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15 de mayo de 2019

Secretario general del PCR fallecido el 14 de febrero de 2019

Homenaje a Otto Vargas

El lunes 13 de mayo, en una desbordante Sala J. Hernández de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, se realizó un vibrante homenaje al querido camarada Otto Vargas, nuestro secretario general fallecido el 14 febrero. Ver discursos completos en www.pcr.org.ar

El homenaje fue organizado en conjunto por Catari/Raíces y la revista teórica del PCR, Política y Teoría, de la que Vargas era su director.

La compañera Rosa Nassif, del Comité Central (CC) del PCR ofició de presentadora de los panelistas. Expusieron: Ermo Rodríguez, por el CC del Partido Paraguay Pyahura; Ricardo Cohen, secretario general del PCR de Uruguay; Gerardo Luna, dirigente del Smata Córdoba en los 70; Mariana Vargas, su sobrina; Marcelo Maldonado, CC del PCR; y cerró Jacinto Roldán, del CC del PCR.

Rosa Nassif leyó un saludo del director adjunto de Política y Teoría, Carlos Echagüe, presente en el panel, en el que se desatacó el papel fundamental de Otto Vargas en el debate teórico y político, así como en el sostenimiento de la revista teórica del PCR, a lo largo de sus 86 números. Se recordó a la querida camarada Norma Nassif, al cumplirse 15 años de su fallecimiento.

Estaban presentes en el homenaje su hija Gabriela, su hija adoptiva Cristina y sus nietas. En la repleta sala se encontraban camaradas del PCR y la JCR de Capital Federal, Gran Buenos Aires y delegaciones de Santa Fe y otras provincias. También se destacó la presencia de numerosas compañeras y compañeros de la CCC, y del compañero Gildo Onorato, de la dirección nacional del Movimiento Evita.

 

Ermo Rodríguez, Partido Paraguay Pyahura

Primeramente, quisiéramos agradecer en nombre del Partido Paraguay Pyahura, por la invitación a participar en este homenaje al querido Otto Vargas: Situaciones ajenas a nuestra voluntad imposibilitaron estar con ustedes en el día de su entierro. Es por eso que este esfuerzo que hicieron para homenajear al camarada Otto, una vez más, es muy merecido y no hemos dudado un instante para estar con ustedes.

Aprovecho esta oportunidad para saludar a los integrantes de esta mesa, a los miembros del Comité Central del PCR, a sus militantes, camaradas, amigos y amigas. Asimismo, un saludo muy especial a mis compatriotas nucleados en la Asamblea de Inmigrantes Paraguayos. Pojopy ha maiteimaymave paraguayo ha paraguaya oivako teta k6ape.

Corrían, si mal no recuerdo, los años 1993/1994 aproximadamente, cuando Eladio Flecha, entonces presidente de la Federación Nacional Campesina, participa de una reunión en Argentina, ocasión en que cruzaron primeras palabras con Rafael Gigli.

Posteriormente, interesado en profundizar relaciones políticas con nosotros, este último viaja a Paraguay y nos visita en nuestro local: en aquel encuentro anudamos lazos de relacionamiento que se mantienen hasta hoy.

Desde allí en adelante conocimos a un partido fraterno, con el cual fuimos entablando debates, conversaciones, luchas, desafíos. Y en ese proceso tuvimos la oportunidad de conocer a Otto Vargas, a quien consideramos un gran revolucionario, un comunista que procuró ser toda su vida, de quien recordaremos siempre sus palabras, su práctica y su convicción.

En este homenaje, ante tantos testigos calificados presentes, queremos dejar constancia de nuestra valoración por Otto. En vida, él tuvo constancia en varias ocasiones de esta valoración que le tenemos. Es por eso que le habíamos invitado a participar con nosotros en la Larga Marcha que hizo nuestro partido en Paraguay. En esa ocasión, con su consabida capacidad, brindó una charla en un coliseo participando de la misma aquellos que venían marchando en la Columna Este. Y al culminar la Larga Marcha, y en honor al respeto y aprecio que le teníamos a Otto, nuestros diferentes organismos y frentes de masa le rindieron reconocimiento a la labor política del camarada.

Cuando supimos de su enfermedad, le enviamos una carta, en la que se sintetiza nuestro pensamiento hacia él y hacia su partido. En esta ocasión, solo a modo de recuento, les comentamos nuestra experiencia: nuestro partido y sus militantes provenimos de las luchas campesinas, sindicales, obreras. Por lo tanto, teníamos varias limitaciones teóricas y desconocimientos; haberle conocido al PCR nos ayudó mucho en clarificar y esforzarnos a superar estas limitaciones y desconocimientos. No podría enumerar, porque fueron varios, los debates, conversaciones, charlas, clarificaciones, que nos tocó compartir con el PCR, y especialmente con Otto.

