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01 de diciembre de 2010

En un colmado club Unión y Progreso se realizó el viernes 26 el homenaje al querido camarada Carlos “Vasco” Paillole, secretario del PCR de Santa Fe y dirigente de la Federación Agraria Argentina.

El Vasco: “un hombre que vivió parao”

Hoy 1346 / Homenaje a un año de su fallecimiento

Este homenaje a quien fuera el secretario del PCR regional Santa Fe, organizado con todo orgullo por el Partido y la JCR fue, como resaltaron los oradores que era el Vasco, sentido y desacartonado.

Este homenaje a quien fuera el secretario del PCR regional Santa Fe, organizado con todo orgullo por el Partido y la JCR fue, como resaltaron los oradores que era el Vasco, sentido y desacartonado.
Estuvieron junto a su compañera Ana Galmarini (“Titi”), y a sus hijos, gran cantidad de camaradas y amigos, luchadores de varias generaciones, llegados desde distintas partes del país. Se destacó una combativa y numerosa presencia juvenil y un nutrido grupo de originarios, que venían de cortar la circunvalación en solidaridad con los hermanos qom de Formosa.
Al comienzo, Adriana Lynch interpretó su poema “Semblanza de un revolucionario”, para luego presentar un video que reseñó la vida del Vasco desde sus tiempos como dirigente estudiantil en el Correntinazo, su participación en las luchas campesinas, su rol como dirigente comunista revolucionario, hasta su participación en la rebelión agraria del 2008.
Hablaron Luz Garibaldi, secretaria regional Santa Fe de la JCR; Evangelina Codoni, coordinadora de la Juventud del Distrito 6 de Federación Agraria; José Guisasola, dirigente de Chacareros Federados; Luis Molinas, secretario del PCR regional Santa Fe; Rosa Nassif, miembro del Comité Central del PCR, y cerró Jacinto Roldán, también del CC del PCR.

 

El Vasco y los jóvenes
Luz Garibaldi destacó que “El Vasco nos dejó muchas enseñanzas a los jóvenes. Una de ellas fue que, siendo un gran dirigente de masas, fue un gran constructor del partido de la clase obrera”, refiriendo luego la importancia de la rebelión agraria que él protagonizó, “donde nosotros los jóvenes, que no vivimos la década del 60, pudimos participar de ese boceto insurreccional, como lo caracterizó el Vasco”.
Evangelina Codoni, con una apenas contenida emoción, reseñó momentos compartidos con el Vasco, en un relato pleno de anécdotas de episodios de lucha, debates, trazando una semblanza de quien “fue un gran ejemplo para los jóvenes”, porque “él nos hizo rebeldes con causas”. Destacó su “idea fija con la juventud (…) siempre nos decía que no teníamos que ser jóvenes viejos”. “El Vasco era un tipo… vasco”, dijo Evangelina, dando ejemplos de cómo “iba a fondo en lo que creía justo” este “gran constructor del movimiento agrario”, que a la vez “cuando se equivocaba no tenía ningún problema en asumir su error y autocriticarse sin soberbia”. Relató cómo, en los días de la rebelión agraria, ya muy enfermo, el Vasco sacaba fuerzas de donde no tenía, porque “él creía a fondo en la revolución”. “Hoy cuando vemos que nos quieren vender como ejemplos de militantes a gente que en la dictadura se fue a hacer plata, que profundizaron la dependencia del país, a gente que dijo una cosa pero hizo todo lo contrario, nosotros podemos decir que nuestro ejemplo de militante es el Vasco junto con muchísimos luchadores más que vivieron para construir un país donde la distribución de la riqueza no sea sólo un slogan electoral”.


