Noticias

01 de febrero de 2012


Cristina logró una aliada inesperada

Hoy 1404 / El patriotismo según beatriz sarlo

El viernes 27 de enero, el diario La Nación publica una nota de Beatriz Sarlo con elogios al discurso de la presidenta Cristina Kirchner por su posición frente a Gran Bretaña por las Malvinas y, en particular, por su anuncio de la difusión del informe que hiciera, con el auspicio del dictador Bignone, el “respetado general Benjamín Rattenbach (“militar de muchísimo prestigio”, para Cristina).

El viernes 27 de enero, el diario La Nación publica una nota de Beatriz Sarlo con elogios al discurso de la presidenta Cristina Kirchner por su posición frente a Gran Bretaña por las Malvinas y, en particular, por su anuncio de la difusión del informe que hiciera, con el auspicio del dictador Bignone, el “respetado general Benjamín Rattenbach (“militar de muchísimo prestigio”, para Cristina).
Beatriz Sarlo, con su particular acritud y un dejo de sarcasmo, la emprende contra el despertar patriótico y democrático de todo el pueblo, que se vivió en aquellas jornadas de abril a junio de 1982. Desconociendo las posiciones que diferenciaban entre el carácter sanguinario de la dictadura y la justeza de la guerra nacional contra el imperialismo inglés, atribuye a quienes sosteníamos esa posición que lo hacíamos “con la descarrilada ilusión que se ganaba la guerra”. Hasta le parece “curioso” que las Madres hayan escrito entonces en sus pañuelos blancos: “Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también”.
Beatriz Sarlo reitera su adscripción a las tesis de sus maestros socialdemócratas europeos, para los que no existe el imperialismo por lo que va a atribuir todo a razones de “política interior” tanto de Inglaterra como de Argentina: “las islas fueron usadas del mismo modo por Thatcher, y ahora por David Cameron, que por Galtieri”. Más allá que pudieran existir esas motivaciones, lo cierto es que al decirlo así se oculta el motivo de fondo: el carácter imperialista del capitalismo inglés y el carácter nacional de la guerra contra el mismo. Le faltó que aplaudiera a la presidenta por su reivindicación de las inversiones inglesas en el país…
No obstante elogiar el “discurso tranquilo” de la presidenta, Beatriz Sarlo no va a dejar de recordarle su juventud “malvinera”, utilizando para ello como palabra autorizada al “canciller Timerman”, abriendo el paraguas por la designación de Alicia Castro como embajadora en Gran Bretaña. Y va más lejos todavía utilizando una cita del discurso de Fernando “Chino” Navarro destacando su “prudencia” (frente a los jóvenes que gritaban “fuera ingleses de Malvinas, fuera yanquis de América Latina”) al repetir las palabras “paz y diálogo”, que Beatriz Sarlo interpreta como “una advertencia” para Cristina adjuntada al reclamo social de “que, en la patria, no haya un solo pobre”. ¡Como si lo social pudiera resolverse sin acabar con el latifundio y la dependencia del imperialismo, es decir, sin una revolución de liberación nacional y social!
Negando esa relación de lo social con lo democrático y nacional, Beatriz Sarlo va a contraponer al “desvarío nacionalista” el ocuparse de los “despojos fronteras adentro: pueblos originarios, viejos y nuevos pobres de todo origen, recursos naturales, depredación del medio ambiente”, como si estos “temas” no tuvieran nada que ver con el mantenimiento y extensión del latifundio en el campo y de la dominación del imperialismo en el país. En esa concepción no hay lugar para reivindicar a los caídos y veteranos de la guerra como héroes de Malvinas: solo queda “ofrecerles un lugar como víctimas, separado de los jefes que los condujeron a la aventura”. En la misma tónica que dio la presidenta en su discurso, compartiendo en esto mal que les pese, la misma línea editorial de La Nación y de Clarín.