Por ejemplo, en nuestro esfuerzo colectivo por caracterizar la revolución de nuestro país, pudimos avanzar en decir que la revolución de nuestro país debe ser democrática, agraria, antiimperialista, en el camino ininterrumpido hacia el socialismo. Pero debemos reconocer que después de nuestra relación con ustedes, pudimos avanzar con mayor claridad. Es en este proceso que pudimos conocer mucho más el proceso de la revolución china, la revolución cultural, Mao y el Partido Comunista. Indiscutiblemente son aspectos que nos posibilitaron avances.

Nos recuerda mucho a Otto cuando hay debates sobre: ¿Ha muerto el comunismo? 0 los elementos sobre el capitalismo dependiente, son algunas de las asignaturas que vamos desmenuzando paulatinamente.

No abusaría cuando digo que en cualquier debate político, teórico, de línea, de nuestro partido, siempre esta mencionado, «como dice Otto», «como nos enseña Otto». Para mí son vivencias prácticas de cuán profunda es la relación política con ustedes.

También es digno mencionar, delante de ustedes, que personalmente le tengo una gran admiración y en mi comprensión yo le llamo a Otto: «un libro abierto». De práctica, de teoría, de vivencia, de relación, de humildad. Finalmente, queremos decir que todo lo que dije y lo que no he mencionado, queda como constancia en los saludos que recibió el PCR cuando supimos su fallecimiento.

Y en mi partido decimos que la expresión de su hija el día de su entierro fue la expresión más cabal del camarada Otto Vargas: «mi padre pertenecía a su partido, y toda su vida fue leal». Nos comprometemos a llevar adelante las enseñanzas de Otto, nuestro partido le recordará siempre como un gran jefe partidario, un comunista entregado y una persona sencilla.

Hasta la victoria siempre, muchas gracias!

 

Ricardo Cohen, secretario del PCR del Uruguay

Compañeras y compañeros, amigos, camaradas:

Es un honor para nosotros estar en este homenaje al querido camarada Otto Vargas, representando el sentir de todos los camaradas de nuestro partido.

El camarada Otto Vargas, fue fundador y Secretario General del PCR de la Argentina, un partido proletario y revolucionario, forjado en la resistencia a las dictaduras militares y en las grandes luchas y puebladas protagonizadas por la clase obrera y el pueblo argentino, como el Cordobazo de 1969 y el Argentinazo del 2001.

Fue también uno de los principales referentes internacionales de nuestra corriente ideológica, marxista-leninista-maoísta, por su firme y sustentada posición de defensa de los principios, sobre todo cuando después de la muerte del camarada Mao Tsetung, en 1976, el revisionismo ganó la dirección del PCCH y comenzó el proceso de restauración del capitalismo, también en China, como había ocurrido ya en 1957 en la URSS.

Al decir de Otto, nuestros partidos, a partir de ese momento quedaron como los huérfanos después de la segunda guerra mundial, que buscaban a sus amigos y familiares, éramos según él, “los cachorros guachos del maoísmo”, y nos fuimos encontrando.

Nuestro partido que fue fundado como tal en 1972, aunque ya se había constituido como un movimiento, el MIR, en 1963, a partir de una escisión del PCU revisionista de Arismendi y llegó a tener unos 300 cuadros y amplias organizaciones en el movimiento obrero y estudiantil, salió de la dictadura militar fascista, muy golpeado y con gran parte de sus principales dirigentes desaparecidos y asesinados, y con el liquidacionismo predominando.

Esto llevó a un largo proceso de reconstrucción donde el haber reencontrado al PCR de la Argentina en 1987, fue de gran importancia, ya que quienes quedamos al frente de la reconstrucción además de pocos, éramos bastante jóvenes cuando se inició la dictadura, que fue larga, de 1973 a 1985, y no era fácil estudiar, informarse y formarse teóricamente, en las condiciones de la clandestinidad y la cárcel, de ese período.

El camarada Otto comprendió la situación en la que había quedado nuestro partido y nos brindó su solidaridad y amistad. Nos atendió siempre con dedicación, informándonos en cada reunión sobre la situación argentina, dándonos su punto de vista sobre los temas internacionales e interesándose por la situación en nuestro país y la marcha del trabajo partidario.

Lo conocimos también en algunas de las Conferencias Internacionales de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas, de Maoístas y durante los 9 Encuentros Antiimperialistas y Revolucionarios de América del Sur, en que participaron nuestros partidos de Argentina y Uruguay, junto a partidos y organizaciones de Paraguay, Bolivia, Brasil, Chile, Perú, Ecuador y Colombia. Dos de dichos encuentros se realizaron en nuestro país, el primero de ellos en 1996.

Allí aprendimos mucho de ese destacado camarada, que era a la vez sencillo y cercano, que luchaba por la unidad sobre una base de principios y permanentemente nos trasmitía su experiencia.

Nos recibió por última vez en abril del 2018, la reunión fue más corta por su enfermedad, pero estuvo lúcido y amable como siempre. Luchó por llegar hasta el final en las mejores condiciones posibles para servir al pueblo y lo logró.

