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04 de febrero de 2026

A 50 años del golpe de Estado fascista de 1976. Nota 5

La lucha antigolpista en La Plata

El próximo 24 de marzo se cumplirán 50 años del golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón en 1976 y dio inicio a la dictadura genocida más fascista del siglo 20. En sucesivos números reconstruiremos los hechos, daremos a conocer documentos y testimonios de la lucha antigolpista y antidictatorial de nuestro PCR, y reafirmaremos la importancia de la batalla por memoria, verdad y justicia hoy, como parte de la lucha contra el gobierno reaccionario de Milei.

A favor o en contra del golpe pasaron a ser las dos trincheras que se abrieron en la política argentina. Si se estaba en contra del golpe de Estado había que defender al gobierno, no había otra trinchera. No para ir a la cola de la burguesía nacional, sino para avanzar en el camino de la revolución. Este debate luego se condensó en una declaración del Comité Central del PCR de noviembre que decía: “Unirse para enfrentar al golpismo”, que tuvo una difusión masiva, sobre todo en las grandes empresas. Se publicaron solicitadas en muchos periódicos del país. En La Plata, la dirección de zona garantizó que todos los afiliados al Partido y la Juventud, e inclusive los aliados, protagonizaran la discusión sobre la posición antigolpista. El Partido Comunista Revolucionario se fue ganando para llegar a miles en todo el país, solo en Berisso, Ensenada y La Plata nosotros trabajamos 30.000 declaraciones. Los compañeros del Partido y la Juventud comenzaron a plantearlo en las asambleas de sección en las fábricas y en asambleas generales.

Enrique Rusconi, miembro de la dirección zonal platense, llevó esa posición antigolpista a una asamblea de ATULP (Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata).

En medio del debate sobre la posición antigolpista se produjeron los asesinatos de camaradas del PCR. En los momentos previos a la definición antigolpista, el 10 de octubre, en una manifestación por la reapertura de la Universidad en Capital Federal, contra la intervención de Ivanissevich-Ottalagano, matan al camarada Armando Ricciotti. Después de esa definición, el 29 de noviembre, secuestraron en la Facultad de Ingeniería de Buenos Aires a Daniel Winer. Su cadáver apareció en la Panamericana, y el diario Crónica dijo que podía ser el de Galimberti, que por ese entonces era jefe montonero y hoy es socio del empresario Jorge Born y no sé qué otras funciones cumplen dentro del Estado argentino.

El asesinato de Daniel Winer lo firmó el grupo “Mazorca”, grupo que no existía y que nunca más apareció.

En la madrugada del 7 de diciembre en el barrio de Tolosa, en la ciudad de La Plata, seis hombres armados con Itakas y pistolas 45 entraron a la casa de Enrique Rusconi gritando que eran policías. Lo sacaron de su casa esposado para subirlo al Ford Falcon que habían estacionado cerca. El objetivo era que apareciera como una detención de la Policía Federal y seguramente después se encontraría su cadáver. Pero Enrique forcejeando para que no lo subieran al auto, gritó “no son policías”, y reconociendo a uno de ellos le dijo “vos sos ruso”. Sus gritos: “son rusos, quieren el golpe de Estado, no son policías”, a las 6 de la mañana de ese 7 de diciembre sacudió a los vecinos. Fue entonces cuando esos seis asesinos lo asesinaron a balazos.

Los asesinatos de Daniel Winer y de Enrique Rusconi fueron una decisión tomada en el más alto nivel, ellos estuvieron presos durante la dictadura de Lanusse, eran dirigentes del movimiento estudiantil conocidos como comunistas revolucionarios. Y en La Plata: ¿quién no sabía en las fuerzas políticas que Enrique Rusconi era comunista revolucionario?

