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14 de enero de 2026

A 50 años del golpe de Estado fascista de 1976. Nota 2

La Argentina antes del golpe de 1976

El próximo 24 de marzo se cumplirán 50 años del golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón en 1976 y dio inicio a la dictadura genocida más fascista del siglo 20. En sucesivos números reconstruiremos los hechos, daremos a conocer documentos y testimonios de la lucha antigolpista y antidictatorial de nuestro PCR, y reafirmaremos la importancia de la batalla por memoria, verdad y justicia hoy, como parte de la lucha contra el gobierno reaccionario de Milei.

En la nota anterior (hoy 2091) abordamos algunas de las políticas centrales del gobierno de Milei que pretende instalar el negacionismo del genocidio dictatorial para justificar el ataque a las políticas públicas en derechos humanos, y con el fin último de liberar a los responsables de terrorismo de estado, en un avance de su plan represivo contra las y los trabajadores y el pueblo.

En este marco, conocer cómo fueron los hechos que desembocaron en el golpe de estado de marzo de 1976, es de gran importancia, no sólo para conocer la verdadera historia, enturbiada por el balance que hacen distintos sectores de las clases dominantes, sino porque hace a la lucha de hoy por memoria, verdad y justicia en el camino de la lucha por una patria liberada.

 

Las causas del golpe

Decía nuestro camarada Jacinto Roldán, secretario general del PCR fallecido el 30 de abril del 2025: “Es imposible abordar el período de preparación del golpe de Estado -y de cualquiera de los temas de la década del ´70- sin destacar las impresionantes luchas de ese período. Entre 1969 y 1976 la Argentina estuvo recorrida por luchas que conmovieron el país: el Correntinazo, el Rosariazo, el histórico Cordobazo, el Mendozazo, el Rocazo, de los que ya se ha hablado; y al calor de esas luchas, como un torbellino, miles de jóvenes, miles de luchadores, nos incorporamos a la lucha revolucionaria. Este es un aspecto fundamental de aquella Argentina. Y el otro aspecto, era que en las grandes masas -cuando hablo de masas hablo de los millones que habitan en esta tierra- había un sentimiento muy profundo, en realidad una reivindicación política muy sentida, que era la vuelta del General Perón a la Argentina. Esas grandes masas pensaban que así se iban a resolver sus problemas. El General Perón volvió en 1973 y con su regreso, la situación política nacional cambió, pero el auge revolucionario de las masas no paró” (Así luchamos contra el golpe. Buenos Aires: Ediciones Nueva Hora, 1998. Colección: La década del setenta. Edición del PCR).

Esta es una cuestión clave para entender cómo era la Argentina en los años previos al golpe. Ya planteamos en la nota anterior que tampoco se puede entender el proceso que llevó al golpe en 1976, si no partimos de que el mundo era muy distinto al actual, ya que en el escenario internacional estaba en primer plano la disputa entre las “dos superpotencias”: el imperialismo yanqui y la URSS (que por entonces ya se había convertido en un gran país imperialista, que con justeza los maoístas chinos calificaron de socialimperialistas, porque se disfrazaban de socialistas).

Esta disputa se expresaba también en nuestro país, en el entrelazamiento de las grandes potencias con sectores de grandes terratenientes y de burguesía intermediaria, y con acuerdos comerciales que, para el caso de la URSS, crecieron ya desde 1971, durante la presidencia de Eduardo Lanusse en el gobierno dictatorial surgido tras el golpe de 1966.

 

Encontrar la verdad en los hechos

Volviendo a las causas del golpe, afirmó también Roldán, en el folleto citado: “La juventud, principalmente, tiene que investigar; tiene que indagar para encontrar la verdad de lo que pasó en esos años. Porque basta mirar los diarios de aquella época para darse cuenta del terror que desató en los poderosos el espectro de los cuerpos de delegados y comisiones internas recuperados para el clasismo. Diarios de la oligarquía, como La Prensa, alertaban sobre el peligro de “los soviets de fábrica”. Los soviets de fábrica eran esos cuerpos de delegados y esas comisiones internas recuperados por el clasismo a lo largo y ancho del país. El avance del movimiento campesino con las Ligas Agrarias, las luchas del movimiento estudiantil junto al movimiento obrero, los “sin techo”, que ocupaban tierras y viviendas, eso era lo que se vivía por aquellos años en la Argentina. Sólo entendiendo la magnitud del auge revolucionario de las masas que conmovió los cimientos del Estado oligárquico-imperialista, sólo a partir de esto, principalmente los jóvenes, podrán entender la magnitud y la profundidad del terror fascista, el revanchismo de las clases dominantes, que utilizando el control del aparato del Estado y las armas reprimieron a mansalva a la clase obrera y al pueblo argentino.

