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02 de octubre de 2010

Cristina aplica su libro de cabecera

Hoy 1225 / Llevando al absurdo la contradicción campo-ciudad

Indigestados con el libro de Chantal Mouffe, En torno a lo político, Cristina y su marido han llevado al absurdo su concepción de "lo político" como un espacio de "poder, conflicto y antagonismo". Si recordamos con Marx, a quien no nombra Cristina aunque lo cita, que los tres antagonismos básicos de todas las sociedades de clase son la oposición y la subordinación entre el trabajo intelectual y el manual, entre la ciudad y el campo y entre el hombre y la mujer; con su "política", Cristina y Néstor, pretenden sustentar su poder en la confrontación entre la ciudad y el campo. (De paso, algo semejante ha intentado Cristina hacer con la contradicción de género, al atribuir sus tribulaciones a su condición de mujer, pero parece que Néstor la ha frenado).
Estas contradicciones no pueden resolverse al margen de la lucha de clases y de la lucha por una sociedad sin explotadores ni explotados, por eliminar todas las clases, los privilegios y la opresión. Lucha que incluye, también en la contradicción entre el campo y la ciudad, a la mayoría de los componentes de ambos polos que son explotados u oprimidos.
Pero Cristina y Néstor ni por casualidad buscan resolver esta contradicción sino construir su "poder", privilegiando a los grandes explotadores, en particular de los monopolios imperialistas de los que son intermediarios; tratando de instrumentar a los explotados y oprimidos, en particular de las ciudades, en el enfrentamiento contra "el campo", donde estaría el nido de los "avaros", "golpistas", etc. Así, mientras corre del blanco de la lucha popular a los monopolios imperialistas (para el campo, los monopolios industrializadores y comercializadores de los productos del agro y los proveedores de sus insumos, semillas y agroquímicos), al golpear en bloque al campo encubre también a los grandes terratenientes y pools, poniéndolos en la misma bolsa que a los pequeños y medianos productores, la gran mayoría del campo.
Ya que Cristina ha aprendido tanto en estos 120 días, que puede "dar clases", y viendo que se preocupa tanto por "la distribución", con las cifras del último Censo Nacional Agropecuario, hecho en 2002, nos permitimos recordarle cómo está distribuida la tierra en nuestro país, para que vea que la gran mayoría no son oligarcas sino solamente una pequeña minoría, entre los que están sus amigos Benetton, Elsztein, Thompkins, Angelini, Blaquier, Soros, Urquía, Werthein, etc., quienes monopolizan más del 60% de la tierra del país (más aún que lo que surge del Censo, ya que en muchos casos tienen decenas de explotaciones divididas en extensiones de menos de 2.500 hectáreas).