En la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia el 31 de mayo, Iván Cepeda, senador y candidato del presidente Gustavo Petro (Pacto Histórico) obtuvo el 40,90 % de los votos y el candidato de la derecha fascista, el abogado de paramilitares Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) obtuvo el 43,74%. Cepeda y Espriella se enfrentarán en el Ballotaje el próximo 21 de junio. En tercer lugar, se ubicó la candidata del expresidente proyanqui Uribe, Paloma Valencia con un 6,92%, que ya prometió su apoyo a Espriella.
En la primera vuelta votó el 57,88% de los más de 41 millones de ciudadanos habilitados para votar, la mayor participación de los últimos tiempos en un país donde el voto no es obligatorio.
Durante su gobierno, el actual presidente Petro sobre la base de la movilización popular, impulsó reformas económicas como el aumento del salario mínimo y las jubilaciones y el cobro de un impuesto a la riqueza, ha entregado más de 2.5 millones de hectáreas a campesinos sin tierra y ha avanzado en la restitución de tierras que habían sido usurpadas por los paramilitares y los narcos. Concretó proyectos legislativos para garantizar derechos sociales, en el sistema educativo, en salud para la reducción de la mortalidad infantil, entre otros. Multitudinarias movilizaciones por tierra, salario, agua potable, recursos básicos, huelgas y movilizaciones del gremio docente en defensa de la educación pública son muestra de que el pueblo colombiano está dando pelea por avanzar en la conquista de derechos.
A nivel internacional denunció el genocidio del pueblo palestino en Gaza y rompió relaciones con Israel en 2024. Enfrentó las políticas del imperialismo yanqui, que, bajo el pretexto de luchar contra el narcotráfico, hundió decenas de embarcaciones asesinando a más de 200 personas en el mar Caribe en el último año.
A pesar de que en Colombia hay 9 bases militares de los yanquis se opuso a la presencia de las tropas del comando sur de Estados Unidos que en Ecuador operan de la mano del gobierno de Noboa.
Luego de la invasión a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Trump amenazó con atacar Colombia. En febrero, Petro tuvo una conversación telefónica con Trump y viajó a la Casa Blanca pero no se subordinó a los planes de Washington, que no oculta su apoyo a Espriella.
Como en otros procesos electorales de nuestra región, los yanquis operaron desde afuera, con ataques de drones desde la frontera ecuatoriana y desde adentro, con más de 25 atentados en las semanas previas a las elecciones y con intermitentes cortes de luz el propio día de las elecciones en distintos departamentos del país.
Siguiendo la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025, el gobierno de Trump considera a América Latina como su patio trasero y trabaja activamente para sumar a Colombia al eje proyanqui del “Escudo de las Américas” que integran Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Kast en Chile, Peña en Paraguay, Paz en Bolivia y Bukele en El Salvador.
El próximo gobierno de Colombia se define en el marco de una fuerte polarización y una abierta injerencia y amenaza de los EEUU. Cobra enorme relevancia la decisión del 40% que no fue a votar y el 15% que votó a los otros candidatos opositores a Petro, muchos de los cuales rechazan las posiciones abiertamente fascistas de Espriella.
Escribe Francisco Rossi
Foto: Espriella y Cepeda
hoy N° 2113 17/06/2026
