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18 de marzo de 2026

El golpe vino a aplastar el gran auge de masas

Extractos del discurso de Otto Vargas, primer secretario general del PCR fallecido el 14 de febrero de 2019, en un acto realizado a 30 años del golpe, el 16 de marzo de 1996 en CABA.

¿A qué vino el golpe de Estado? Vino, en primer lugar, a aplastar el gran auge de masas que estalló en la Argentina en la década del ’60… Surgió entonces una poderosa corriente revolucionaria, que tuvo dos vertientes principales. Una, la de los que siguieron el camino de la lucha llamada guerrillera, del terrorismo urbano, o agrario, que hicieron una lectura apresurada y simplista de la Revolución Cubana y transformaron el “foco agrario” –que en realidad fue una base agraria en la Sierra Maestra- en lo que se podría llamar el “foco agreste”, es decir un foco de un grupo de revolucionarios que se instala en un lugar, para enfrentar a un ejército muchas veces superior sin apoyarse en las masas. O posteriormente el camino del terrorismo urbano…

Y la otra fue la corriente revolucionaria de masas. Una gigantesca explosión, donde apareció lo que siempre aparece cuando la clase obrera sale al combate: los cuerpos de delegados –o consejos obreros, o soviets-, que cuando son dirigidos por el clasismo y por una fuerza revolucionaria se transforman en un instrumento impresionante para que la clase obrera pueda jugar un rol de dirección en un proceso. Nosotros tuvimos aquí el proceso más avanzado en Córdoba, donde se recuperó el Sindicato de Mecánicos (Smata) con la dirección del camarada René Salamanca…

Isabel resistió. Resistió más de lo que esperaban Gelbard y compañía. Era un gobierno heterogéneo, donde había sectores fascistas como el de López Rega, Ivanissevich y Ottalagano, y donde había un sector prosoviético, con Gelbard y compañía.

Entonces ¿cuál era el enemigo? ¿Era el gobierno peronista, Isabel Perón, o eran los golpistas? Nosotros en ningún momento dejamos de luchar: Armando Ricciotti, el primer nombre de los asesinados que acá se leyeron, cayó en una manifestación por la reapertura de la Universidad que había cerrado Ottalagano. Pero al mismo tiempo, en noviembre de 1974, nosotros hicimos pública nuestra posición antigolpista que decía: No a otro ’55; junto al pueblo peronista, contra el golpe prorruso o proyanqui, para avanzar en el camino de la liberación…

Fue una lucha muy dura, porque a nosotros nos empezaron a matar a los compañeros. Y fue el heroísmo de compañeros como Enrique Rusconi y Daniel Winer que, en ese momento que define la vida de una persona, señalaron a los golpistas como culpables de su asesinato. Y el centro de esto estaba en La Plata y en la provincia de Buenos Aires, con el gobierno provincial de Calabró…

 

Suplemento hoy N° 2101 18/03/2026