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15 de diciembre de 2010

Gran movilización de los universitarios británicos: no a los recortes presupuestarios, no al aumento de matrículas. Esbozo de unidad con la clase obrera.

Estudiantes ingleses contra el ajuste

Hoy 1348 / La burguesía británica achica el “gasto” educativo

Los universitarios ingleses volvieron a constituirse en la avanzada de la lucha popular y especialmente juvenil en Europa contra el ajustazo con que las burguesías imperialistas buscan descargar sobre los pueblos la crisis que ellas generaron. Como los italianos y franceses, también ellos están acudiendo a métodos de lucha más duros frente al empecinamiento del gobierno en el ajuste.

Los universitarios ingleses volvieron a constituirse en la avanzada de la lucha popular y especialmente juvenil en Europa contra el ajustazo con que las burguesías imperialistas buscan descargar sobre los pueblos la crisis que ellas generaron. Como los italianos y franceses, también ellos están acudiendo a métodos de lucha más duros frente al empecinamiento del gobierno en el ajuste.
El miércoles 8 de diciembre, miles de estudiantes salieron a las calles de Londres en repudio a la nueva Ley de Educación votada en el Parlamento, que prevé un fuerte aumento en la matrícula anual de las universidades y un hachazo del 40 por ciento al presupuesto universitario.

 

Represión a la inglesa
Miles de estudiantes colmaron la Plaza del Parlamento. Del otro lado de la calle, los políticos británicos decidían sobre la educación universitaria metidos en su burbuja. De manera similar a lo que se vivió en la última gran marcha estudiantil del 30 de noviembre, densas columnas de estudiantes marcharon por el centro de Londres sin pedir permiso a la policía, lo que en Inglaterra es casi un sacrilegio.
A bastonazos, grupos policiales “antidisturbios” intentaron impedir que los manifestantes se acercaran al Parlamento e interrumpieran el debate. Para eso volvieron a recurrir a cargas de la policía montada y al “kettling” (encierro) de los manifestantes. Éstos hicieron hogueras y arrojaron bolas de billar, petardos y bombas de pintura contra los edificios del Tesoro y de la Corte Suprema y contra la policía montada. El auto en el que viajaban el príncipe Carlos y su esposa Camilla fue atacado a huevazos en pleno centro de Londres.
Muchas personas fueron hospitalizadas. Siete fueron arrestadas. Un manifestante en silla de ruedas fue volteado y arrastrado por el piso por un agente, que de inmediato fue rodeado por 200 personas que liberaron al detenido. Una parte de la multitud superó las líneas de la represión y se reagrupó a sus espaldas. Tres policías resultaron también heridos.

 

Ajustazo educativo europeo
La nueva Ley de Educación forma parte del plan de ajuste que impulsa el gobierno inglés y prácticamente todos los gobiernos europeos. La coalición conservadora-liberaldemócrata gobernante en Gran Bretaña decidió triplicar el costo anual de la matrícula (de 3.000 a 9.000 libras esterlinas, equivalente a un aumento de 4.700 a 14.200 dólares) y disminuir en un 40 por ciento el presupuesto universitario.
Otra de las razones de fondo de la lucha -de la que los medios hablan poco- es que el actual gobierno eliminó el “subsidio de mantenimiento educativo” (EMA por sus siglas en inglés): una ayuda aprobada hace seis años que se concedía a los estudiantes de familias de bajos ingresos por un monto semanal de hasta 30 libras, y que ayudó a elevar en un 30% la inclusión educativa de los jóvenes. Casi el 70 por ciento de los chicos de entre 16 y 18 años recibía esa ayuda, que el gobierno actual suprimió como parte del “paquete” ajustador anti-estudiantil que ya provocó violentas protestas el mes pasado.
La movilización no se limita a Londres sino que abarca a todas las grandes ciudades inglesas, en muchas de las cuales el movimiento estudiantil resolvió la adopción de medidas de “acción directa” y ocupó las universidades.
La matriz ideológica de la actual reforma fue resumida con claridad a fines de octubre por Lord Browne, ex jefe de la “multinacional” inglesa British Petroleum: recomendó aumentar drásticamente las matrículas, ya que “el mercado” proveería otras alternativas para aquéllos que no pudieran pagarlas. El origen último de la reforma educativa está en las políticas neoliberales que en los últimos 30 años convirtieron la educación inglesa en un “servicio” que se compra y se vende en el “mercado educativo”. Esas políticas siguen intensificando la penetración de los monopolios en la educación superior inglesa.

 

Organización y unidad contra el ajuste
La lucha estudiantil ya golpeó duramente al gobierno en la persona del viceprimer ministro Nick Clegg, el líder de los Liberal-Demócratas. Durante la campaña electoral, antes de aliarse con el Partido Conservador, Clegg había prometido rechazar cualquier aumento de la matrícula universitaria. La mitad de los legisladores de su partido votaron en contra o se abstuvieron. Dos demócratas liberales y un legislador conservador renunciaron a sus bancas.
Pero la lucha también sembró semillas de organización y de convergencia de sectores populares diversos.
El movimiento estudiantil se congrega alrededor de la llamada “Campaña nacional contra los recortes y el aumento de matrícula”. Y al mismo tiempo, en las últimas marchas estudiantiles se hizo visible la presencia de sindicatos como el RMT, que nuclea a ferroviarios, marítimos y del transporte. Activistas de la izquierda británica ven en esa confluencia no sólo el punto de apoyo para que el movimiento se afiance hasta la derrota de los recortes y aumentos de tasas, sino también el embrión de la reconstrucción de una alianza obrero-estudiantil.
La firmeza del movimiento estudiantil británico tuvo también alcances europeos al concitar la solidaridad de los estudiantes franceses, que el 19 de noviembre manifestaron en apoyo de sus compañeros ingleses frente a la embajada británica en París.