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20 de octubre de 2021

Centenario de las grandes huelgas de Santa Cruz (nota 4)

Enero de 1921. Luchas y represión

Se cumplen 100 años de las gloriosas huelgas santacruceñas, que conmovieron al país entre octubre y diciembre de 1921. Reprimidas a sangre y fuego por el ejército enviado por el gobierno radical al servicio de los terratenientes y los imperialistas, son una de las páginas imborrables de la lucha obrera y popular, y sus mártires siguen siendo bandera en la lucha por la revolución.

Enero de 1921. La huelga patagónica se desarrolla tanto en las principales ciudades como en las estancias. La profundidad del movimiento enciende todas las alarmas entre las clases dominantes, y crece el reclamo para que el gobierno de Hipólito Yrigoyen reprima a los “exaltados” y “antisociales”, como eran algunos de los calificativos usados en la prensa burguesa.

Apenas llegadas las primeras tropas de la Armada desde Buenos Aires, y todavía a la espera del designado gobernador Yza, el gobernador interino y a la vez gerente de la Sociedad Rural de Río Gallegos, Correa Falcón, despliega una razzia por la que detienen a casi todos los integrantes de la dirección de la Sociedad Obrera, y al abogado José María Borrero. Además, allanan y destruyen la imprenta donde se editaba La Verdad, periódico que se mostraba comprensivo con la causa de los trabajadores.

Antonio Soto, secretario de la Sociedad Obrera, se escapa de los intentos de detención, escondido en lo de su paisana, “doña Carmen”, una gallega conocida como Máxima Lista, apodo ganado por su consecuente defensa, pese a su filiación anarquista, de los maximalistas de Rusia, es decir de los bolcheviques.

Por las dudas que los símbolos no alcanzaran, Correa Falcón decreta para la ciudad de Río Gallegos: “Prohibir las reuniones públicas invitando a la población a abstenerse de portar armas y de circular por la vía pública después de las 21 horas…”.

El pánico de las clases dominantes traspasó las fronteras. El 12 de enero de 1921 el ministro Noel, jefe de la Legación Argentina en Santiago de Chile, manda una comunicación a la cancillería de Buenos Aires,  “confidencial y reservada”, al ministro de Relaciones Exteriores argentino sobre los “desmanes bandoleros del extremo sur que están en posesión de los establecimientos rurales en la frontera chileno-argentina a 250 kilómetros de Punta Arenas, cuya población pide protección” y preguntaba si el gobierno argentino “cuenta con fuerzas” ofreciendo a la policía chilena “para actuar conjuntamente contra los bandoleros”.

A finales de enero de 1921, la Sociedad Obrera de Río Gallegos, con su secretario Antonio Soto en la clandestinidad, y la mayor parte de la Comisión Directiva presa, decreta el levantamiento del paro de los trabajadores de la ciudad y el campo. Mientras en Gallegos se cumple con la orden, en el campo no, y la huelga continúa. En cuestión de días se suceden varios hechos: el 29 de enero llega el nuevo gobernador, Ángel I. Yza, y pocos días después las tropas del 10º Regimiento de Caballería al mando del Tte. Cnel. Héctor B. Varela.

Por esos mismos días el “Gallego” Soto decide viajar a Buenos Aires, para conseguir adhesión a la lucha de los trabajadores patagónicos, en el Congreso de la FORA sindicalista, que sesionó en La Plata entre el 29 de enero y el 5 de febrero de 1921. El viaje de Soto  fue organizado por los obreros, para que no fuera detenido por la policía. Así lo subieron al vapor Asturiano por los maquinistas. En Puerto Deseado, donde el buque hizo una parada, el subprefecto a cargo, quien supo de la presencia del sindicalista, quiso detenerlo con un grupo de marineros armados. La tripulación se declaró en huelga e impidió su ingreso al barco. Así pudo llegar Soto al Puerto de Buenos Aires, donde 300 estibadores lo rodearon y garantizaron que llegara al Congreso, que había comenzado ese día.

Soto, en este Congreso, denunció la falta de solidaridad del Consejo Federal de la FORA con la heroica huelga que se estaba librando en las estancias santacruceñas. Como analiza Otto Vargas en El marxismo y la revolución argentina, Tomo 2 “Vino a Buenos Aires a buscar solidaridad con la lucha de los peones de campo. Y a criticar la conducta de la Federación Obrera Marítima, que permitió embarcar krumiros para reemplazar a los huelguistas y al propio Consejo Federal que no dio solidaridad a la lucha del sur. ‘Esta intervención de Soto no le fue perdonada nunca’”, cita Vargas a Osvaldo Bayer.

De su crítica tampoco se escaparon en ese momento los anarquistas de la FORA del V° Congreso, pese a que varios anarquistas estuvieron en la dirección de la huelga. Porque, como reconoció años después uno de los principales dirigentes de este sector, Diego Abad de Santillán, en ese entonces en la dirección del periódico anarquista La Protesta: “Publicamos información que nos llegaba de Chubut, de Neuquén, de Santa Cruz, pero no pusimos en la defensa de ese movimiento de huelga el calor que poníamos en otros que nos parecieron de mayor significación” (Abad de Santillán, Diego. La Fora, Ediciones Nervio, Buenos Aires 1933).

 

Hoy N° 1886 20/10/2021