Finalmente, quisiéramos destacar alguna de sus obras, que tuvieron especial importancia para nuestro partido.

¿Qué fue la Revolución Cultural Proletaria China? publicada en 1973, nos ayudó mucho, la reeditamos en Uruguay en 1990, ya que si bien nuestro partido había tenido una posición firme en su defensa, nuestro conocimiento de los hechos no era suficiente y no se tenía tampoco una visión de todo el proceso a nivel de la militancia revolucionaria. Esto fue así por los años de dictadura y prisión, y también por la acción de la propaganda burguesa y del revisionismo, en especial del tengsiaopinismo, quienes difamaron esa revolución política bajo el Socialismo, período histórico largo en el que persiste una dura lucha de clases y son permanentes los intentos de restauración capitalista.

La Revolución Cultural Proletaria fue derrotada pero frenó, apoyándose en las grandes masas, la restauración capitalista en China por 10 años y dejó un aporte fundamental a la teoría revolucionaria del proletariado.

Reeditamos este trabajo después de la masacre de Tienanmen, de 1989, a la que condenamos públicamente, lo que generó una crisis en nuestro partido que terminó con el retiro de un destacado dirigente.

¿Ha Muerto el Comunismo?” publicada en 1990, también fue una obra de gran importancia internacional, porque además de resumir la experiencia y la línea política de su partido, dio un combate ideológico y político fundamental. En ese momento luego del derrumbe de la URSS, la propaganda de los imperialistas, la burguesía y los oportunistas de todo pelo quisieron hacerlo pasar como el fracaso del socialismo, cuando en realidad el capitalismo ya había sido restaurado allí a partir de 1957 y con ello la URSS ya había pasado a ser una potencia socialimperialista.

Sobre el Modo de Producción dominante en el Virreinato del Río de la Plata publicada en 1983, fue un libro que nos ayudó a comprender, sobre una base marxista, que el modo de producción predominante en la Colonia era el feudal, y comprender también las tareas que no fueron resueltas revolucionariamente, y a partir de allí caracterizar correctamente nuestra sociedad y la estrategia de nuestra revolución en esta etapa, democrático-agraria y antiimperialista, en marcha ininterrumpida al Socialismo.

Ante su partida, nuestro abrazo fraterno y el compromiso de mantener firme y en alto la bandera del marxismo-leninismo-maoísmo y la lucha revolucionaria, siguiendo el ejemplo y las enseñanzas del camarada Otto.

¡Camarada Otto Vargas, gracias¡ ¡Hasta la victoria siempre!

 

Gerardo Luna, dirigente del Smata Córdoba en los ‘70  

Muy buenas tardes, estoy muy contento por la invitación y haber podido llegar hasta aquí. No lo dudé cuando me comentaron de qué se trataba pero no sabía muy bien como era esto. Nos han dado un tiempo limitado y a veces se torna un poco cruel no poder hablar de muchas cosas que uno querría decir y ustedes escuchar, no es fácil sintetizar en diez minutos diez años que conmovieron a Córdoba, pero vamos a tratar de hacerlo tratándose de este homenaje para alguien tan querido y sentido.

Van a ser 50 años de aquella jornada histórica que no solamente iluminó el cielo cordobés, sino que prendió muchos fuegos como fue el Cordobazo. A veces la suerte juega del lado de alguien, vivíamos con unos amigos en una vieja casona de la seccional 2da de Córdoba, pegada al casco céntrico, cuando un compañero de estudios mío, luego familiar, me dice: -van a venir unos amigos, circulábamos por la UTN en ese momento, estoy hablando de la segunda mitad de los años sesenta, cuando se había instalado en el gobierno el dictador Juan Carlos Onganía. Y con dos carros de asalto lo sacaron al presidente, que en Cruz del Eje lo habíamos despedido con tanta alegría, porque de allá era Arturo Illia, médico de los ferroviarios, de los sectores humildes, muy querido. Estaban gobernando esos señores que habían venido a quedarse “100 años” por un país nuevo.

Pero eso no es lo que nos interesa, sino que mi amigo me dice: -van a venir unos amigos porque se ha lanzado un plan de lucha desde la FUA y van a hacer una reunión. Esos amigos que nos visitaron ese día tienen mucho que ver con el día de hoy. Después supe que estaba sentado junto a un señor que durante mucho tiempo conocí como Rosendo Irusta (Otto Vargas), junto a otro que se hacía llamar Aguirre (Jorge Rocha), y otros tan queridos como el Negro Sofía y algunos más. Así nos conocimos, nosotros éramos principiantes, obreros en las plantas de Industrias Kaiser Argentina, luego Perdriel, acompañamos esa reunión sin saber muy bien de qué se trataba. Al finalizar mi amigo me dice: ¿Qué te pareció? Le contesté: -Interesante, muy lindo lo que plantean. Él estaba con un papel y me dijo: -Me dejaron esto. El papel decía: PC (Comité Nacional de Recuperación Revolucionaria). Lo leímos entre los dos y dijimos: qué interesante. Interesante porque ya luchábamos por el centro de estudiantes en la UTN, contra el limitacionismo impuesto en las universidades en la expulsión de alumnos. Eso a la tarde noche, porque de día peleábamos en las fábricas contra los ritmos de producción, por los turnos rotativos, por una serie de reivindicaciones que fuimos tomando.

