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13 de marzo de 2013

Carta de un palestino preso

Hay 5.000 palestinos en cárceles israelíes

 Hay cerca de 5.000 palestinos en las cárceles israelíes. Uno de ellos, Arafat Jaradat murió por efectos de la tortura el pasado 24 de febrero.
La muerte de Jaradat desató en cientos de palestinos la furia, protagonizando enfrentamientos con las fuerzas israelíes en Cisjordania. Decenas de personas fueron heridas por balas de goma y al menos dos manifestantes por balas reales, entre ellos un niño de 13 años, hijo de una miembro de las fuerzas de seguridad preventivas palestinas.

 Hay cerca de 5.000 palestinos en las cárceles israelíes. Uno de ellos, Arafat Jaradat murió por efectos de la tortura el pasado 24 de febrero.
La muerte de Jaradat desató en cientos de palestinos la furia, protagonizando enfrentamientos con las fuerzas israelíes en Cisjordania. Decenas de personas fueron heridas por balas de goma y al menos dos manifestantes por balas reales, entre ellos un niño de 13 años, hijo de una miembro de las fuerzas de seguridad preventivas palestinas.
Jaradat había sido arrestado días antes, por arrojar piedras contra vehículos israelíes cerca de un asentamiento de este país en la ocupada Cisjordania. Su familia y sus abogados denuncian que murió “por tortura extrema”, desmintiendo a los funcionarios israelíes que hablan de un “ataque al corazón”. La autopsia de Jaradat reveló que tenía varios huesos quebrados.
El gobierno israelí ha dictado nuevas leyes “adoptadas en secreto”, dicen las agencias de noticias, por las que se permite volver a detener y a encarcelar indefinidamente a los presos políticos palestinos liberados gracias al acuerdo en el que medió Egipto hace aproximadamente un año y medio.  Según ese acuerdo, entre Hamas (que gobierna Gaza) e Israel, en octubre de 2011, Hamas liberó a un soldado israelí al que había hecho prisionero varios años antes. A cambio Israel accedió a liberar a cientos de presos palestinos de las cárceles israelíes.

Carta de Samer Eisawi
Uno de estos palestinos liberados por ese acuerdo, y vuelto a detener seis meses después, ha entrado en huelga de hambre junto a otros tres presos.
Samer Eisawi, de 35 años, residente en Jerusalén, está cerca de la muerte, pues ha permanecido 212 días en huelga de hambre intermitente. Fuentes médicas y sus abogados afirman que su salud se está deteriorando rápidamente y que en cualquier momento puede sucumbir a la enfermedad. Eisawi dio a conocer una carta en la que plantea, entre otros párrafos:
“Extraigo mi fuerza de mi pueblo, de toda la gente libre del mundo, de los amigos y familiares de los prisioneros que continúan día y noche cantando por la libertad y el fin de la ocupación….
Digo a mi pueblo: Soy más fuerte que el ejército de ocupación y sus leyes racistas. Yo, Samer Al-Issawi, hijo de Jerusalén, envío a ustedes mi última voluntad, que en caso de caer mártir, llevarán mi alma como un grito por todos los prisioneros, hombres y mujeres, un grito por la libertad, la emancipación y la salvación de la pesadilla de las prisiones y su dura oscuridad.
“Mi batalla no es sólo por la libertad individual. La batalla librada por mí y mis heroicos compañeros, Tareq, Ayman y Jaafar, es la batalla de todos, la batalla del pueblo palestino contra la ocupación y sus prisiones. Nuestro objetivo es ser libres y soberanos en nuestro estado liberado y en nuestra bendita Jerusalén”.