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03 de julio de 2013

Conversamos con Cristina Cabib (Madre de Plaza de Mayo de Quilmes), Mariana y Canela, jóvenes que trabajan en la pelea
por los derechos humanos de ayer y de hoy, integrantes de la Comisión de Homenaje a las Madres de Quilmes, quienes cuentan la experiencia cultural en el barrio de La Cañada.
 

Comisión de homenaje a las Madres de Plaza de Mayo de Quilmes

COMISIÓN DE HOMENAJE A LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO DE QUILMES

“En el año 2005, ante el intento del kircnernismo de apropiarse de las banderas de los derechos humanos, en la zona se define recrear la historia de las Madres de Quilmes con el objetivo de emplazar un monumento en la plaza San Martín, para recordar y señalar el camino de la lucha”, comienza enmarcando Cristina Cabib, Madre de Plaza de Mayo de Quilmes, hermana del camarada Eugenio Cabib, desaparecido en la dictadura militar.

“En el año 2005, ante el intento del kircnernismo de apropiarse de las banderas de los derechos humanos, en la zona se define recrear la historia de las Madres de Quilmes con el objetivo de emplazar un monumento en la plaza San Martín, para recordar y señalar el camino de la lucha”, comienza enmarcando Cristina Cabib, Madre de Plaza de Mayo de Quilmes, hermana del camarada Eugenio Cabib, desaparecido en la dictadura militar.
Junto a familiares y diferentes fuerzas políticas dieron una gran pelea ante el municipio, y lograron un concurso por el monumento, donde participaron alrededor de 20 obras, fue elegida la de Horacio Dowley: “Siguen marchando”. “Se apuntaba a recordar a los desaparecidos, pero el tema de la justicia y que paguen los responsables, fue toda una batalla que empezó el pueblo, porque la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final es una lucha que venía dando el pueblo, desde la época de Alfonsín y de Menem, a pesar de que este gobierno quiso pasar que es el autor de que se hayan derogado”, argumenta.
El 3 de noviembre de 2006 es inaugurado el monumento, pero el 24 de marzo de ese año, dice Cristina Cabib, “volvemos a hacer las rondas en la plaza San Martín, y de ahí una vez por mes, porque dijimos que la ronda tenía que ser un espacio que transmitiera la lucha por justicia por los 30 mil desaparecidos y además fuera un lugar que expresara las luchas del pueblo”. Recuerda que estuvieron presentes las luchas de Kraft, de los docentes, de ATE, de los estudiantes, de las mujeres, etc.
“En el 2009 desaparece Julio López, a los dos días hicimos la ronda y acuñamos la consigna ‘no a la impunidad de ayer y de hoy’, que pasó a ser de todos los movimientos de derechos humanos.”
“Pudimos unir la lucha contra la persecución a los luchadores populares y por que se abran los archivos de la dictadura, por conocer qué pasó con cada uno de nuestros detenidos-desaparecidos y que a la vez los responsables paguen en cárcel común y efectiva. La Comisión de Homenaje funcionaba en el Suteba de Quilmes, pero en el año 2009 también decidimos tener un espacio, donde unir no sólo la lucha por la aparición con vida sino las diferentes expresiones artísticas de ese movimiento que surgió a partir del concurso… Hay una cantidad de artistas plásticos que están comprometidos con esta lucha. Luego de una larga pelea con el municipio, en el 2010 logramos El Galpón.

De galpón a casa de cultura
“El Galpón no tenía nada y hoy es una casa de cultura. Lo importante es la cantidad de jóvenes que se han acercado a participar y que han hecho de ese galpón un hermoso teatro, donde hay festivales de bandas, teatro, ballet, folclore, hacen un trabajo con los chicos del barrio, apoyo escolar, cine barrial, taekwondo, cocina, murga. Una biblioteca que lleva el nombre de mi hermano Eugenio Cabib. La casa hoy tiene vida”, rescata Cabib.
En la casa se realizan las actividades de la Comisión de Mujeres de Quilmes-Berazategui-Varela, organizaciones estudiantiles, docentes, movimientos, “es abierta y nos permite desde la cultura, esa multisectorialidad, de unir todo lo posible de unir.”
Por otra parte, la Comisión de Homenaje que dirige las actividades en El Galpón, está dando la pelea por los habeas corpus: “Era la pata que nos faltaba. Se ha armado un grupo donde participa una abogada, porque el barrio La Cañada fue arrasado durante la dictadura con desaparecidos y asesinados. Por lo tanto nuestra propuesta es caminar el barrio, buscarlos, rescatar esas historias.”