A partir del golpe de Estado del 24/3/76 los poderosos de la Argentina, a través de la dictadura de Videla, Viola, Massera y Agosti, le impusieron a la clase obrera y al pueblo la más sangrienta represión en lo que va de este siglo. El objetivo del golpe, o el principal objetivo del golpe y de la represión, fue frenar ese impresionante auge revolucionario de masas. Este fue, a nuestro entender, el principal motivo”.

 

Qué estaba en debate

Roldán ubica con precisión el contexto de este auge revolucionario, y los principales debates entre las corrientes de izquierda en esos años. “El PCR, nuestro partido, había nacido en 1968, encabezando la lucha contra la dictadura de Onganía. Nosotros dijimos que esa dictadura estaba sentada sobre un polvorín y por esos años fuimos fogoneros para que ese polvorín estallara. En aquel momento había teorizaciones, como ahora, que partían de la base de afirmar que “la gente no da”, o que “somos un pueblo donde la gente no da”. También había teorizaciones sobre el reflujo. Perón, desde Madrid, llamó a “desensillar hasta que aclare”, la dirección del Partido Comunista, con la teoría del mal menor, planteaba que el general Lanusse era un militar progresista y que era mejor que Onganía, hasta que el histórico Cordobazo los obligó a cambiar el libreto…

“Nosotros nos incorporamos a la lucha revolucionaria en uno de los períodos más ricos de la izquierda en el mundo: el triunfo de la Revolución Cubana que sacudió a América Latina y nuestro país, más tarde, el Mayo Francés, la Revolución Cultural Proletaria en China, la derrota del imperialismo yanqui en Vietnam… Era un debate de grandes masas en relación a los dos caminos que había en América Latina: la vía pacífica o la lucha armada. El camino que en Cuba había llevado al triunfo de la revolución, o el camino parlamentario que sostenía y levantaba la dirección del PC, que… ya en la década del ´70 levantaron el camino de Chile con Salvador Allende. A ese camino llamaron la vía chilena al socialismo. Querían decir que se podía llegar pacíficamente al socialismo, ilusión que también se propagandizó entre las masas cuando Cámpora llegó al gobierno. ¡Eso sí que era utopía! Plantear que se podía llegar al socialismo por la vía parlamentaria…

“Había dos caminos: reforma o revolución. Eso era lo que discutíamos las fuerzas revolucionarias surgidas por aquel entonces en polémica con el reformismo. Esa era una línea divisoria: los que estaban a favor del camino parlamentario, y los que estábamos a favor de la revolución y la lucha armada. Por aquel entonces, miles de jóvenes tomábamos como ejemplo al Che Guevara, y convencidos de la necesidad de la revolución abrazábamos el camino de la lucha armada… Teníamos claro que sin partido de vanguardia no hay revolución y sin teoría revolucionaria, tampoco. Otras fuerzas revolucionarias secundarizaban esta necesidad, pero era una discusión entre partidarios de la revolución.

“Todos éramos revolucionarios, antiyanquis, golpéabamos a los mismos enemigos (incluido el peronismo) y pensábamos por aquella época, que el triunfo de la revolución era fácil y rápido. Predominaba en esa izquierda la idea que la revolución la hacían los revolucionarios «para las masas». La Revolución China, en el país más poblado de la tierra, no se conocía; y Mao Tsetung era mala palabra… En el recién fundado PCR, aún en pañales, se enfrentaba esa campaña del revisionismo, jugando un gran papel camaradas de larga trayectoria revolucionaria como Pedro Planes y Otto Vargas que tenían otra visión de la Revolución China y de Mao Tsetung. El rol de Otto Vargas, secretario general de nuestro Partido fue clave para la maduración ideológica del PCR y para el viraje político que implicó la posición antigolpista.

“En esa corriente de izquierda grande en que venía nuestro partido se fueron desarrollando, no por un camino lineal, dos corrientes: una tomó como forma principal de lucha el terrorismo urbano y consideraba a la Unión Soviética como un país socialista que ayudaba a los pueblos; y la otra, era la izquierda marxista-leninista que por el requerimiento de la política y de nuestra práctica revolucionaria, llegamos al maoísmo. Dos grandes corrientes”.

 

hoy N° 2092 14/01/2026