Como venimos desarrollando en notas anteriores, conocer cómo fueron los hechos que desembocaron en el golpe del 24 de marzo de 1976 no es sólo una obligación para que se conozca la verdadera historia, sino que es fundamental para la batalla contra el gobierno de Milei, que avanza con el negacionismo del genocidio dictatorial para su plan represivo contra las y los trabajadores y el pueblo.
Las inmensas luchas contra la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse, con el Cordobazo de 1969 como su punto más alto, desgastaron al gobierno militar, y en un complejo proceso llevaron a las elecciones de 1973. Lanusse buscó condicionar el proceso electoral, particularmente impidiendo la candidatura del general Perón, quien por la lucha de las masas peronistas volvió al país tras 18 años de exilio en 1973.
Perón acordó la candidatura presidencial de Héctor J. Cámpora, quien ganó las elecciones el 11 de marzo de 1973. Tras su asunción el 25 de mayo, creció la disputa dentro del peronismo, Cámpora tuvo que renunciar y en nuevas elecciones, el 23 de septiembre, triunfaba la fórmula Juan Domingo Perón- Isabel Perón.
En esos años la creciente disputa entre las grandes potencias imperialistas, principalmente entre Estados Unidos y la URSS ya transformada en socialimperialista, crecía en todo el mundo y en nuestro país.
Dentro del gobierno peronista, el ministro de Economía de Cámpora, José Ber Gelbard, impulsaba abiertamente una alianza con la URSS, incluso contra los intereses de sectores de la burguesía nacional que se expresaban en el peronismo.
Gelbard siguió siendo ministro cuando asume Perón. A la muerte del general, el 1 de julio de 1974, asume Isabel y una de sus primeras medidas es cambiar al ministro de Economía. Como planteó nuestro Partido por entonces, allí se aceleraron los proyectos golpistas.
Desde el Comité Central del PCR pasamos a ubicar que el centro de la política argentina pasaba por estar “con el golpe o contra el golpe”, como expresó un editorial de Nueva Hora en diciembre de 1974. Ya el CC había sacado su “declaración antigolpista en noviembre (ver recuadro), y René Salamanca al frente del Smata Córdoba sacaba su primera carta definiéndose “contra todo golpe”.
Como señala el programa de nuestro Partido: “Las organizaciones en que cristalizó el agrupamiento de la pequeño-burguesía radicalizada tuvieron una línea equivocada que los llevó a cometer graves errores políticos y estratégicos. Con una interpretación errónea de la revolución cubana (lucha corta y acciones armadas al margen de las masas), con el yugo de la teoría del capitalismo dependiente y considerando a la URSS amiga de los pueblos (no imperialista), ubicaron como blanco principal de la revolución en la Argentina a la burguesía nacional. Calificaban a la burguesía nacional en el gobierno de proyanqui y a los sectores de la burguesía prosoviética (como Gelbard) los presentaban como burgueses nacionales. Todo esto los llevó a golpear centralmente primero a Perón y luego a Isabel Perón, repitiendo el error del PC de los años 1945 y 1955, con lo que favorecieron a los enemigos de la revolución que preparaban el golpe de Estado.
“Estos errores permitieron que miles de jóvenes que querían cambios revolucionarios fueran instrumentados por el sector golpista prosoviético que, al mismo tiempo, operaba en las Fuerzas Armadas con el violovidelismo y otras corrientes. Una vez más, los sectores proimperialistas y proterratenientes pudieron instrumentar a sectores de la pequeña burguesía, para aislar al proletariado y hacer pasar sus planes golpistas.
“Frente al accionar terrorista, un sector del peronismo impulsó la línea de enfrentar aparato contra aparato y se creó, en vida de Perón, la “Triple A” para la represión parapolicial “antisubversiva”. Aparecieron luego otras organizaciones “anticomunistas” dirigidas por fuerzas golpistas y de los servicios –algunas llamadas también como ‘triple A’– que desataron una ola de asesinatos a dirigentes obreros y populares, dirigentes peronistas reconocidos por su defensa del gobierno constitucional y hacia militantes de nuestro Partido, a partir de nuestra posición antigolpista…”.
“El gobierno peronista no controlaba las palancas claves del Estado. Era un gobierno de burguesía nacional, con una política internacional tercermundista, débil y heterogéneo. Los principales golpistas como Videla (Comandante en Jefe del Ejército), Viola (Jefe de Estado Mayor), Harguindeguy (Jefe de la Policía Federal), Calabró (gobernador de la provincia de Buenos Aires), usaban sus puestos en el gobierno y el Estado para promover el aislamiento de Isabel Perón y el golpe. La presencia en el gobierno de sectores de derecha, como el que expresaba López Rega, junto a la actividad golpista de una gran parte de los dirigentes políticos y sindicales, facilitaron la división y el aislamiento del movimiento obrero y popular…
“Sin embargo, la resistencia de una parte del peronismo, en especial de Isabel Perón, superó las previsiones de los estrategas del socialimperialismo.
