El Partido Comunista Revolucionario de la Argentina es el partido político revolucionario del proletariado, la forma superior de su organización de clase. Es su destacamento de vanguardia, el destacamento nacional de una clase que es internacional, integrado por los mejores hijos de la clase obrera y el pueblo. Se asienta fundamentalmente en el proletariado industrial y su misión es dirigir al proletariado y las masas populares en la lucha revolucionaria contra sus enemigos: el imperialismo, los terratenientes y la burguesía intermediaria, con el objetivo de conquistar el poder para realizar la revolución democrática-popular, agraria y antiimperialista en marcha ininterrumpida al socialismo; abriendo así el camino a nuestra meta final, la sociedad sin explotadores ni explotados: el comunismo. La teoría que guía su acción es la teoría revolucionaria del proletariado: el marxismo-leninismo-maoísmo.
El PCR nació el 6 de enero de 1968, en ruptura con el Partido Comunista, expresando la necesidad de la lucha revolucionaria obrera y popular de contar con un partido de vanguardia en nuestro país. El PC ya no podía serlo, porque su dirección, aunque se proclamaba “comunista” había traicionado la teoría revolucionaria de Marx y Lenin y la había reemplazado por el revisionismo (Llamamos revisionismo al abandono de los principios fundamentales del marxismo- leninismo-maoísmo, que reniega de su doctrina para justificar el oportunismo político).
Había abandonado la línea de hegemonía proletaria por el oportunismo político. Había abandonado las banderas del clasismo revolucionario y negaba la lucha armada como vía para la revolución; había injuriado al Che Guevara y resultó cómplice de las fuerzas que lo abandonaron en 1967 en Bolivia.
El PCR nació encabezando la lucha contra la dictadura de Onganía, y desde entonces, estuvo siempre a la cabeza del combate obrero y popular.
Asumimos la continuidad histórica de los que nos precedieron en esta lucha… Luchamos por fusionar el marxismo-leninismo-maoísmo con el movimiento obrero y por integrarlo con la práctica de la revolución argentina abordando con esa guía los nuevos requerimientos del movimiento revolucionario.
Desde la fundación del Partido en 1968, con la línea de hegemonía proletaria en la revolución, avanzamos en fundirnos con las masas oprimidas y explotadas. Esa unidad, en particular con las masas peronistas, se ha forjado también con lazos de sangre de comunistas revolucionarios asesinados, detenidos desaparecidos, secuestrados, torturados y encarcelados, principalmente en la lucha contra el golpe de Estado de 1976 y durante los años de la dictadura militar. Ellos forman parte de quienes, a lo largo de la historia argentina, han ofrendado su vida en defensa de los intereses de la clase obrera, del pueblo y de la patria.
La revolución en la Argentina es necesaria para resolver los acuciantes problemas que viven la clase obrera y el pueblo. Una revolución que libere a la Nación de la dependencia del imperialismo, termine con el latifundio a través de la reforma agraria y abra el camino al socialismo…
Somos partidarios de la revolución ininterrumpida y por etapas, como señaló Lenin. Y nos basamos en los aportes de Mao Tsetung sobre el carácter de la revolución en los países coloniales, semicoloniales y dependientes…
El objetivo histórico de la clase obrera es la sociedad sin explotadores ni explotados: la sociedad comunista. Sociedad en la que hayan sido eliminadas todas las clases, los privilegios y la opresión en todo el mundo. Sociedad en la que haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo y con ella la oposición y subordinación entre trabajo manual e intelectual, entre el campo y la ciudad, entre la mujer y el hombre, y las desigualdades sociales que acarrea…
Marx descubrió que entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista existe el período de transformación revolucionaria de la primera en la segunda, al que corresponde un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado. Lenin llamó a este período socialismo o primera etapa del comunismo, un período de lucha “entre el capitalismo derrotado, pero no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero todavía débil”.