Esta fue la forma en la que conocí y conocimos a quienes tuvieron la fuerza, el coraje y las convicciones para romper el oportunismo, el revisionismo y la traición del viejo PC, que por algo no lo queríamos, no sabíamos muy bien porqué, tenía primos, hermanos, padres, tíos ferroviarios y no simpatizaban con el PC. Eso no es todo, por otro lado nos iluminaba la figura de ese enorme que venía de una revolución en Cuba y que nos proponía que era posible un cambio, un mundo diferente, un hombre nuevo: el querido comandante Che Guevara. Digo esto porque así fue, cada una de estas conversaciones se transformaban en debates de un día interminables para gente que estaba acostumbrada a esto. Nosotros no estábamos muy acostumbrados, estábamos apurados por hacer esa revolución que nos proponían, dijimos: nosotros estamos en la fábrica… vamos al monte, vamos a Bolivia. Había gente que visitaba Córdoba buscando personas para llevar a Bolivia. Qué suerte que aparecieron en nuestra vida Otto Vargas, Antonio “Gody” Álvarez y René Salamanca. No vamos a contar todos esos debates, pero finalmente nos convencieron de que era la clase obrera la que tenía que pilotear, comandar y ponerse a la cabeza de todos esos cambios. Estábamos bajo los pies de la dictadura, y son esas frases que a uno le quedan grabadas porque van definiendo tiempos, se les ocurrió decir que bajo los pies de esa dictadura había un polvorín reseco que había que hacer explotar, y nosotros veníamos diciendo: la gente tiene bronca en la fábrica, nos han cercenado todos los derechos, están congelados los salarios y nos quieren sacar el sábado de inglés, a los metalúrgicos las quitas zonales. Pero había que hacer estallar ese polvorín y ese polvorín estalló, ¡y cómo estalló!

Gody Álvarez dijo que nada sería igual después del Cordobazo. Ahí estaban los padres del Cordobazo, nosotros y esa riqueza de la violencia de las masas, el gran caudillo de la revolución en vivo y en directo, porque esto no lo contaron, no fue una película. Entonces no tuvimos más dudas de que esa forma de protagonizar, de estar en esos eventos, esos sucesos de alguna manera iban haciendo la historia, eso era el clasismo revolucionario inserto en las grandes masas obreras y populares. Allí estaban además del querido Otto Vargas, Antonio Gody Álvarez y René Salamanca. Así fuimos viviendo etapas, el clasismo revolucionario después tomó las fábricas automotrices, ejerció la violencia de las masas, aquella misma que habíamos aprendido en las calles por nuestras reivindicaciones, y aprendimos de la democracia obrera, aquella democracia sindical que le exigíamos a los jerarcas sindicales, que se transformó en una democracia obrera de cientos de miles. Este proceso continuó así y lo retomó el querido René Salamanca en su obra de arte que fue el Movimiento de Recuperación Sindical.

Mientras más nos golpearon, más maduraban estas ideas, sentíamos más la necesidad y ubicábamos perfectamente bien dónde estaban los centros de nuestros enemigos, porque se habían transformado esas agrupaciones clasistas 1ero de Mayo en el gran PCR en las empresas. No podemos dejar de citar todos estos elementos que fueron sumando y armando nuestra línea, cómo olvidar ese Tercer Congreso al que habíamos sido invitados como oyentes y terminamos participando igual, y que definió la importancia de los cuerpos de delegados, de las juntas internas, que tuvo la importancia de decir que este es un país dependiente, no capitalismo dependiente, y nos ayudó a elaborar esa línea estratégica para la revolución en la Argentina. Y muchas cosas más en la propia recuperación del gremio mecánico, con toda la importancia que tuvo la vinculación de nuestro partido en Córdoba con la dirección nacional encabezada por Otto. Ni hablar que cuando se nos iban acabando los argumentos, porque tuvimos que decir: Más vale un Perdriel que cien secuestros, fue una polémica dura en auditorios tan hermosos como este, en el que tuvimos que polemizar ese tipo de cosas para definir una línea proletaria revolucionaria, cuando se vino con la novedad de que habíamos visitado China, y empezamos a hacer lo que hacían los chinos, empezamos a conocer el pensamiento de Mao, las tres armas mágicas: el partido, el frente único y la lucha armada.

Todo este camino transitado hasta llegar a las grandes verdades y la denuncia del golpismo, que fue a nivel de las grandes masas, hace que hoy, cuarenta y tantos años después podamos hablar con altura ante cualquiera y nos respeten, más allá de que es un partido que se ha hecho querer, que ha regado con sangre el país. Su última lección fue: el PCR nos exige cada trinchera para resistir. Eso hicimos, guiados por Otto Vargas.

