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23 de enero de 2013

Conversamos con las compañeras Olga, Elsa y Roxana, de la CCC de La Matanza, sobre  la experiencia de los desocupados en el  Plan Argentina Trabaja.

Cómo trabajan los que luchan

Planes Argentina Trabaja en La Matanza

La compañera Roxana, que es la técnica del Movimiento de Desocupados, nos recuerda que este Plan arrancó en el 2010, y que la CCC, “con mucha lucha, ya que el kirchnerismo había dicho ‘nada para la CCC’, hicimos varias jornadas al Municipio exigiéndole los planes, después de casi 6 meses le arrancamos 800 planes para la organización”. Cuenta que de esos 800, hoy quedan 460 “porque hay muchos que no querían trabajar”.

La compañera Roxana, que es la técnica del Movimiento de Desocupados, nos recuerda que este Plan arrancó en el 2010, y que la CCC, “con mucha lucha, ya que el kirchnerismo había dicho ‘nada para la CCC’, hicimos varias jornadas al Municipio exigiéndole los planes, después de casi 6 meses le arrancamos 800 planes para la organización”. Cuenta que de esos 800, hoy quedan 460 “porque hay muchos que no querían trabajar”.
“Empezamos a cobrar por tandas. Al segundo mes, como nadie del Municipio nos convocaba, como organización resolvimos empezar a trabajar. Nos conectamos con los colegios, y al principio había mucha resistencia, salvo en una escuela, la ex ‘Cristo viene’, que está haciendo un proceso de lucha con la Corriente a partir de que quisieron cerrar la escuela.
“Nos empezaron a llegar pedidos de los directores de las escuelas para que vayamos a pintar y refaccionar, hacer mantenimiento. Nos reunimos con los directivos, y aclaramos que no íbamos a reemplazar a ningún auxiliar, es más, cada vez que hay un paro en las escuelas, sean docentes o auxiliares, nosotros también paramos. Con la experiencia se fue venciendo la resistencia que había al principio. Los mismos directivos hablaban con otras escuelas, y contaban el trabajo que hacía la Corriente.
“Al principio el Municipio no nos daba ni herramientas. Ahí resolvimos entre los desocupados de la Corriente que las cooperativas de vivienda que están paradas nos presten las herramientas, y las cooperadoras escolares compraban los materiales. Tuvimos mucha pelea con el Municipio, porque nos quería mandar a trabajar con cooperativas del kirchnerismo; acá la mayoría las dirige La Cámpora. Ellos tenían un programa “pintando escuelas”, que en realidad hacían murales, fue y sigue siendo una disputa permanente. Nosotros refaccionamos, pintamos, y limpiamos, en las escuelas que hay pocos auxiliares.
“Nos costó mucho trabajo, porque para muchos padres nosotros éramos piqueteros que cortábamos la ruta y nada más. Había resistencia hasta que nos pusiéramos la identificación de la CCC, y los compañeros plantearon ‘vamos a defender nuestra identidad’. Lo de la ropa de trabajo fue todo un tema. Primero la pelea para que te la manden, y luego, que venía con el logo de la Municipalidad o de Desarrollo Social. Nosotros ganamos poder estamparle también ‘CCC La Matanza’.
“Luego la relación cambió con los directivos, los padres y los chicos, y nos empezaron a llegar cartas de agradecimiento” [las compañeras nos muestran las cartas y dibujos hechos por docentes y alumnos de escuelas y jardines, pegados en las paredes].

Con los compañeros de cada barrio
Olga y Elsa comentan que están trabajando en alrededor de 71 escuelas, organizados en cooperativas de 60 personas y cuadrillas de 15 en cada grupo de trabajo.
Roxana aclara: “Al principio estábamos incluidos en cooperativas municipales. Fuimos a la pelea –cortes de ruta, marchas, discusiones, negociaciones- y tuvieron que reconocer que la CCC trabaja.
“El municipio nos pidió que terminemos las obras que sus cooperativas empezaron y no terminaron”, acota Olga.
Roxana agrega: “En La Matanza hay cerca de 12.000 planes Argentina Trabaja, y son muy pocos los que se ven en la calle. Nosotros terminamos obras como la Sala del Km. 29, un Centro de Jubilados, veredas, etc. Sobre esta base pelamos que las cooperativas sean sólo de la CCC. Los compañeros nuestros están nucleados juntos. Logramos independencia en la organización del trabajo. Si la obra es en Catán, van los que viven en Catán, y así en los distintos barrios. Fue una pelea porque el Municipio puso 15 obradores, y exigía que los compañeros pasaran por allá a la mañana, y volvieran ahí al final de la jornada. Tenés que ir a las 7 de la mañana, poner la huella digital, te suben a un camión e ir a donde te toque. Si hay un acto político, tenés que ir al acto. Nosotros ganamos que los obradores de la CCC sean en nuestras sedes, la Escuela Amarilla y la Escuela de Casanova, que son de la Corriente. Y acá manejamos planillas de asistencia, en la pelea por mantener la cultura del trabajo. De las 71 escuelas, terminamos 31. Además estamos haciendo barrido de calles, mantenimiento y refacción de plazas en los barrios.
“En los últimos meses le arrancamos al Municipio obras sociales, ropa de trabajo, herramienta, materiales. Fue todo un proceso en el que tuvimos que demostrarle a la comunidad que nosotros estamos trabajando.
Nosotros tenemos compañeros en otras cooperativas como Agua más Trabajo, donde los compañeros ganan cerca de $5.000, y el municipio quiso usar la mano de obra de Argentina Trabaja, que ganan $1.200, y $2.300 cada mes y medio, para hacer ese trabajo. Ahí nos plantamos y lo pudimos frenar. En esto ayudaron mucho los directivos de las escuelas, que no querían que nos saquen de ahí. Le mandaban cartas al intendente, de todo.
“Otra cosa importante de contar es que de la mano de los compañeros de Argentina Trabaja por la relación que entablaron en los barrios, con los vecinos, padres y maestros, pudimos avanzar en la campaña de afiliación al PTP”.
 
Cursos con Amas de Casa del País
Roxana cuenta que, como parte de la pelea por la que se pudo aumentar los planes de $225 a $750, se consiguieron cursos. “El primero que presentamos fue el de prevención en violencia familiar. Se juntan 20 compañeras y el curso se da en Amas de Casa del País. Mucha gente del barrio se acercó porque quería hacer este curso, sin ser de la Corriente. Lo mismo con el de educadores populares, lo que te permite acercarte a los chicos: ahí ves situaciones terribles. Uno de los compañeros, todos los días lleva un kilo de harina a su capacitación para garantizar la copa de leche. Otro nos contaba, con lágrimas en los ojos, cómo un nene andaba con las zapatillas rotas y los deditos afuera, y él se cortó una parte de su calzado para pegarle las zapatillas al nene, o los círculos infantiles llevados adelante principalmente por los jóvenes donde realizan apoyo escolar, deporte, cultura para los chicos del barrio, como por ejemplo el extraordinario festival del Día del niño donde con la colaboración de los comerciantes, ninguno de los más de 150 chicos se ha ido sin un juguete. De esas hay mil historias”.
Nos despedimos con las compañeras contando escenas que desmienten los discursos de la presidenta, de que estamos en el mejor de los mundos.