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08 de junio de 2011

Jorge Mazzina, dirigente de la Federación de Cooperativas de la CCC “René Salamanca”, y Juan Carlos Alderete, coordinador del Movimiento de Desocupados de la CCC, cuentan cómo el gobierno beneficia a organizaciones adictas permitiendo grandes negociados.

Casas “oficialistas” y casas “opositoras”

Hoy 1372 / Manejos escandalosos en la construcción de viviendas

Nuestra primera consulta tiene que ver con el manejo escandaloso de millonarias sumas de dinero que está saliendo a la luz por parte de la fundación Sueños Compartidos que dirige Hebe de Bonafini, cuyo apoderado era Sergio Schoklender.

Nuestra primera consulta tiene que ver con el manejo escandaloso de millonarias sumas de dinero que está saliendo a la luz por parte de la fundación Sueños Compartidos que dirige Hebe de Bonafini, cuyo apoderado era Sergio Schoklender.
El compañero Alderete afirmó: “Lo primero que hay que decir es que el funcionamiento de ellos no tiene nada que ver con las cooperativas que están construyendo pequeña y mediana obra pública. Esto es una gran empresa. El cooperativismo es donde el compañero tiene que conocer la producción, la certificación, cuáles son los descuentos, y el excedente que va quedando en cada certificación. Acá lo que vemos es una gran empresa que tiene capital, como se dice ‘capital de riesgo’.
“A nuestras cooperativas las tratan como si fuesen una empresa tradicional, y le demoran las certificaciones. Pero una empresa, como tiene capital, va adelantando el pago de salarios, o la compra de materiales, porque sabe que a los 70 u 80 días va a cobrar.
“Nuestras cooperativas hacen casas de 43 metros cuadrados, y el gobierno las paga a la mitad de lo que pagan la misma casa, hecha por el Plan Federal de Vivienda. A otras organizaciones, que tienen cooperativas tradicionales, las han hecho entrar al Plan Federal vía una triangulación con empresas fantasmas. Con esta triangulación empresas como la de Hebe dibujan la contabilidad.
“Crean empresas fantasmas para hacer figurar montos que justifiquen lo que le están pagando. Lo que le va quedando a esa gran empresa es una ganancia, que es plusvalía, porque los trabajadores están bajo convenio de la Uocra estricto, ni un peso más. El monto del salario en estos casos está fijado por contrato, y los compañeros no conocen nada, no deciden nada. Y si protestan, los echan a todos, como pasó en el Chaco”.

 

Vinculaciones entre Hebe, Macri y el gobierno nacional
El compañero Mazzina cuenta cómo es el trabajo de las cooperativas de la CCC: “Nosotros construimos para el Programa de Emergencia Habitacional. El presupuesto total es de $98.000 por casa, incluidos materiales, impuestos, salarios de los compañeros, etc. Esta cifra la conseguimos actualizar el año pasado, porque durante mucho tiempo fue de $75 mil. Hace dos días le presentamos al gobierno nacional un presupuesto actualizado de $123 mil, que es lo que necesitamos hoy para hacer la casa. Con el presupuesto actual, o no terminás la casa, o pagás menos de mano de obra. El Plan Federal paga, por la misma casa, $170 mil. La casa que entrega el Plan Federal es sin cerámica, y nosotros tenemos que entregar con cerámica. Reciben más plata y gastan menos.
“La empresa de Bonafini, por cada casa, que es más grande pero premoldeada, no de ladrillos como hacemos nosotros, cobra $210 mil. Ellos argumentan que esa casa se entrega con equipamientos, lo que es cierto. Lo que no dicen es que ese equipamiento se subsidia por el Ministerio de Desarrollo Social, por fuera del presupuesto de $210 mil.
“Hay además vinculaciones entre la empresa de Hebe, Macri y el gobierno nacional. La empresa que fabrica los premoldeados, que está en  Capital Federal, está asociada a la Corporación Sur, un organismo del Gobierno de la Ciudad que, como el Onabe en lo nacional, responde a intereses privados. Además, las casas que construye el Plan Federal en otros puntos del país, como en la provincia de Buenos Aires, en muchos casos se las dan a empresas vinculadas al grupo Macri. Esto explica que el gobierno nacional no haya dicho demasiado de que Macri, de los $500 millones presupuestados para vivienda, haya usado para eso fin sólo $100 millones”.
Siguiendo la conversación, aparece la preocupación de cómo esto ensucia la lucha por las libertades democráticas, ya que Sueños Compartidos se ha transformado en “una de las empresas de la construcción más grande del país. Se dice que tiene 5.000 obreros”, nos refiere Alderete, quien agrega: “Un apoderado es imposible que haga triangulaciones, empresas fantasmas, etc. Esto lo puede hacer el directorio, la presidencia, o la mesa ejecutiva de la Fundación. Mínimamente hay una responsabilidad política. Se habla de lavado de dinero, porque mucho ha ido a parar a empresas fantasmas que no prestaron ningún servicio en la construcción”.

