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02 de octubre de 2010

Con paros, corte de ruta, bloqueo de puertos y toma de galpones, los trabajadores de la fruta rompieron el techo salarial del gobierno y los monopolios.

La combatividad de los obreros de la fruta

Hoy 1251 / Masiva lucha en Rio Negro y Neuquen

El gobierno de Cristina K y su marido se han encargado de acordar con sus cómplices, el gobierno de Río Negro del radical veleta Saiz, las grandes empresas exportadoras y los jerarcas traidores sindicales, cuáles tenían que ser los techos salariales. Nuestra presidenta está empecinada en que la crisis la paguen los trabajadores y el pueblo. Redujo, con bombos y platillos, el porcentaje de retenciones a las exportaciones de la fruta de 10% a 5%, lo que equivale a 55 millones de dólares, que en teoría iban a ir al pequeño y mediano productor. ¿Qué pasó con eso? Sólo Cristina y los pulpos exportadores lo sabrán, porque para abajo no goteó nada.
Desde noviembre del 2008, los trabajadores de la fruta venimos poniendo en debate la necesidad de un aumento real de salario que pueda paliar la inflación desbocada que venimos sufriendo hace algunos años. Fue muy fuerte, como hace tiempo no se veía, el ánimo de combate que se respiraba en los galpones de empaque, cansados del manoseo que venimos sufriendo con nuestro salario.
Nuestro trabajo es temporario: hay compañeros que trabajan casi todo el año de forma discontinua (de 2 a 13 días por mes) y otros que lo hacen sólo en época de cosecha (a partir de los primeros días de enero, que sale el sello de autorización de cosecha de la pera williams), eso significa que trabajan 45, 60 o 90 días aproximadamente, según la antigüedad.

Los pulpos imperialistas
En la provincia de Río Negro –sexta productora de manzana del mundo y cuarta de pera compitiendo con China y EEUU–, el 80% de las exportaciones quedan concentradas en 6 grandes empresas de capitales extranjeros, que pelean la monopolización de la fruta. La principal es Expofrut, originalmente del grupo Bocchi hermanos (capitales italianos), posteriormente comprada por Univeg (capitales belgas), y recientemente vendida a una empresa inglesa.
Expofrut tiene sólo en nuestro país 25.000 has propias, y más de 21 galpones de empaque distribuidos en varias provincias. Trabajan los cítricos, la fruta de carozo, de pepita, uvas y piñas, y también tomate, ajos y cebolla. Es la segunda empresa mundial de comercialización de frutas y hortalizas, ya que posee hectáreas y galpones de empaque en varios países de Europa, Africa y América entre otros. Tiene puerto propio en Holanda, desde donde comercializa a Europa y Rusia. Además de muelles propios en Madero, Campana, Bahía Blanca y San Antonio Este. Exporta por temporada alrededor de 150.000 toneladas de fruta anuales.
Esta empresa es seguida por Patagonian fruit, Ecofrut, Pai, Orsero y Salentein fruit. Han puesto el mayor empeño en que este comienzo de crisis que padecen (los pedidos de exportaciones en enero del 2009 cayeron más de 30% en manzana y pera, y 20% en carozo y uva) la paguen sus trabajadores de galpones, de chacras y los pequeños y medianos productores. A estos últimos los tienen amordazados, porque al no haber un precio mínimo sostén de la fruta en origen, pagan a sus productores un porcentaje variable inferior a los costos y mantenimientos de la cosecha.
Este año la mesa frutícola que regula el precio de la cosecha, puso en 29 centavos de dólar el kilo de pera y manzana (que no contempla el mísero 20% de aumento que laudó el gobierno –con la complicidad traidora de Uatre– para el obrero rural). La CAFI (Cámara de fruticultores, donde coordinan sus acciones las empresas imperialistas) planteó que no pueden pagar más que 24 centavos. En las chacras, ofrecen entre 14 y 19 centavos por kilo. No poder amortizar los costos para el pequeño productor es prepararse para la ruina. Muchos no van a cosechar y otros se preparan para vender sus tierras ¿Quiénes las van a comprar? Expofrut y el séquito de pulpos imperialistas.