El socialismo se guía por el principio formulado por Marx: “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo”, resolviéndose de manera democrática, centralizada y planificada, la magnitud y características del fondo social común para sostener y ampliar la producción y para cubrir las necesidades socialmente determinadas (plena ocupación, vivienda, educación, salud, jubilaciones, etc.). Esta primera etapa del comunismo abarcará toda una época histórica y será inevitablemente un período de lucha de clases de un encarnizamiento sin precedentes, revistiendo formas agudas nunca vistas y, por consiguiente, el Estado de este período debe ser un Estado democrático de nuevo tipo (para los proletarios y desposeídos en general) y dictatorial de nuevo tipo (contra la burguesía)…
Luego de la restauración capitalista en la URSS (1957) Mao Tsetung: retoma y desarrolla la concepción elaborada por Lenin, señalando que : “La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga; durante toda esta etapa histórica, aun después de cumplida en lo fundamental la transformación socialista del sistema de propiedad sobre los medios de producción, siguen existiendo tanto las clases como las contradicciones de clase y la lucha de clases; existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista; existe el peligro de restauración capitalista y existe la amenaza de subversión y agresión por parte del imperialismo y el socialimperialismo.”..
La Revolución Cultural Proletaria China fue una gran revolución protagonizada por millones de hombres y mujeres, jóvenes y mayores, obreros, campesinos, estudiantes, etc. que a partir de 1966 conmovieron a ese país y al mundo. Con ella se logró impedir la restauración capitalista y sostener la dictadura del proletariado durante más de diez años, llevándola a su punto más avanzado.
Con la derrota de la Revolución Cultural Proletaria posterior a la muerte de Mao Tsetung y de otros dirigentes del Partido Comunista de China, y con la restauración capitalista en China, en 1978, se cerró una etapa en el desarrollo del movimiento revolucionario del proletariado mundial; una etapa en la que el proletariado conquistó y ejerció el poder en países que llegaron a abarcar la tercera parte de la humanidad y se lograron grandes conquistas.
Desde sus orígenes, el movimiento revolucionario del proletariado avanzó por oleadas y sufrió derrotas y sangrías grandes, pero ninguna de éstas tuvo la magnitud de la restauración capitalista en los países socialistas. Fue una tremenda derrota para el proletariado y los pueblos oprimidos. Una verdadera tragedia histórica.
La derrota del proletariado ha sido y es utilizada por la burguesía en todo el mundo para decir que el comunismo ha fracasado y desatar la oleada reaccionaria y revisionista más grande que sufrió el proletariado. Así el imperialismo, los terratenientes y la burguesía en todo el planeta intentan justificar la voracidad con que arrancan conquistas logradas en años de lucha revolucionaria por la clase obrera y los pueblos oprimidos y apelando a viejas teorías (estas sí ya fracasadas en el siglo 19) señalan que el capitalismo es el único camino y que la revolución social es imposible.
La lucha por acabar para siempre con la explotación del hombre por el hombre llevará un largo proceso histórico. A veces parecerá que los explotadores, los reaccionarios, son invencibles; otras, que el movimiento de masas es imparable. “¡Qué diferentes son la lógica del imperialismo y la del pueblo! Provocar disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo, y así hasta la ruina: esta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo, y ellos no marcharán nunca en contra de esta lógica. Esta es una ley marxista. (…) Luchar, fracasar, luchar de nuevo, fracasar de nuevo, volver a luchar, y así hasta la victoria: esta es la lógica del pueblo, que tampoco marchará jamás en contra de ella. Esta es otra ley marxista.” (Mao: Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha) …
Con el marxismo-leninismo-maoísmo como guía nos nutrimos de la historia de lucha de la clase obrera y del pueblo argentino que han bocetado una y otra vez el camino insurreccional. Aprendiendo de la experiencia del proletariado internacional, de las grandes revoluciones del siglo 20 y de las derrotas sufridas, los comunistas revolucionarios de la Argentina luchamos por una sociedad sin explotadores ni explotados. En la actual etapa, el objetivo es la revolución democrática-popular, agraria y antiimperialista, en marcha ininterrumpida al socialismo. Revolución en la que el proletariado es la fuerza principal y dirigente. Su triunfo sólo será posible a condición de que el frente único de los sectores populares, patrióticos, democráticos y antiimperialistas basado en la alianza obrera-campesina y hegemonizado por el proletariado y su Partido, destruya a través de la insurrección armada del pueblo al Estado oligárquico imperialista y lo sustituya por un poder popular revolucionario.
hoy N° 2091 07/01/2026