 

Hay compañeros 75 días sin cobrar
Jorge Mazzina detalla los problemas que tienen las cooperativas de la CCC: “La primera dificultad que tenemos es que las obras las sacamos después de mucha lucha, y mucho tiempo después de haber firmado los convenios. Un ejemplo: en el 2009 firmamos un contrato para hacer 20 casas en La Matanza, con un presupuesto de $75 mil por casa. Logramos la actualización el año pasado, pero eso hoy ya no alcanza. No sólo eso, sino que te atrasan los pagos.
“La primera certificación de obra, que se hace a los 30 días de comenzada, lleva como mínimo 45 días de trámites para cobrar, y eso con movilizaciones y luchas. El compañero el primer cobro lo hace a los 75 días de haber empezado a trabajar ¿Qué compañera o compañero puede estar dos meses y medio sin cobrar? Nosotros no somos una empresa que puede adelantar el pago de los salarios. Nos interesa terminar rápido la obra, primero por la necesidad de vivienda de los compañeros, y también para que los costos no nos coman el presupuesto.
“Las empresas que trabajan con el Plan Federal hacen grandes negociados. Invierten de entrada un 30%, y certifican el estado de la obra. Luego adelantan de su capital el resto de la construcción, y la paran cuando llegan al 90%. Dejan pasar el tiempo, echan a los trabajadores, y dos años después certifican con el gobierno el 70% faltante, con un presupuesto actualizado por la inflación. Así recuperan lo invertido y obtienen una ganancia.

 

“Las empresas de Bonafini se benefician de la falta de certificaciones”
Agrega Alderete: “las empresas de Bonafini se benefician de la falta de certificaciones, porque la certificación es el control de la producción. Este gobierno, como en tantas otras cosas, dice una cosa y hace otra. No existe el cooperativismo. En muchas de esas llamadas cooperativas que trabajan con el gobierno, los compañeros ni conocen al consejo de administración. Mucho menos aprobar balances, cómo se hace la obra, qué hacemos con el excedente, etc. Además, a estas cooperativas les pagan a los cinco días, y a vos te demoran para que abandones. Si se revisan muchas de las obras hechas por el gobierno con organizaciones adictas, se ve que las pagan el 100%, cuando de la obra no está hecho más del 25%”.
El compañero Mazzina da un ejemplo: “En el programa “Agua más trabajo”, en La Matanza, trabajaron 75 cooperativas. 15 eran de la CCC, y las demás las armó el municipio. Se supone que todas las obras están terminadas, y falta la conexión a la red de agua. Ahora, como vienen las elecciones, crearon un programa para repasar esas obras, ver si tienen desperfectos, algo que se rompió, etc. Tenemos compañeros trabajando en este programa, y en algunos casos han tenido que hacer la obra casi desde cero, pese a que se cobró el 100%. Hay ejemplos terribles, como que en una cuadra el caño está de un lado de la calle, a 100 metros el otro caño, y en medio no hay nada. No hicieron ni el túnel para poner el caño”.