Por eso yo le sabía decir como el joven indolente que era en ese tiempo Gran Jefe, él se sonreía. Hoy le digo Gran Jefe descanse tranquilo, gracias por haber hecho el partido para la revolución en la Argentina

 

Mariana Vargas, sobrina de Otto

El 2019 viene siendo bastante difícil. Primero falleció Matena, después Claudio Spiguel, hace poquito en Tilcara se esparcieron las cenizas de Claudio. Y hablando de Tilcara… quiero contarles que alguna vez cuando yo fui de vacaciones a Tilcara, decidí mudarme a Jujuy, cuando lo decidí después de haber vivido un jueves de comadres, y lo que eran las fiestas campesinas, de las mujeres campesinas del lugar festejando, fue que decidí irme a Jujuy. Entonces, le conté a mi tío, “me voy  a vivir a Tilcara, decidí irme para allá” y entonces mi tío me dice, “bueno, también podés irte a pintar al Lago Nahuel Huapi”, que es más o menos que irse a Tilcara. Y bueno, después me fui a vivir a la capital de Jujuy.

Con mi tío compartimos algunos domingos, antes de que yo me fuera. Primero, con mi abuela y también con Clelia, que era su primera compañera. Después, los domingos eran con mi papá, y después con Matena, su segunda compañera. Eran domingos de tallarines y a veces de ñoquis verdes.

Cuando viajé a Jujuy en el 2001 y me radiqué allá, por ahí lo veía de vez en cuando, cuando venía. Nos tomábamos un cafecito en un bar de avenida La Plata y Rivadavia. Ahí le contaba lo que venía pasando en Jujuy, momentos de mucha turbulencia, me fui en el 2001. Y él siempre en esos encuentros me enseñaba algo. Por ejemplo, me acuerdo que hablábamos de una compañera que estaba alejada del Partido, y él decía: bueno pero esa compañera, aunque no esté, siempre va a ser un corazón rojo donde esté, en cualquier lado. En relación a los compañeros, nunca se detenía en el último acto, veía la historia de la persona, y por ahí los sacrificios que había hecho, más allá de lo que podría haber sido el último acto.

Yo creo que mi tío era una persona de cabeza profundamente abierta. Era la antítesis del dogmatismo, cuestionaba el culto a la personalidad. Y no me canso de leer el libro ¿Ha muerto el comunismo? Esas virtudes se leen en ese libro. Y en ese libro no solo podemos conocer la historia del partido, los debates. Un partido fundado por muchos de los que están acá presentes; sino que es un libro que se enseña debates, dudas, batallas; o sea, cómo era lo que pensaba y cómo lo pensaba. Él plantea en ese libro que la única herencia que iba a dejar era ser fiel a sus ideales, cuando se muriera. Yo creo que dejó eso y dejó muchas otras cosas. Y creo que una de sus principales virtudes fue esa cualidad que decía el Che Guevara, que era la cualidad más linda de un revolucionario, que era sentir cualquier injusticia cometida contra cualquiera, y en cualquier parte del mundo. El tenía esa cualidad, y yo sabía que contarle cualquier historia que yo conociera, de una situación de opresión, de injusticia, él la iba a comprender, iba a hacer lo posible, si era necesario para poder fogonear, acompañar y protagonizar una lucha que tuviera que ver con enfrentar esa situación. Y así fue con Romina Tejerina. Romina Tejerina, además de ser el chiste en el que yo había logrado un poco más de fama que él, que en lugar de ser yo la sobrina de él, pasó a ser él, el tío mío, que era el chiste habitual… siempre era un tema que estaba muy presente lo de Romina. Por ejemplo, la última vez que me vi con él cuando ya estaba enfermo, un mes antes de fallecer, era el tema del que hablábamos, él pensaba lo que habría sido la cárcel para una adolescente de 18 años como Romina, de quedar presa, y cómo su juventud se la había robado la cárcel, y qué efecto había tenido eso en ella. Fue la última reflexión en su situación, digamos, que nos dijo -porque también estábamos con mi mamá en su casa-, que la cárcel le había robado la juventud a Romina. Y también la cárcel era un tema para él, con Normita Nassif, que hoy se cumplen 15 años de su fallecimiento. El dolor que nos había causado a todos su enfermedad, cuando nos enteramos. Me acuerdo que él, en la casa de mi papá, me dice “sufrió la cárcel y ahora esto”, y creo que era la expresión de todos, justo a Normita. Me acuerdo de eso, que era algo que le había causado mucho dolor.

