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15 de abril de 2015

La Comuna de París

Primera experiencia del proletariado en el poder

Entre marzo y mayo de 1971 se desarrolló la primera experiencia en la que el proletariado conquistó el poder y mostró al mundo cómo era un Estado de la clase obrera.
*Abolió el ejército permanente y organizó la Guardia Nacional republicana con milicias populares por barrios.

Entre marzo y mayo de 1971 se desarrolló la primera experiencia en la que el proletariado conquistó el poder y mostró al mundo cómo era un Estado de la clase obrera.
*Abolió el ejército permanente y organizó la Guardia Nacional republicana con milicias populares por barrios.
*Separó la Iglesia del Estado y decretó que la educación popular fuese puramente laica.
*El Poder (ejecutivo y legislativo a la vez) fue asumido por el pueblo armado. Todos los cargos eran elegibles y revocables. 
*La condición de representante ya no fue un privilegio, sino un trabajo, remunerado con el mismo sueldo que un obrero. 
*Por decreto, todas las fábricas abandonadas o cerradas por sus dueños fueron entregadas a los obreros y autogestionadas.
Fue un Estado de la clase productora y mayoritaria contra la minoría apropiadora; la más efectiva democracia, nunca antes conocida: la dictadura del proletariado.
Analizando la experiencia de la Comuna de París, Marx llegó a la conclusión de que la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines, sino que debe destruirla y construir un nuevo tipo de Estado, la dictadura del proletariado, como tránsito necesario hacia una sociedad sin clases.
Al mismo tiempo, la Comuna de París demostró que la clase obrera debía contar con un partido político propio, fuerte, unido e independiente de la burguesía, una organización de vanguardia para la lucha por el poder en cada país. La revolución rusa y demás revoluciones del siglo 20 así lo demostraron.
Louise Michel, integrante de uno de los batallones de Montmartre en la defensa de París, escribió en sus Memorias: “Sí bárbara como fui, amaba el cañón, el olor a pólvora y la metralla en el aire, pero por encima de todo ¡estaba enamorada de la revolución!
“La Comuna había sido electa por 300.000 votos. Fueron 15.000 los que se enfrentaron con el ejército en la Semana Sangrienta.
“Contamos alrededor de 35.000 personas ejecutadas pero ¿de cuántas más no tenemos noticia alguna? De tiempo en tiempo la tierra vomita cadáveres. Si hemos de ser implacables en los combates del porvenir, ¿quién tiene la culpa?
“La Comuna, completamente rodeada, sólo tenía la muerte en el horizonte. Sólo le quedaba ser valiente, y lo fue. Y con su muerte abrió una amplia puerta al futuro. Este fue su destino”.