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07 de agosto de 2023

Acompañemos a Andrea y a sus hijos para empezar el camino de la reparación necesaria y por Justicia

Justicia por Andrea Vázquez y sus hijos

Entrevista a Andrea Vázquez, la “madre protectora”, que lleva más de 10 años de lucha desde que sus hijos le expresaron que sufrían abuso sexual por parte de su progenitor Pablo Ghisoni. El juicio se inició el 3 de agosto, de 9hs a 18hs, y continuará por 11 audiencias, en el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires.

En el juicio oral se decidirá si se condena por abuso sexual al progenitor de los hijos de Andrea Vázquez.

Las madres protectoras de  hijas e hijos que sufrieron abusos por sus progenitores  acompañan este juicio y convocan a todas las organizaciones y asociaciones que trabajan contra la violencia machista a luchar para arrancar una condena sin beneficios.

 

– ¿Cómo viven vos y tus hijos el inicio del juicio en Lomas de Zamora?

Andrea: Bueno, es difícil describir con algún término cómo estamos viviendo el inicio del juicio mis hijos y yo. Es muy difícil encontrarse cara a cara con el perpetrador. Es muy difícil ahora. Las últimas veces que yo lo vi a Ghisoni, no había visto la cámara Gesell, ahora que por primera vez vi siento repugnancia, tristeza, horror. Es un sube y baja de emociones. Mientras miraba la cámara Gesell lloraba desconsoladamente y giré la cabeza para un costado y lo vi a mi hijo Tomás llorando también. La vi a la abogada llorando. Gastamos todos los pañuelos…

No sé si puedo hablar del desarrollo concretamente del juicio, pero creo que no es más que lo que estamos acostumbrados a ver cuando no existe perspectiva. No puedo hablar del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) en este caso porque todavía obviamente no hay ninguna definición tomada, pero sí veo la estrategia defensiva que se hamaca concretamente en el inexistente Síndrome de Alienación Parental (ISAP), que habla de supuestas memorias implantadas, del supuesto relato inducido cuando sabemos que la ONU, la relatora de Naciones Unidas, sacó en mayo de este año una recomendación en donde pide a los países prohibir el uso del ISAP, el concepto de alienación parental, con estadísticas que son realmente abrumadoras respecto de los daños que producen en infancias y en las madres protectoras porque hablan de una profecía que se cumple en sí misma porque cuando salimos a proteger a nuestros hijos nos denuncian por obstruir el contacto; y cuanto más nos oponemos, más alienados/as están nuestros hijos e hijas, entonces revierten la tenencia; entonces, entregar a niños y a niñas que están en riesgo, en donde existen denuncias previas de violencia, de abuso psicológico y sobre todo de abuso sexual…. El informe habla de distintos países, de Canadá, de Estados Unidos, de Japón, de países de América Latina, Brasil, Argentina. La relatora dice que el uso de este inexistente síndrome  es misógino,  que tiene un alto componente de género y que se usa siempre contra las madres.

Tenemos pesadillas, obviamente que vuelven todos los recuerdos, tanto Tomás como yo, no puedo mencionar a mi hijo más chico, pero por supuesto que nos repercute porque son cosas que uno para poder sobrevivir, para poder seguir viviendo, las corremos a un costadito y, bueno, seguimos adelante. Y ahora, lamentablemente, no las podés correr en un costadito porque te chocás de frente.

 

– ¿Qué importancia tiene este juicio y su resultado para el conjunto de infancias que sufren o sufrieron abusos  de sus progenitores y para las madres protectoras?

Con respecto a la importancia que tiene el juicio, creo que así como este caso ha sido en su momento el espejo donde no querían verse muchas madres protectoras, a quienes han llegado a decirles “te vamos a hacer lo mismo que le hicimos a Andrea Vásquez”, sacarme a mis hijos para disciplinarme y silenciarme. Hoy creo que puede llegar a ser un cambio de paradigma respecto a una excelente oportunidad que pueda tener el Poder Judicial para demostrar que tiene perspectiva de género.

La perspectiva de género no es una moda sino que es una obligación de quienes nos juzgan, quienes tienen que tomar decisiones sin discriminar ni a las mujeres ni a las infancias.