Una casa hecha a pulmón
La casa de la cultura o El Galpón hubo que armarla, desde la primera silla, el escenario, todo: “porque nosotros no contamos con ningún subsidio, es muy a pulmón”, introduce Canela, una joven que se sumó desde su militancia en el Movimiento de Unidad Secundaria y hoy en la agrupación El Embate de Bellas Artes de Quilmes, e integra la subcomisión de Cultura.
“Todo a pulmón”, se repite en las alocuciones de las integrantes de la comisión. Toda esa casa-teatro fue armada en jornadas de trabajo donde involucró a mujeres y varones: “En este proceso, las chicas aprendimos a soldar, a usar la amoladora, la agujereadota, a pintar”.
En tanto Mariana, cuenta que se sumó en una peña hace dos meses y desde entonces dicta un taller de cocina: “Los chicos traen sus alimentos, cocinan conmigo y eso después lo comparten con la familia, y también viene la familia. Es un espacio donde los chicos no sólo aprenden una disciplina sino que también pueden expresar qué es lo que les pasa, qué sienten… Van madres con hijos que están en la droga, que están mal, otra que tiene un hijo discapacitado. Es un lugar donde se sacan la mochila y también se recrean.”

Meterse en el barrio a trabajar
Canela plantea: “Una de las cosas más importantes que logramos con los talleres es meternos en el barrio a trabajar y eso concatenó una confianza con el barrio. Nosotros, todas las actividades vamos puerta por puerta, hablamos con los vecinos y ahí mismo cuando les contamos que estamos en contra de la cultura del reviente, que no vacilamos contra la droga, que queremos una cultura diferente donde la drogadicción y el alcoholismo queden afuera, la gente se re prende. Cada vez que hacemos un recital lo planteamos, aunque no es fácil en un lugar cultural, en el barrio donde hay gente en una esquina vendiendo  droga…”
Recuerda Mariana: “Cuando salimos a promocionar la murga, había un grupito de chicos en la esquina, nos acercamos, nos recibieron, los invitamos a que se acerquen. La idea es demostrarles que se puede divertir, aprender y dejar lo que puede ser perjudicial para ellos. Ofrecer algo distinto a la política de Cristina.
Los festivales de teatro son gratis y eso es algo que la gente no tiene acceso, lo mismo con los recitales”.
Las compañeras cuentan que salen por el barrio a invitar a los vecinos puerta por puerta, que antes tenían que explicar todo, “pero hoy cuando aparecemos, la gente nos dice: ah sí, son del galpón. La gente sabe quiénes somos, eso se logró pateando la calle”, agrega Canela.
Además, explican que van los domingos a la feria con los volantes, que es “el lugar donde está todo el barrio. Ahora estamos armando una propuesta para salir con el galpón con sus actividades afuera, ponernos en la feria, vender las cosas que se hacen en cocina, los talleres de danza, poder sacar las actividades a la calle.”

Cine barrial, muestras, varietés y recitales
Una de las experiencias más exitosas que recuerdan las chicas de la Casa es el cine barrial: “Hicimos una chocolatada con galletitas, y la entrada era de dos pesos. Se proyectan películas de Disney con sonido como en el cine, los chicos maravillados”.  Pero también se han realizado recitales por género: rock and roll, heavy metal, reggae, recitales a donde concurren unas 300 personas, donde “conocen el lugar, la comisión y contamos quiénes somos”. Con lo recaudado sostienen el cine barrial, los talleres y actividades como la fiesta de Reyes, comprar los instrumentos para la murga (que ese mismo día había participado de la ronda de las Madres). También les permitió equipar el teatro de reflectores, camarín, el telón…
“El éxito son las varietés”, repiten Mariana y Canela: La primera fue una varieté solidaria para una inundación grande el año pasado en Quilmes, salió de la nada… Hubo teatro, muestras de taekwondo, muestras variadas. La segunda, que fue La varieté a todo trapo por los derechos humanos y ya fue laburando con la escuela de Bellas Artes, con teatro, música… y la última con murales en vivo, que fue A todo trapo por la solidaridad para el Barrio Mocoví, de Berisso cuando las inundaciones en La Plata. De esa hicimos los murales sobre los camarines que nos quedaron pintados.
Nos despedimos con las integrantes de la Comisión de Homenaje con la promesa de volver el 9 de agosto a las 21 hs. al Centro Cultural “El Galpón”, para la primera peña folclórica bailable, para la que se preparan con gran entusiasmo.