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16 de noviembre de 2016

De febrero a agosto de 1917

Hacia el centenario de la revolución rusa (2)

Lenin, todavía en el exilio, planteó que no se debía sembrar ninguna ilusión en el gobierno provisional. Había que imponer con las masas armadas que todo el poder pasase a manos de los soviets. En cambio, la mayoría de los dirigentes bolcheviques propugnaban una línea conciliadora, de presionar con las masas al gobierno provisional.

Lenin, todavía en el exilio, planteó que no se debía sembrar ninguna ilusión en el gobierno provisional. Había que imponer con las masas armadas que todo el poder pasase a manos de los soviets. En cambio, la mayoría de los dirigentes bolcheviques propugnaban una línea conciliadora, de presionar con las masas al gobierno provisional.
El 3 de abril de 1917 Lenin regresó a Petrogrado. Lanzó sus célebres Tesis de Abril, que triunfaron en el Partido luego de un intenso debate. Planteó que la revolución democrática burguesa había concluido porque la burguesía ya había tomado el poder, y que los soviets eran el poder de los obreros y campesinos armados, pero que debido a la dirección pequeñoburguesa reformista se subordinaban al poder burgués. El Partido debía conquistar la mayoría en los soviets para que éstos, previo derrocamiento revolucionario del gobierno burgués, tomasen todo el poder.
Solo así se obtendría la paz, el pan y la tierra y se marcharía ininterrumpidamente al socialismo. Del 24 al 29 de abril se realizó la Séptima Conferencia del Partido, donde se aprobó la posición de Lenin, con apoyo de la gran mayoría de los líderes partidarios.
En mayo se realizó la Primera Conferencia de delegados de comités de fábrica de Petrogrado. Los bolcheviques conquistaron la mayoría en el Consejo Central allí electo.
Los bolcheviques avanzaron y acumularon fuerzas revolucionarias. Pero aun no estaban en condiciones de tomar el poder. El 4 de julio 500.000 personas salieron a las calles, marcharon junto con la Guardia Roja obrera y con miles de soldados y marineros. El gobierno provisional llamo a las unidades militares que le eran fieles a venir a la ciudad. En varios puntos dispararon armas de fuego contra los manifestantes. 
En los días siguientes la reacción paso a la contraofensiva y a la represión contra los obreros y los soldados. El Gobierno Provisional prohibió la prensa bolchevique. Dio orden de detención contra Lenin. Por decisión del Comité Central del Partido, Lenin pasó a la clandestinidad. El general Kornilov fue nombrado jefe supremo de las fuerzas armadas.
A fines de julio se celebró el sexto Congreso del Partido. Entre otras resoluciones, se aprobó el ingreso al Partido de Trotski y sus partidarios, sobre la base de que habían declarado aceptar los principios bolcheviques.
El general Kornilov conspiraba preparando un golpe de Estado. Como pantalla las fuerzas burguesas convocaron una Conferencia de Estado en Moscú. Al llamado del Partido Bolchevique, el día de la inauguración de esa conferencia, 400.000 obreros moscovitas se declararon en huelga de repudio. El Gral. Kornilov decidió pasar entonces a la acción militar con apoyo de las potencias occidentales (Inglaterra, Francia y Estados Unidos). El 25 de agosto el Gral. Kornilov retiró del frente al tercer cuerpo de caballería y lo hizo marchar sobre Petrogrado.
Los eseristas y los mencheviques llamaron a defender al gobierno provisional. Lenin llamó a los obreros y al pueblo a aplastar a Kornilov, no para apoyar al gobierno provisional. Los trabajadores empuñaron las armas y se formaron nuevos destacamentos de la Guardia Roja. Los obreros y campesinos organizados por el Partido aplastaron la intentona golpista y obligaron a detener a Kornilov y a sus colaboradores.
Los trabajadores revocaban los mandatos a los delegados eseristas y mencheviques en los soviets. Además, los independientes comenzaron a apoyar a los bolcheviques. El 31 de agosto, por primera vez, el Soviet de Petrogrado aprobó una resolución propuesta por Lenin y los bolcheviques sobre el paso del poder a los soviets. Pocos días más tarde fueron adoptadas por los soviets de Moscú y numerosos soviets de distintas ciudades, llegando a sumar 250 los soviets que se pronunciaron de igual manera en toda Rusia.
A fines de agosto Lenin concluyó una de sus obras fundamentales: El Estado y la Revolución.