“Relevante y no ortodoxo”
José Guisasola, dirigente de Chacareros Federados, quien conociera al Vasco en los grupos juveniles agrarios de Maciel en plena dictadura de Videla, reseñó sus aportes no sólo en la lucha, sino en innovaciones como los alimentos balanceados: “siempre peleando por los pequeños y medianos productores, por los más humildes, también en la cooperativa de Arteaga”. Recordó que “la lucha agraria del 2008 le dio una gran satisfacción al paisano”, de ver que no sólo del campo, sino que “todos los sectores sociales nacionales y populares debían conformar un frente común”. Guisasola por último se refirió al papel del Vasco en la conformación de la corriente Chacareros Federados “dentro de la Federación Agraria para pelear por los intereses de los pequeños y medianos productores”.
Luis Molinas, actual secretario del regional Santa Fe del PCR, primero, “como hubiera querido el Vasco”, pidió un minuto de aplauso “por los mártires de la Colonia La Primavera”. Molinas se refirió al papel del Vasco en la construcción del PCR, con la “convicción de que nada profundo y definitivo puede cambiar para el pueblo y la nación, sin derrotar revolucionariamente a nuestros enemigos”. Historió el papel del Vasco en los inicios del PCR, cómo pasó de dirigente estudiantil a fundirse con los chacareros, desde la fundación de “la Liga de Porcinocultores de Lago di Como (chancheros), al trabajo posterior en su querida Federación Agraria”. Y sintetizó: “Decisión revolucionaria, línea justa y trabajo entre las masas fueron las herramientas con las que peleó hasta el último momento.”
Remarcó Molinas “Cruel pero exacta la paradoja de un gobernador como Gildo Insfrán, partícipe de las luchas estudiantiles correntinas como el Vasco, que empezó adoptando el camino de conseguir lo “posible”, para terminar al servicio del kirchnerismo en Formosa. Representando los intereses de grupos de terratenientes e imperialismos y ordenando una nueva masacre sobre los pueblos originarios para escarmentarlos… Así terminan los que dijeron del Vasco y del PCR que somos ‘utópicos’, que la revolución es imposible, que hay que hacer lo posible y no se puede nada más”.
Y finalmente subrayó “su papel relevante, no ortodoxo, a lo ‘Vasco’ en cada una de las decisiones políticas fundamentales de nuestro Comité Central, y en la toma de una de las decisiones que debe haber sido una de las más difíciles que le tocó tomar, que es desplazarse de Arteaga a Rosario para asumir la tarea de secretario político del PCR de nuestra provincia durante 20 años, profundizando simultáneamente su tarea agraria”, afirmando no hay nada del desarrollo del Partido en estos años que “en que no esté la mano o el corazón del Vasco”.


Con el tractor mirando la estrella
Rosa Nassif relató cómo conoció al Vasco en los años en que ambos eran dirigentes estudiantiles en 1966. Recordó su participación en el Menap, y cómo la FUA encabezó la lucha contra el golpe de Onganía. “El Vasco era una parte destacada de esa generación que en la universidad llegamos a la conclusión de que si queríamos verdaderamente una universidad para el pueblo, era necesario que el pueblo tomara el poder… por eso no dudamos en confluir para formar nuestro querido PCR”. La camarada Nassif detalló los debates en eso años dentro de la izquierda, sobre la forma de la lucha armada, cómo llegaron al maoísmo, y la participación del PCR en procesos de lucha memorables de nuestra clase obrera (Smata Córdoba, Swift de Berisso, Ford, Renacer, Terrabusi), y el trabajo por ganar a los mejores cuadros para el PCR y el clasismo revolucionario.
Recordó los primeros actos en Santa Fe a fines de la dictadura de Videla, organizados por el PTP, “donde pudimos levantar nuestro programa revolucionario”, con el Vasco preocupado “hasta por el último compañero que se acercaba a esos actos”.
“No recordamos al Vasco con nostalgia, porque no pensamos como los escépticos que todo tiempo pasado fue mejor. Es mentira. Lo que está por venir es lo mejor… El Vasco vivió plenamente su vida. La vivió como él quería, a su modo, entregado plenamente a la revolución, a la familia, a la construcción del Partido, a los amigos. Al Vasco le daba para todo eso”.
El camarada Jacinto Roldán trajo en primer lugar el saludo del secretario del PCR, Otto Vargas. “El Vasco fue un camarada muy querido por todos. Un comunista que decía lo que pensaba y que hacía lo que decía”. Roldán refirió el papel de Chacareros Federados en la rebelión agraria, y el rol del Vasco para “que se ponga de pie el gran aliado del proletariado para la revolución en la Argentina, el campesinado”. Y finalizó señalando “como diría el poeta, el Vasco vivió con el tractor mirando la estrella. En la lucha diaria pegado al tractor, pero nunca perdió de vista la estrella que es la revolución”.
El homenaje finalizó con los centenares de compañeros de pie y con el puño en alto, entonando de manera vibrante el himno del proletariado, La Internacional.