaba a actuar el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio, IAPI. Cuando en el 49, el monopolio estatal del Comercio exterior adquiere rango constitucional, dicha política estaba en pleno funcionamiento.

Otro tanto ocurría con otras normas. La Constitución disponía que “los servicios públicos pertenecen al estado y no pueden ser enajenados”. A esa fecha, los servicios (excepto hecha de la distribución eléctrica), habían sido nacionalizados.

En contraste con tantos otros textos legales que son cacareos de buenas intenciones, esta Constitución estaba sostenida en la voluntad política de hacerla “real”.

 

Tiempo de cambios

Se conforman Ferrocarriles del Estado, Gas del Estado, Agua y Energía, Teléfonos del Estado. FFMM produce la primera colada de hierro (Altos Hornos Zapla). El Gral. Savio implementa el Plan Siderúrgico Argentino y en 1947 crea SOMISA. En 1950 se constituye la Comisión Nacional de Energía Atómica CNEA. Surge la Flota Naval del Estado. El Astillero Río Santiago ya construye grandes navíos. En 1950 hace su vuelo bautismal Aerolíneas Argentinas. En Córdoba IAME fabrica aviones y autos. Se expropian 20 empresas alemanas como compensación de guerra que integran DINIE. Se funda la UTN.

Carrillo levanta Policlínicos e implementa EMESTA (Empresa de Medicamentos del Estado Argentino). Con la pandemia a cuestas ¡qué visionario! Su contracara: la enfermedad como negocio.

Con los Planes Quinquenales, obras de infraestructura (usinas térmicas e hidroeléctricas; caminos; embalses; modernización de Puertos y elevadores; viviendas populares (más de 350.000); complejos hoteleros (Chapadmalal y Embalse); Aeropuerto de Ezeiza; Escuelas.

Eva Perón con su Fundación y su trabajo social. Promueve el protagonismo de la mujer, impulsando en 1947 la Ley del voto femenino.

 

reformistas y Reformistas

Bajo el mismo vocablo se desenvuelven diferentes identidades. ¿Cómo no enfrentar a quienes diciéndose revolucionarios pegan una voltereta y pasan a defender tesis reformistas? Nunca les faltarán argumentos. Las circunstancias y la subjetividad multiplicarán los obstáculos. Pero, pelear por la Revolución no es solo para días soleados. Frente al economicismo de estos pragmáticos posibilistas estamos quienes jamás bajaremos las Banderas.

Existen otros reformistas. Esos que nunca se plantearon la Revolución. “Jamás me propuse asaltar el Palacio de Invierno”. A estos tenemos que valorarlos por lo que sí se propusieron. Y respetarlos por lo que efectivamente realizaron. Es el caso del primer peronismo. La burguesía nacional, entrelazada con los protagonistas del 17 de octubre, encabezó un proceso de reformas económicas, sociales y políticas que marcaron una Época. No se trata de suscribirlas a libro cerrado. Ni de minimizar las diferencias. Dejaron irresuelta la cuestión agraria. Mientras conservaba indemne su propiedad sobre la tierra, la oligarquía terrateniente soportó el Estatuto del Peón; el congelamiento de arriendos; la suspensión de desalojos. Entretanto, afilaba los cuchillos preparando el derrocamiento del Gobierno.

Hay un balance principal. Una década plena de políticas con franco contenido nacional y popular. Durante ésta la bonanza derramó. Fuertes razones para explicar la vigencia del peronismo.

 Una certeza… Con esa burguesía nacional que expresó Perón, tenemos un camino a recorrer. De hecho o derecho, confluimos, en el Frente Único. Habrá unidad, habrá lucha por dirimir la orientación general del proceso. Por un largo período, las motivaciones para la alianza se mantendrán.

 

¿El último reformista?

¿Qué pasó después del 55? ¿Habrá sido Perón el último reformista? El golpe vino a cortar de raíz esa experiencia. Disolvió el IAPI. Derogó la Constitución del 49 mediante un bando militar. Proscribió y fusiló.

No acalló la voluntad de resistencia de los sectores populares. Por un tiempo, los principios del 49 fueron incorporados a los Programas del movimiento obrero. La Falda (1957). Huerta Grande (1962). Declaración del 1° de Mayo (1968). Aquí y allá se mantuvieron vivas las llamas de la Justicia social, la Independencia económica y la Soberanía política. Pero lo que predominó fue la “mesura”. O, dicho con otras palabras, la decisión de no confrontar con el Poder real.

Han pasado 65 años del derrocamiento de Perón. Hubieron intentos: en 1973 Perón dispuso una Comisión para elaborar una reforma constitucional que frustró su muerte. Durante su segundo Gobierno, Cristina Kirchner inició consultas en la misma dirección. Pero, el Programa del 49, no retornó.