Y así como mi tío tenía esa cualidad, que es la cualidad más linda de un revolucionario, la última vez que lo vi, ya no cuando estaba enfermo, sino cuando estaba bien, que nos vimos en el barcito de avenida La Plata y Rivadavia, yo le quería contar una historia que me había conmovido, que era un caso emblemático en el país que ocurre en Lomas de Zamora: el caso de Andrea Vázquez, una mamá protectora, es la historia de tres niños, hijos de un progenitor violento que eran maltratados, con el inexistente síndrome de alienación parental, la justicia le sacó esos hijos a Andrea Vázquez, su mamá, y se los entregó al progenitor maltratador. El maltratador abusó de sus hijos, y logramos recuperar a dos de ellos, uno quedó con el abusador. El tipo está acusado, no está preso. Pero es la historia de cientos de madres protectoras en nuestro país, víctimas de una justicia machista y perversa. Y este caso es el caso del que yo hablé con él porque justamente por su cualidad, quería ver cómo protagonizábamos y podíamos acompañar esta lucha…

También compartíamos la pasión por el Derecho, él repudiaba el tema de la herencia, por ejemplo, del Código Civil, y creo que en eso fue consecuente en su vida y a su muerte. Decía que al derecho había que estudiarlo para destruirlo. Siempre me dejaba pensando, pero hasta que uno no lo vive y no lo ve en la práctica cómo es eso, a veces es difícil incorporarlo. Yo creo que mi tío me convenció absolutamente de eso, creo que soy una despreciadora del derecho por insistencia de él y es así que como abogada planteo cosas contradictorias, justamente por despreciar el derecho y por hacer lo que a uno le conviene y en las circunstancias en que está. Me parece que eso es el sentido de lo que decía él, que era usar el derecho para destruirlo.

Y después decía eso de querer a los hijos del pueblo como a los propios hijos. Eso tiene mucho que ver con la cualidad más linda de un revolucionario, y él la practicaba. La verdad es que yo siempre sentí mucho orgullo de ser su sobrina. Creo que es una brújula, lo era antes y lo sigue siendo ahora, para quienes compartimos sus ideales. Es un maestro, un marxista. Y creo que su profunda humanidad, su sensibilidad revolucionaria, es lo que espero poder imitar. Ojalá pueda. Creo que eso nos puede salvar. No nos salva de errores, pero sí de traiciones, y creo que es algo que abre caminos para poder avanzar para terminar contra todas las opresiones e injusticias de esta sociedad. Hasta la victoria, siempre, tío.

 

Marcelo Maldonado, del CC del PCR

Gracias por invitarme a este homenaje, me costó mucho ver qué decir porque la vida de Otto fue un gran ejemplo y gran enseñanza para todos.

Los veo y cada uno de ustedes me hace recordar una historia, una anécdota de Otto de algún momento de su vida.

A pedido del Partido, me tocó trabajar a su lado durante casi 20 años, en ese compartir cotidiano pude ir conociendo los distintos momentos de su vida. Vivió la crisis del 30 y lo marcó profundamente, miles y miles de desocupados. Vivió el peronismo y la incorporación a la producción de grandes masas. A los 19 años se afilia a la FJC en La Plata y eso cambia radicalmente su vida. Las salidas a pintar, caer en cana, la militancia en la universidad y después pasar a tomar tareas nacionales en la juventud del PC. Trabajó en Europa en la Federación Mundial de Juventudes Democráticas. Conoció en vivo cómo un tercio de la humanidad tenía la sartén por el mango en los países socialistas. Hizo trabajo clandestino en la España franquista. Vivió y sufrió la degeneración del socialismo y no entender qué pasaba. Compartió con el pueblo cubano el triunfo de la revolución y recorrió junto al Che los cuarteles.

Volvió a la Argentina y enfrentó al revisionismo, el reformismo y la traición del PC. Fundó junto a un gran número de compañeros, hace ya 51 años, el querido PCR, al que le dedicó con pasión su vida hasta su último día.

Se preguntaba qué pasó una y mil veces en la URSS y el bloque socialista y encontró respuestas en el maoísmo, entendiendo que la lucha de clases sigue en las condiciones de la dictadura del proletariado. Sintió, vivió y entendió la Argentina y su política. Planteó que el comunismo fue derrotado pero que no fracasó.

Conoció y aprendió de la gran Revolución Cultural Proletaria que logró postergar durante más de diez años el triunfo del capitalismo sobre el socialismo en China.

Estudió la experiencia del SMATA Córdoba y los cuerpos de delegados como organismos de doble poder. El Cordobazo, la lucha antigolpista, el golpe y la clandestinidad. La resistencia a la dictadura. Los asesinatos y los desaparecidos.

Sacó enseñanzas de la Alemania fascista donde los desocupados fueron ganados por el nazismo. Comprendió el rol de los desocupados y los jubilados como parte de la clase obrera en la Argentina.

Otto era un hombre sencillo, humilde, común, que tenía la convicción muy profunda de luchar contra las injusticias y las miserias de este sistema.

Le daba bronca ver gente con hambre, durmiendo en la calle, viviendo en condiciones de miseria, con enfermedades de la pobreza, ver que millones se mueren para que una clase social muy chiquita se enriquezca y disfrute del esfuerzo del pueblo. Siempre decía que la crisis del ’30, donde miles y miles no tenían trabajo ni para comer, lo llevó a ser comunista.

