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28 de mayo de 2019

1969-2019/ 50 años del Cordobazo

El Cordobazo nos indicó un camino

Nuestro corresponsalconversó recientemente con el compañero Roque Romero, exsecretario adjunto del Smata Córdoba que encabezó Salamanca, sobre su participación en el Cordobazo.

Roque nos cuenta que es nacido en Catamarca, y que vino a Córdoba “por una cuestión de laburo. Mi viejo era mecánico y hacía mantenimiento. Mi viejo me manda a estudiar a Soto, al lado de Cruz del Eje. Ahí había escuelas de internos que había hecho el peronismo. Mis viejos se separan y mi padre se va con otra mujer. Entonces me quedo con mi vieja. Vengo a Córdoba y abren el instituto Kaiser para enseñar matricería. Empalmé justo, porque de ahí entrabas a la fábrica. En el 65 me fui a hacer la colimba y en los primeros meses de 1966 entré a Perdriel”.

Cuenta que para el tiempo del Cordobazo aún no era delegado pero participaba en las asambleas.
“Uno siempre estaba ahí escuchando. Leyendo volantes. Vas haciendo una escuela. Todo era un aprendizaje. En esa época te llamaba la atención para sumarte el clima mismo. El gran desarrollo industrial, el hecho de fabricar 400 autos por día, necesitás un montón de tipos. Una infraestructura de la gran flauta. A eso sumale la cantidad de estudiantes que eran hijos de los obreros. Además hay que tener en cuenta la cuestión internacional, el Mayo Francés, la Revolución Cultural. Para donde mirabas había un panorama que te invitaba a sumarte. ¿Cómo voy a mirar para otro lado si todos los vientos apuntan a que tenés que participar? Si la gente con la que hablabas, todos estaban en algo. En la toma de Perdriel, después del Cordobazo, vino un gallego y me dice “Yo estuve en la Guerra Civil Española, me quiero hacer cargo de la seguridad”. Metele le dije. Así iba surgiendo.

Todos esos debates con el reformismo, el foquismo, todo eso se acaba el 29 de mayo de 1969. El Cordobazo nos indicó un camino. Después le faltaron un montón de cosas. Los grandes cráneos de esos días eran Tosco, Atilio López, incluso el propio Elpidio Torres. Elpidio era un tipo muy vivo, pero vivo para hacer negocio él. Todos ellos se quedaron sorprendidos, ni ellos se imaginaban la reacción de la gente.

 

El día del Cordobazo
“Ya se había dado la asamblea previa al Cordobazo, que el Negro Torres la tiene que hacer porque el Cuerpo de Delegados lo presiona –dice Romero–. Torres lo que quería era estar a la cabeza y sacarse la foto. Pensaba que a partir de ese paro activo iba a la puerta de la CGT, se hace un acto, todos a la casa y sale la foto en el diario. Todo eso le valía para negociar algún cargo. Tosco era un tipo honesto que dijo ‘Se nos fue de las manos’. ¿Qué quiere decir? Ellos pensaban que iba a ser una cosa más chica. Lo mismo le pasó a Elpidio [Torres]. Después de todo, el 29 ambos se van a los sindicatos y les cae la policía. Los llevan presos y empiezan a bajar el mensaje ‘éstas son las victimas del Cordobazo’”.

El compañero Romero recuerda que el 29 de mayo “Nosotros veníamos de Perdriel, camino a Pajas Blancas, entramos por el Puente Avellaneda. La calle llena de gente. No es que había un puñado. ¡Muchísima gente! Veníamos de a grupos chicos, no en malón. Al principio teníamos una actitud más pasiva, pero cuando nos enteramos de la muerte de Máximo Mena más de uno fue y empezó a romper todo.

La policía se tuvo que ir a esconder al Cabildo. La gente ya no tenía miedo y vas al frente sin pensarlo. En esa zona estaba la terminal vieja, que la estaban refaccionando, había muchos palos, materiales de construcción y una garita… ¡prendida fuego estaba la garita! No quedó nada, era quilombo por donde se mirara.

“Por la zona de La Cañada había una concesionaria de Citroën. Se dice que había 32 autos 0km. Los vagos los sacaron a la calle y los prendieron fuego a todos. Al lado había una Xerox, que en ese tiempo era yanqui. También la prendieron fuego. En la esquina estaba la confitería Oriental. Eran las dos de la tarde, había que hacer el refrigerio… Se comían las tortas, algunos se llevaban las botellas. Pasada esa hora se corría la información de que entraba el ejército. En ese entonces estaba Carcagno, que para Montoneros era del sector democrático. Cuando llega el ejército empiezan a recuperar terreno y en esa refriega fueron cientos los presos. Se llegó al extremo de haber francotiradores. Los que más resisten son los de Barrio Clínicas por la cantidad de estudiantes que había. La unidad obrero estudiantil se dio de hecho.

Romero reflexiona que en el momento no se dieron cuenta de lo grande que era lo que había pasado “Ni que un sector te estaba usando. Pero estaba nuestra necesidad de luchar. Estábamos siendo afectados. Nos sacaron el sábado inglés, nos sacaron muchas cosas. Había que jugar, pero no sabíamos qué magnitud tenía. Jamás se nos pasó por la cabeza formar un gobierno popular, si hasta los franceses fallaron en eso y era mucho más grande que lo nuestro. Cuando se hace de noche se pone más dura la mano, pero continuaron los enfrentamientos.

“Al otro día seguía el paro. Cuando volvimos a la fábrica el comentario generalizado es que había sido grande la cosa. Estando ahí no le das la importancia de que en la sumatoria era una cosa grande. Decís “ah, se rompió un vidrio”. Pero vas sumando las historias, toda la gente que hubo, leés los diarios y comprendés que fue muy grande. Que estuvimos en algo grande en serio. Los diarios no sólo hablaban de Córdoba. Se hablaba del Correntinazo, del Rosariazo. Todo eso fue sumándose en el mismo mes de mayo.

“El Cordobazo no es una cosa espontánea. Fue producto de un proceso de acumulación de conciencia y de todo lo que significa para el obrero participar. Desde un simple paro, hasta una marcha, una toma. Esa famosa discusión: “más vale una toma que cien secuestros”, mostró con la toma de Perdriel que cualquier toma es mucho más importante.
“Después del Cordobazo viene la represión sindical. Onganía había quedado al borde del nocáut. Cuando se cumple el aniversario del Cordobazo, Tosco propone celebrar con tomas de fábrica. Ahí se termina de liquidar a Ongania que ya venía muy golpeado. Torres pensó que con eso se iba a poder sacar a todo el sector activo del Smata que venía con una línea opositora. Ahí es cuando despiden a más de mil en Santa Isabel y a 250 de Perdriel. Entonces empieza la lucha por elegir delegados en todos lados. Torres tenía sólo 40 delegados. No era fácil elegir un delegado opositor en las fábricas. Y ahí ya empieza la historia de la toma de Perdriel, que es otro hecho histórico”.

Romero finaliza contándonos que a partir de ahí crece el movimiento de recuperación del Smata Córdoba, que culmina con el triunfo de la Lista Marrón encabezada por René Salamanca en 1972.

Hoy N° 1768 28/05/2019