Noticias

12 de noviembre de 2010


Gobierno popular revolucionario

Documentos del PCR / tomo 6

El gobier­no popu­lar revo­lu­cio­na­rio en el orden nacio­nal será ejer­ci­do a tra­vés de la Asamblea Nacional del Pueblo, la que desig­na­rá su Comité Ejecutivo y los miem­bros del Tribunal Supremo. Se uni­fi­ca­rán las fun­cio­nes legis­la­ti­va y eje­cu­ti­va. Se garan­ti­za­rá el sis­te­ma fede­ral median­te la auto­no­mía de las pro­vin­cias y su ade­cua­da repre­sen­ta­ción en la Asamblea Nacional.
Todos los ciu­da­da­nos de ambos sexos podrán ele­gir y ser elec­tos. Los repre­sen­tan­tes popu­la­res debe­rán ren­dir cuen­tas perió­di­ca­men­te a sus man­dan­tes y esta­rán some­ti­dos a la revo­ca­bi­li­dad de sus man­da­tos, al igual que los fun­cio­na­rios esta­ta­les. Se garan­ti­za­rá el dere­cho a la cons­ti­tu­ción y fun­cio­na­mien­to de par­ti­dos polí­ti­cos popu­la­res, los que podrán pre­sen­tar can­di­da­tos en todas las ins­tan­cias elec­to­ra­les. Los ciu­da­da­nos no ins­crip­tos en nin­gún par­ti­do tam­bién podrán pre­sen­tar­se como can­di­da­tos.
El mismo sis­te­ma de gobier­no regi­rá en los órde­nes pro­vin­cial, depar­ta­men­tal y muni­ci­pal. Se for­ma­rán orga­nis­mos inter­pro­vin­cia­les e inter­de­par­ta­men­ta­les de coor­di­na­ción regio­nal, que fun­cio­na­rán adjun­tos a la Asamblea Nacional del Pueblo y a las asam­ble­as pro­vin­cia­les, res­pec­ti­va­men­te.
El gobier­no popu­lar revo­lu­cio­na­rio disol­ve­rá las fuer­zas arma­das y de segu­ri­dad del Estado del impe­ria­lis­mo, los terra­te­nien­tes y la gran bur­gue­sía inter­me­dia­ria. Garantizará la defen­sa del nuevo Estado con­tra sus ene­mi­gos con la orga­ni­za­ción de las fuer­zas arma­das revo­lu­cio­na­rias y del pue­blo en armas.
La jus­ti­cia popu­lar se ejer­ce­rá a tra­vés de los tri­bu­na­les popu­la­res. Los jue­ces y miem­bros de estos tri­bu­na­les serán elec­tos por los con­se­jos y asam­ble­as popu­la­res, sien­do sus car­gos revo­ca­bles sólo por estos orga­nis­mos. Tendrán plena inde­pen­den­cia para rea­li­zar su labor espe­cí­fi­ca. Se esta­ble­ce­rá el jui­cio por jura­do. Los acu­sa­dos serán juz­ga­dos en forma oral y públi­ca. Gozarán de amplias garan­tías de defen­sa. El domi­ci­lio pri­va­do será invio­la­ble salvo orden expre­sa de los tri­bu­na­les popu­la­res y la segu­ri­dad per­so­nal garan­ti­za­da por apli­ca­ción del habe­as cor­pus y el dere­cho de ampa­ro. Se pro­hi­bi­rá todo tipo de tor­tu­ras y se cas­ti­ga­rá seve­ra­men­te a los que vio­len esta dis­po­si­ción. Los crí­me­nes con­tra el pue­blo son impres­crip­ti­bles.