Siempre le preocupó el otro, saber qué le pasaba, sufrir con quien sufría. Como dijo Gabriela en el cementerio “a mi papá siempre le preocupaban los compañeros del Partido”. Confiaba profundamente en el pueblo, en los compañeros.

A Otto le encantaba hablar con la gente, iba siempre a hacer las compras y se paraba a conversar en la verdulería o el almacén. Escuchar cuáles eran sus historias de vida, sus alegrías y sus problemas, desde el aumento de la leche o el pan… hasta qué enfermedad tenía. Ir a hacer las compras con él podían ser horas. Le gustaba saber el origen de cada persona, de donde venía y compartir recetas de cocina y charlar con cada una de ellas.

En el barrio tenía su almacenero chino que hablaba de política internacional, la verdulera boliviana que le contaba cómo estaba la situación en el Alto y defendía a Evo con pasión, el diariero que había venido de Corrientes siendo muy pibe porque allá no había trabajo. Se podía pasar horas hablando con la gente.

Le gustaba muchísimo jugar y estar con chicos, les admiraba su capacidad de comprensión, su espontaneidad porque él era una persona muy espontánea.

Siempre pensó que el futuro son los jóvenes y que un partido comunista tiene el deber de buscar las formas, los caminos para que esas masas juveniles accedan a la revolución.

Tenía la capacidad de poder ver lo coyuntural en lo estratégico y lo estratégico en lo coyuntural. Cómo es esa unidad profunda y dialéctica… entre el instante y el futuro. Ver la política amplia partiendo de los sufrimientos de la gente.

Como él siempre decía, pegar la oreja al piso y un método marxista leninista maoísta, le daban esa sagacidad en política que todos le conocimos, por eso a los 87 años dijo con acierto que con “los Cayetanos” surgió una nueva izquierda en la Argentina.

Fue un gran conocedor de la Argentina. Le gustaba mucho viajar a las provincias, disfrutaba conversar sobre el campo con su amigo el Vasco Paliolle y las anécdotas que él contaba… desde ya siempre con bondiola y vino tinto de por medio. Aprendió y comprendió la profundidad de la rebelión agraria del 2008. Pensaba que viajar le ayudaba a entender lo que es este rico, vasto y contradictorio país.

Conoció otras realidades, otras costumbres, aprender de un proceso político y también una receta de cocina de algún lugar. Le gustaba mucho cocinar y sobre todo comer.

Estaba enamoradísimo de su compañera María Eugenia (Elena para nosotros). Siempre que podían se iban a San Clemente del Tuyú a caminar por la playa agarrados de la mano. Ellos decían que era su ciudad adoptiva.

Le gustaba caminar, durante diez años fue caminando doce cuadras hasta el club donde nadaba, ver la gente y sus rostros, y siempre contaba lo que dijo Ilia Ehremburg sobre que lo que más le había impresionado eran los árboles de Buenos Aires.

Le gustaba el tango, el folklore, le encantaba cantar. Se divertía muchísimo si alguien llevaba una guitarra y se ponían a cantar. Le gustaba bailar.

Era rionegrino de alma, quería con pasión a su provincia. Creía con fuerza en la hermandad latinoamericana y que Latinoamérica era un solo puño.

Siempre pensó y practicó, hasta el último día de su vida, que la única forma de resolver los problemas de millones en la argentina, es haciendo una revolución, capaz de destruir este estado podrido.

Fue un hombre feliz… porque para él… la felicidad es la lucha.

En esa simpleza y sencillez de hombre común estaba concentrada toda su convicción y su rica experiencia de comunista. Porque ¿qué fue Otto?, simple y profundamente un gran comunista.

 

Jacinto Roldán, del CC del PCR

Buenas tardes, saludo a todas y a todos los presentes. Mañana se cumplen 3 meses del fallecimiento de nuestro querido camarada Otto Vargas. Un comunista revolucionario que dedicó toda su vida a la lucha por la revolución en la Argentina.

Saludo en nombre del Comité Central del Partido Comunista Revolucionario la presencia y las palabras de los queridos camaradas Ermo Rodríguez del Partido Paraguay Pyahura y de Ricardo Cohen del PCR de Uruguay.

Acá en esta Feria del Libro, donde se expresan distintas corrientes de opinión, hace muchos años que nuestro partido participa con un gran esfuerzo de nuestros compañeros con la librería Raíces, con las editoriales Catari y Ágora, entre otras, en un Stand donde difundimos obras del marxismo- leninismo – maoísmo, obras escritas de nuestros camaradas; con nuestra publicación Política y Teoría, la revista cultural La Marea, entre otras.

Hemos participado en las salas de esta Feria en mesas de debates y en presentación de libros. A lo largo de estos años Otto Vargas tuvo activa participación en muchas de ellas.