“Pero, sobre todo, se vieron sorprendidos por la resistencia del partido marxista-leninista del proletariado, el PCR, al que ellos habían dado por muerto hacía mucho. Pugnando por unir a todas las fuerzas patrióticas y democráticas para enfrentar el golpe de Estado, nuestro Partido, luchando por las libertades democráticas y demás reivindicaciones obreras y populares, tuvo una propuesta de gobierno de frente único antigolpista, una plataforma de emergencia y la consigna de armar al pueblo para enfrentar y derrotar el golpe”.
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“Unirse para enfrentar al golpismo”
Reproducimos extractos del informe del Comité Central del PCR de noviembre de 1974. Se puede leer completo en Documentos del PCR, tomo 4, primera parte.
El país vive horas de tensión y de inquietud. Es evidente para todos que utilizando la oleada terrorista se ha ido creando un caldeado clima golpista. Hace apenas año y medio se acabó con una dictadura militar que durante siete años escribió algunas de las páginas más negras de la historia argentina. Y ya se habla, de nuevo, de otro posible gobierno militar.
El pueblo, y especialmente la clase obrera y las grandes masas trabajadoras de la ciudad y el campo, que son en su inmensa mayoría peronistas, no quieren el golpe de Estado, se lo disfrace como se lo disfrace.
La voluntad antigolpista de la clase obrera y grandes sectores populares se manifiesta en todos lados y en toda ocasión. Existen para ello condiciones favorables para impedir el golpe de Estado, o, en caso de que el mismo se dé para que el pueblo tercie en la lucha e imponga su voluntad…
¿Por qué se ha llegado a esta situación?
Si hace poco más de un año, más de siete millones de votantes apoyaron la fórmula Perón-Isabel de Perón ¿cómo ha podido prosperar tan fácilmente un clima golpista como el actual y cómo han podido crecer amenazadoras fuerzas golpistas como las que cercan al gobierno? Esta es una pregunta que se hacen millones de argentinos.
Hay que recordar que el gobierno peronista no tomó el gobierno como resultado de la destrucción revolucionaria de la dictadura militar y su aparato estatal. Ganó el gobierno gracias a elecciones que organizó esa dictadura, con un Estatuto y condiciones proscriptivas…
El enemigo principal de nuestra Patria y nuestro pueblo, el imperialismo yanqui, ha clavado profundamente sus garras en la vida económica, social y política del país. Es un enemigo poderoso. Debe ser aniquilado internamente para poder derrotar sus arremetidas. Y esto no se puede hacer pacíficamente. Como no fue posible en 1810 derrotar pacíficamente a los colonialistas españoles.
De no arrancarse de raíz la dominación yanqui, liquidando las bases de su poder y las de sus aliados internos, aprovechando las contradicciones de una política reformista que los asusta pero no los aplasta, como enseña el reciente ejemplo chileno, y al amparo de la blandura de los reformistas para con los reaccionarios proyanquis, estos se reagrupan y en el momento favorable contragolpean…
El incremento del clima golpista también tiene relación con la aguda lucha interimperialista que se libra a escala mundial. Especialmente entre el imperialismo yanqui y el socialimperialismo soviético…
Cómo evitar el golpe de Estado y derrotar a los golpistas
El camino para aplastar el golpe es el de unirse y organizar las brigadas de autodefensa armada de masas. Este es también el camino para que los oficiales y suboficiales antiimperialistas y amigos del pueblo puedan enfrentar, tanto las provocaciones golpistas como el golpe abierto.
Al calor de la lucha antigolpista se puede forjar un auténtico frente único antiyanqui, basado en la unidad obrero-campesina y dirigido por la clase obrera, que sea el apoyo firme de un gobierno revolucionario de unidad antiyanqui, que acabe para siempre con la dependencia al imperialismo yanqui, expropiando las palancas económicas que ellos y sus socios nacionales controlan, y abra el cauce liberador de la revolución democrático-popular, agraria, antiimperialista y antimonopolista en marcha al socialismo.
Para ello la clave está en la unidad de la clase obrera y, especialmente, de los obreros peronistas con los comunistas revolucionarios.
El PCR hará todo lo posible para que esta unidad se forje y sea indestructible. Si ello se hace, el futuro del pueblo y de la Patria será luminoso, cualquiera sea la gravedad de las horas que se aproximan.
¡No a otro 1955! ¡Unirse y armarse para aplastar al golpe!
hoy N° 2093 21/01/2026