Mientras tanto el Mundo no ha dejado de empeorar. Las mismas plagas en versión magnum. La concentración de la economía en menos, menos y menos manos ha debilitado a la burguesía argentina. Menos espaldas y menos principios.

El sector más angurriento vive mamando de la Dependencia. Pendiente de las rebanadas (en general solo migajas) que caen de la mesa de monopolios e imperialitas. Ese maridaje se expresó en los 4 años de macrismo. El Poder real que manipula Medios y Justicia; los enemigos del Pueblo y la Nación que vuelven a la carga por un Segundo Tiempo. Cuando completarían las “reformas” (así también las llaman) que les quedaron inconclusas. Retorno inviable, al menos que se lo facilitemos.

 No faltan quienes han perdido la brújula. Subyugados por la presión mediática compraron el casete del “fin de nuestra Historia”. Sin comprender que, al final de este camino, una ínfima minoría pretende quedarse con TODO. Por tanto aceptan pastorear en el corralito que nos asignaron. “Nada de reclamar lo que nos van a negar”.

Estamos, por fin, quienes ya aprendimos que no hay otra salida que enfrentar a los sectores dominantes (la nefasta oligarquía, aquellos burgueses cómplices y las potencias imperialistas).

 

Un perfecto círculo vicioso

La decadencia argentina, el atraso y la dependencia, se asienta en una ecuación que suma cero. Cero crecimiento, cero satisfacción, cero realización de las grandes mayorías. Cero + cero + cero = cero

¿Argentina deudora? A producir divisas para estar “al día”. Por lo tanto a someterse  a la distribución internacional del trabajo tal como la imponen las potencias. Granos, hidrocarburos y minerales para solaz de Ellos. Y sanseacabó.

 

Condicionados o soberanos

La Deuda eterna es una sucesión de períodos de sangría con otros de renegociación. Que es cuando “ganamos” tiempo a costa de conceder soberanía. Siempre a pérdida. Tanto cuando pagamos como cuando postergamos.

Hace 65 años regía el monopolio estatal del Comercio exterior. Hoy rige el Viva la Pepa. Tras la quiebra dolosa de Vicentin, el 100% de las agroexportadoras son extranjeras. Lo mismo ocurre con los Puertos y las balanzas. O sea los impuestos que estos debieran pagar. Ni un solo barco de bandera. Los seguros en manos del Lloyd o Alliance (por nombrar algunos). Y el Dragado de nuestros Ríos. La crema del negocio exportador no deja un penique en nuestra tierra. Si reimplantáramos el IAPI, ¿a quién se le pudiera ocurrir convocar un banderazo en apoyo de Cargill o COFCO? ¿Y quién, por más gorila que fuese saldría a la calle en defensa de la “seguridad jurídica” o la “propiedad privada” de estos monopolios?

Del 46 al 55 el IAPI compraba la producción agraria a buen precio. Invertía sus utilidades en botar naves con las que armamos una Flota. Fondeó al Banco Industrial. Un verdadero motor de la industrialización. Una época en que se hizo innecesario cobrar retenciones.

 

Los abuenados

Desde el inicio de la pandemia sesudos “pensadores” nos quisieron envolver en ondas de amor y de paz. Es tal el desquiciamiento que estaba garantizado que todo iría a mejorar. Algunos remataban la promesa con un “¡para siempre!”. Saldríamos de la pandemia más buenos. ¿Hace falta aclarar que nada de esto ocurrió? En tales profecías convergieron ingenuos y deshonestos.

Hasta el FMI se habría abuenado. Apenas hace 4 años rifó la economía argentina en beneficio político y pecuniario de Macri. ¿Seremos ahora “amigos”? ¡Patrañas! Un recuerdo: Perón rehusó incorporarnos al Fondo. Fue la “Libertadora” quien negoció el ingreso. Previo a la admisión el FMI impuso una condición: devolver a sus dueños las empresas expropiadas (las de DINIE y la cervecería Quilmes).

Para ellos somos descartables La Humanidad no olvidará, ni perdonará la ignominia  de la denegación de vacunas a las grandes mayorías.

Jamás creamos en mágicas promesas. Nadie va a cambiar las cosas por nosotros. Como en tiempos idos, las cosas cambiarán si las cambiamos. De nuestro pasado todo lo que nos sirva HOY. Los desafíos de este presente, la Deuda, las vacunas, la derogación del Decreto 949, el litio, Vaca Muerta, la inflación. La Tierra, el Techo y Trabajo.

 

Escribe Sebastián Ramírez