Sabemos perfectamente que la impunidad que tienen estos delitos que se cometen contra las infancias radica en que primero las denuncias son pocas. ¿Por qué? Porque obviamente que la sociedad también está cargada de estereotipos y las víctimas quedan cuestionadas en cuanto a su género, su sexualidad, su deseo sexual, su inclinación sexual, sobre todo cuando son varones, pero también cuando son mujeres porque la culpa es de ellas, si son niñas y adolescentes.

Son delitos que se cometen en el ámbito más sagrado de una persona que es el hogar, entonces estos criminales aprovechan esa situación en donde no hay testigos, o sea, que todos los testigos, testigas que puedan declarar en un juicio, jamás van a estar presentes cuando estos sujetos violan a sus hijos, hijas, a no ser que hayan sido cómplices. Lo van a hacer sometiendo a esos niños y niñas en secretos, en manipulaciones y, por supuesto, amenazas para que no hablen, y para eso los aíslan, los amenazan con la muerte precisamente de sus seres amados,  y, entonces, esto se perpetúa en el tiempo.

Entonces, me parece que recoger la voz, la palabra del niño y de la niña es suficiente, las palabras de los niños, las niñas no mienten cuando relatan situaciones de abuso, las relatan con sus palabras de niños, niñas, porque no tienen otra forma. Nos cuesta a las adultas, adultos, cuando relatamos hechos de violencia sexual contra nosotras, adolescentes, mujeres, trans, travestis, cualquier identidad que es sometida sexualmente, nos cuesta describir situaciones de ese estilo porque es muy difícil, porque tenés que contar cosas que son horrorosas y ponerlas en palabras nos quiebra.  No creer a la víctima por falta de perspectiva de género es la principal razón de la impunidad.

Ya ha quedado fehacientemente demostrado que no puede haber inducción posible cuando un niño relata una situación abusiva de todo tipo, pero sobre todo sexual, y describe claramente con sentimientos, con manifestaciones corporales. Peritos y peritas avezadas pueden perfectamente saber que un niño y una niña no miente. Una sentencia condenatoria puede hacer un cambio, reitero que es un caso emblemático, que lleva más de 13 años, y muchas madres protectoras lo ven como una pequeña luz de esperanza.

 

– ¿Qué esperan vos y tus hijos de la sentencia?

La realidad es que acudimos al Poder Judicial aún después del maltrato que hemos recibido y la discriminación que el Poder Judicial hizo sobre nosotras/os, a mí como mujer, madre, y sobre mis hijos como cosificándolos por ser niños. Creo que es difícil tener la esperanza de tener justicia, pero bueno, sino no iríamos a sentarnos en un juicio y a atravesar la tortura que implica revivir todo esto.

En definitiva lo que esperamos es una sentencia que pueda condenarlo como corresponde sin beneficios de clase, sin beneficios de género, por supuesto, porque es un hombre blanco, adinerado,  y con influencias, y la verdad que están acabadamente demostradas por cuanto llega a juicio excarcelado, tuvo una prisión preventiva de tres años y no pisó jamás la cárcel.

Y en el mismo periodo de tiempo en el que estuvimos esperando este momento de llegar a juicio, yo fui dos veces llevada a juicio, se llevó el debate oral, se llegó a una sentencia, fui absuelta las dos veces; entiendo que en este caso el Poder Judicial actuó correctamente, me absolvieron en la causa donde fui acusada por impedimento de contacto y en la causa cuando fui a denunciar que uno de mis hijos intentaba quitarse la vida, que está probado que fue así, porque hay actas escolares que lo certifican y mi hijo, Tomás, que es mayor de edad, a quien puedo mencionar, porque es particular damnificado.

Esperamos una condena y reparación, y por supuesto la no repetición de la tortura y la revictimización. Tenemos derecho a vivir una vida libre de violencias y realmente hace muchos años que eso no está pasando y entendemos que el Estado tiene una responsabilidad como garante y que también, por supuesto que aquellos jueces que no fallen con perspectiva de género, que no tengan en cuenta toda esta tortura y revictimización también sean sancionados y removidos de su cargo, fiscales, jueces, asesores de niños que fallan y actúan a favor de los perpetradores.  La expectativa es que haya una condena y una condena sin beneficios.