Ponerse de pie y pelear por salario
Nuestro gremio es el eslabón del medio en la cadena de producción de fruta. Anteriormente, todos los trabajadores que tenían que ver con la cosecha y empaque de fruta pertenecían a un solo sindicato. Pero gracias a la atomización que hemos ido sufriendo, estamos divididos en tres ramas sindicalizadas: los obreros rurales, que se dedican al raleo, poda y cosecha entre otros trabajos de chacra, están enrolados en Uatre (trabajadores rurales y estibadores); el de los trabajadores de empaque de la fruta dentro del Soefryn (obreros y empacadores de fruta de Río Negro Y Neuquén); y los trabajadores de la cámaras de frío en Stihmpra (trabajadores de la industria del hielo y mercados particulares).
Tanto Uatre como Stihmpra consiguieron un 22% promedio de aumento, gracias a los acuerdos traidores de sus jerarcas sindicales, ya que los obreros estaban dispuestos a ir por más. Esto dejó los ánimos muy embroncados en las bases de esos gremios.
Nosotros (de Soefryn), no habíamos arreglado en las paritarias en Buenos Aires. Gracias a las seccionales de Cipolletti, Roca y Cinco Saltos, se le exigió a López (secretario Gral. del gremio, kirchnerista y lacayo de Pichetto) un plenario de delegados que este gremio no realizaba hace más de diez años, para discutir el porcentaje de aumento.
En el primer plenario se notó el ánimo de lucha de los compañeros, que estaban decididos a una sola cosa: ponerse de pie y pelear la dignidad de su salario. Este Plenario logra imponer la pelea por un 50% de aumento. Al sentarse los paritarios en la mesa de negociación y no llegar a ningún acuerdo, se resuelve pedir un 35% de aumento, pero con paritarias desdobladas para –por primera vez en la historia– rediscutir la escala salarial en junio/julio y ajustarla a la inflación.
Este plenario logra acorralar a López, quien tiene que jugar, presionado por abajo y en disputa por arriba, a la ofensiva. Al no recibir respuestas se define el jueves 15/1 parar todos los galpones de empaque. La medida fue acatada por más del 90% de los trabajadores (vale decir que nuestro sindicato tiene más de 15.000 afiliados), lo que conmocionó a toda la provincia y la zona.
Los empresarios y el gobierno jugaron al desgaste, por eso fuimos a un nuevo plenario donde se define el lunes 19 bloquear el puerto de San Antonio Este, por donde pasa la mayoría de la fruta de la zona, y ahí fuimos con más de 200 obreros.
Posteriormente, realizamos una histórica movilización a la sede del Ministerio de Trabajo nacional en Roca, con más de 4.500 obreros y el apoyo de la CCC, la agrupación de rurales “Roque Fuentes”, la CEPA, y la Lista Violeta de la Unter.
La CAFI ante esto, aplica intimaciones y telegramas de despidos. La respuesta de los trabajadores fue contundente: Corte de rutas en Allen, Chichinales, Paso Córdoba, Dique Ballester, Tres Puentes, el cruce Centenario-Cinco Saltos y la toma de decenas de galpones. Se llegaron a los diez días de paro, con rutas cortadas y el bloqueo del puerto. La lucha empezó a entrar en un camino donde tocó intereses muy profundos, locales y nacionales. Tenían mucho miedo a la confluencia de varios sectores y en la profundización de la misma, Cristina y Pichetto desde Cuba, seguían de cerca esta lucha.

Una lucha histórica
Las grandes empresas y el gobierno presionaron durante toda la lucha y al encontrarse con una gran parte del Valle paralizado, tuvieron que volver a realizar una nueva reunión paritaria donde se propone un laudo. Fuimos a un combativo plenario de delgados de más de 300 compañeros, el viernes 23 donde se definía mucho y jugaron todos: Las fuerzas de López, una minoría que veía un desgaste, las del gobernador e intendentes regionales, y sectores comprados por las patronales que venían con la propuesta de laudar, y una incipiente, pequeña pero muy combativa, fuerza clasista que surgió en esta lucha, que quería mantenerse firme en los galpones para discutir con las bases y definir las acciones y buscar la unidad con otros sectores.
Los delegados clasistas y los más independientes logran imponer que no se va a aceptar un laudo sin garantías y sin números. La fuerza de la mayoría de los obreros obligó a los intendentes de toda la región y, a costa de la renuncia de López, la siguiente propuesta: 29% de aumento de bolsillo, más 15% en productividad, una suma no remunerativa para pagar los días caídos, y las paritarias desdobladas.
Aceptamos, porque es un logro muy grande, y definimos realizar un nuevo plenario para saber como sigue esta lucha posterior al resultado del laudo.
Esta lucha es histórica, movió los cimientos de un sector que no hacía paro desde el año ’90. Se logró empezar a armar una corriente que quiere ir por más, que está dispuesta a volver a las calles, y que impactó al pueblo por su masividad y firmeza. Les demostramos que el 17% que había ofrecido la CAFI y los Kirchner no iba a pasar, y no pasó.
Ya nos llevamos un gran triunfo, esperaremos el resultado, recorriendo galpón por galpón para mantener firme nuestros reclamos. También nos llevamos un gran desafío, el de que vamos a seguir peleando para que esta crisis no la paguemos los que no la generamos.