Por eso también acá en la Feria del Libro venimos a rendir homenaje a nuestro querido camarada Otto Vargas. Homenajes que venimos haciendo y seguiremos realizando a lo largo y ancho de todo el país.

Otto Vargas, era un hombre de carne y hueso, nacido en Choele Choel, provincia de Río Negro, que a los 19 años buscando un puesto de lucha para cambiar el mundo, se hizo comunista.

La lucha por un comunista cabal es una lucha constante que se libra hasta el final de nuestras vidas. Y Otto Vargas fue consecuente con este principio fundamental durante toda su vida. Esta es una gran enseñanza que nos deja.

Su hija Gabriela, cuando despedimos sus restos en la Chacarita, decía: “mi viejo pertenecía a su partido y hasta el final de su vida apostó a que sus camaradas siguieran caminando”.

Otto encabezó junto a otros compañeros del Partido y una mayoría de la Juventud, la ruptura del año 1967, cuando comprendimos que esa dirección del falso Partido Comunista había pasado a ser un obstáculo para la lucha revolucionaria, como años después quedó demostrado con su apoyo a la dictadura fascista de Videla – Viola, que derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón.

Desde la fundación del PCR en enero de 1968, Otto fue el secretario general de nuestro Partido y estuvo a la cabeza de las grandes batallas políticas y teóricas que protagonizamos en estos 51 años de existencia. Y en estos 51 años, estando a la cabeza de las luchas se fue transformando el PCR. Desde la lucha surgió la necesidad de precisar quiénes son los amigos y quiénes son los enemigos de la revolución en la Argentina, en un país dependiente y en disputa, y en un mundo donde la gloriosa Unión Soviética había cambiado de color y se había convertido en una potencia imperialista.

Fue en esa búsqueda de nuevas respuestas que llegamos al maoísmo y fuimos ajustando la línea y el programa.

Porque compañeras, compañeros, uno no nace sabiendo, cuando uno lucha y quiere transformar la realidad, surge la necesidad de investigar y de estudiar para buscar respuesta.

Como dijo Otto de sí mismo “Yo nunca he sido un teórico, he sido un revolucionario práctico. Toda mi vida. Y solamente me acerqué a la teoría por las necesidades de la lucha revolucionaria”.

Hizo suya la teoría marxista, leninista, maoísta y dio batallas para integrarla a la realidad de nuestro país. Estuvo a la cabeza de esas batallas y sus trabajos de investigación marxista le dieron sustento teórico a la práctica de nuestro Partido.

Otto defendió la doctrina marxista frente a los que la traicionaron y nunca dejó de tener como punto de referencia a los más explotados y oprimidos. Esta es otra de las grandes enseñanzas que nos deja.

Por eso decimos que somos el partido de Otto Vargas. Porque él encabezó todo este proceso. Porque fue el más marxista-leninista-maoísta de todos nosotros. Y sus enseñanzas siguen vigentes.

Es muy grande la responsabilidad que tenemos hoy todos los comunistas revolucionarios, los viejos, los no tan viejos y sobre todo los jóvenes ante el legado que nos deja Otto. Garantizar la continuidad histórica de una línea de hegemonía proletaria para la revolución en la Argentina.

El mejor homenaje que podemos hacerle a Otto Vargas es que el PCR, y su Juventud Comunista Revolucionaria, sigan a la cabeza de la lucha y con una justa política de frente único avancen hasta convertirse en vanguardia reconocida, con el objetivo de que la clase obrera y el pueblo tomen en sus manos la lucha por la revolución que acabe con este estado oligárquico imperialista, y así poder resolver el pan, el techo, la tierra, la salud, la educación y la libertad para todos los que habitan nuestro suelo.

Hoy sufrimos la política de Macri que afecta a amplios sectores económicos y sociales, nosotros somos parte de la unidad opositora en las calles y también en estas elecciones. Hoy derrotar la política de Macri es nuestro desafío.

Entendemos que el frente político y el Partido son claves para que un día el pueblo alzado pueda destruir este aparato estatal que nos oprime y construir un nuevo estado de los obreros, los campesinos, los intelectuales y todos los sectores populares, donde la clase obrera, los campesinos y el pueblo pasen a tener la sartén por el mango.

La historia de Otto Vargas no se ha terminado de escribir. Porque a un comunista, a un revolucionario, no se lo juzga solo por lo que ha hecho a lo largo de toda su vida militante, sino por lo que deja.

Y poco antes de morir Otto decía con mucha convicción “hoy si nos preguntan si vale la pena luchar por el comunismo, les decimos: con la misma fuerza y convicción con la que comenzamos esta lucha hace muchos años, que sí. Que no hay otro camino para lograr la liberación de los explotados y los oprimidos por el capitalismo que la lucha por el comunismo. Lucha que será muy larga y dura, pero que triunfará.”

Y nosotros, compañeras y compañeros, seguimos siendo el partido y la juventud del comunismo. Estamos de pie y vamos por más.

 

Hoy N° 1766 15/05/2019