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17 de enero de 2024

¿Cuál es el “modelo educativo” de Milei?

La educación no se vende

Mesas y sillas rotas, paredes que se caen a pedazos. Viandas y comedores que no alcanzan. Sin guarderías, un boleto educativo que en muchas provincias no se implementa, y la lista sigue. La situación desde hace mucho tiempo es crítica ¿Qué educación tenemos y por qué tipo de educación luchamos?

En las escuelas del país cada vez pasamos de año con menos contenidos básicos y después de la pandemia somos muchos los que llegamos a años superiores sin saber cosas de ciclo básico. Si logramos egresar, somos pocos los que tenemos las condiciones para seguir estudiando en la universidad sin tener que salir a laburar (muchos ya lo hacíamos durante la secundaria, o el Progresar nos ayudaba). Cuando ingresamos a la universidad o al terciario nos encontramos con pocas bandas horarias, poca oferta de cátedras, y tanto en la secundaria como en el nivel superior hay un recorte de contenidos que atentan contra nuestra formación y con una educación de calidad.

Mientras el gobierno anterior no resolvió ninguno de estos problemas y otros se profundizaron, Milei se fue ganando la simpatía entre los estudiantes por su opinión crítica a lo que sufrimos todos los días. Los pibes y pibas vemos que nuestra educación empeora cada vez más y que nuestro futuro es cada vez más incierto. Milei dispara sus críticas a la educación actual pero detrás de ellas, se oculta una salida por derecha, mercantilizando aún más nuestra educación. Milei logró acumular una parte de la rebeldía y el enojo que nos despertaba cursar todos los días de la forma en la que cursamos y ver que somos cada vez menos en el aula.

¿Derecho o negocio?

El tipo de educación que tenemos está profundamente ligado al modelo de país que nos imponen las clases dominantes. Con las propuestas de Milei alrededor de la educación, se busca que la formación de bachilleratos, de docentes, la técnica y la ciencia vayan a tono con los intereses de su sector de las clases dominantes que buscan aumentar más y más las ganancias de grupos como Techint, el grupo Macri, Eurnekian, Lewis y otros monopolios y terratenientes que representan. Un modelo de educación que nos forme para liquidar las economías regionales, la flexibilización laboral, la privatización, la liberación de las importaciones y la entrega del petróleo, el litio, minerales. Alineados con Estados Unidos e Israel.

En las escuelas agrotécnicas o en las carreras de agronomía, nos enseñan a perfeccionar técnicas que dejen más ganancias en menos tiempo, al servicio de los grandes dueños de la tierra, cuando son millones los campesinos medios y pobres que no poseen tierra para vivir ni producir y deben alquilarla, sufriendo los altos precios de los alquileres, las condiciones de los mismos, los insumos dolarizados… mientras los grandes exportadores de soja se escandalizan por un 3% de aumento de retenciones a sus descomunales ganancias. En definitiva, las riquezas y las tierras las concentran unos pocos, mientras millones vivimos en la miseria. Somos muchos los que pasamos hambre y nos educan para laburar y vivir en un país y en un mundo con esas reglas del juego: formarnos para formar a otros y/o laburar con la lógica de vender nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario, donde somos una mercancía que se compra y se vende a cambio de poder vivir. A través de nuestra educación, buscan reproducir el sistema y modelo de país que los mantiene privilegiados mientras somos millones los despojados de todo.

Otro tipo de educación, otro tipo de país

El modelo de Milei-Macri, desde la gravedad del actual sistema educativo, pone en discusión si la educación tiene que continuar siendo un derecho o pasar a ser un servicio, donde la utilidad de la misma pasa por las ganancias o pérdidas que deja. Además, plantean que la solución es descentralizar aún más su financiamiento, (luego de la descentralización de la educación primaria que empujó Videla y la Ley Federal de Educación de Menem en los ‘90), y a 4 días de asumir anunciaron la reducción al mínimo de subsidios a las provincias, al transporte, etc. Todas estas medidas atentan directamente contra los recursos que sostienen nuestra educación.

¿Para qué invertirían en más y mejores escuelas si no les interesa desarrollar la producción nacional? ¿Para qué necesitaríamos más y mejores talleres, más y mejores laboratorios, más y mejores planes de estudio para profesionales y técnicos si el modelo de país que plantean es abrirle las puertas al mejor postor? ¿Para qué democratizar la discusión alrededor de los programas de contenidos si lo único que necesitan son profesionales que reproduzcan el sistema de las clases dominantes y sus ideas?

Es posible otro tipo de educación, con otro tipo de modelo, que resuelva los grandes problemas que aquejan a nuestro pueblo: el hambre, la pobreza, el techo, el empleo, la concentración de la tierra. Solo así podrán generarse las condiciones para que hasta el último hijo de obrero, de campesino, del pueblo, pueda acceder a una escuela, una universidad o un instituto, a una educación de calidad. La solución no está arancelando la educación ni descentralizando aún más su financiamiento, porque para nosotros la educación es un derecho no un negocio. La lucha de los estudiantes por una escuela, una universidad y un instituto al servicio de las necesidades nacionales y populares, es parte de la lucha del conjunto del pueblo por su liberación.

En los campamentos del MUS y la CEPA, vamos por la más amplia unidad del conjunto de los estudiantes, para enfrentar las políticas de hambre, ajuste, entrega y represión del gobierno de Milei-Macri, defendiendo la educación pública y luchando por más presupuesto para resolver los problemas actuales ¡Sumate a defender lo conquistado, luchar por lo necesario y abrir un camino que libere nuestra patria, donde nos formemos al servicio de nuestro país y nuestro pueblo!

 

Escribe Valen Foppiani

Hoy N° 1994  17/01/2024