 

Llevar la denuncia a las masas

¿Cuál era el objetivo de esos asesinatos? Hacer aparecer que, mientras el Comité Central definía la posición antigolpista, el gobierno peronista mataba a nuestros camaradas. Es decir, mientras la dirección del PCR “apoyaba a López Rega”, como decían ellos, López Rega y las Tres A asesinaban a los militantes del PCR. Con los asesinatos pretendían desviar la línea, acallar la posición antigolpista y la denuncia de los prorrusos como los golpistas más activos. Pretendían dividir al PCR, y si podían, sumar una parte del PCR al golpismo. Pero fueron los golpistas los que los mataron. En el caso de Daniel y en el caso de Enrique, los que trabajaban con el sector lanussista de Videla-Viola. Más tarde fueron las bandas asesinas golpistas de Calabró, las que asesinaron a Ana María Cameira, David Lesser, Herminia Ruiz, Guillermo Gerini y Patricia Tosi. A comienzos de 1976 los golpistas asesinaron al joven dirigente de la JCR, Luis Márquez en Córdoba; y en marzo de 1976, en Mendoza, al camarada Mario Susso.

Enrique enfrentó heroicamente a sus asesinos. Su grito desgarrador: “¡Ustedes son golpistas, ustedes son rusos!”, retumbó en Tolosa y marcó a fuego no solo a los seis asesinos con Itaka. Marcó a fuego al sector golpista prorruso que en el más alto nivel de las clases dominantes había decidido los asesinatos.

Esto cambió el juego. El mismo 7 de diciembre en que asesinaron a Enrique, a las pocas horas, aparecieron las pintadas. El Partido y la Juventud llenaron de pintadas La Plata, Berisso y Ensenada y pasamos a denunciar a los golpistas como responsables del asesinato.

Transformamos el dolor por los crímenes en odio y combate a los golpistas.

Esa misma mañana, las direcciones zonales del Partido Comunista y de Montoneros nos pidieron una reunión y nos propusieron hacer una denuncia conjunta, responsabilizando del asesinato “al gobierno proyanqui de Isabel Perón”. Fuimos a esa reunión, estábamos de acuerdo en sacar una declaración conjunta, pero que denunciara a las dos superpotencias en los preparativos golpistas y que reconociera el carácter tercermundista del gobierno de Isabel. Quedamos en volvernos a ver en otra reunión, a las 14 hs., en la que nos iban a contestar. No vinieron. Y nosotros, con esa posición, sacamos una solicitada en La Gaceta, diario que salía por la tarde, y a la mañana en el diario El Día del 8 de diciembre.

Así, dolorosamente, comenzó a delinearse la trinchera antigolpista en La Plata, que era uno de los principales nidos del golpismo prorruso, que tenía en el gobernador Victorio Calabró a uno de sus más activos representantes políticos.

Los asesinatos de nuestros camaradas fueron parte de un plan meticulosamente diseñado. Los golpistas, en este caso el sector más activo, los prorrusos, tenían armado el tablero: aislar a Isabel para subordinarla o desplazarla, y para esa política necesitaban lograr consenso a nivel de masas. En ese tablero pretendían que fuésemos una ficha más. Teníamos dentro de ese tablero un lugar. Ellos jugaban bien al ajedrez, nosotros no. No sabíamos jugar bien, porque juega bien al ajedrez el que maneja todo el tablero. No es bueno no saber jugar… después algo aprendimos; pero sabíamos jugar al fútbol, y pateamos el tablero.

La posición antigolpista y la respuesta de nuestros mártires pateó el tablero. Algo que hoy aún niegan y aún se oculta. El heroísmo revolucionario de Enrique Rusconi que marcó a fuego a sus asesinos, la firme posición del Comité Central y el papel jugado por la dirección del PCR de La Plata rompieron la maniobra y transformaron los crímenes en un golpe contra los golpistas.

 

La lucha de las masas

La disputa política de golpe-antigolpe se dio en medio de grandes y justas luchas de las masas por sus reivindicaciones. En todo ese período nosotros estuvimos a la cabeza; siempre estuvimos a la cabeza de esas luchas.

En La Plata, el proletariado industrial, después de 15 años de heroicos combates con duras derrotas, logró su primer triunfo en Propulsora Siderúrgica, dirigida por la Comisión Interna y el Cuerpo de Delegados elegidos por sección. Y en ese Cuerpo de Delegados estaban los compañeros de nuestro Partido, como Miguel Ríos. Estaba todo lo que era la izquierda en aquel momento, en disputa política por la dirección de esas masas, y la posición antigolpista dividió aguas.

También fue importante la lucha y el triunfo salarial del Hospital de Melchor Romero, con la dirección del Cuerpo de Delegados que encabezaba el camarada Eduardo Giussi. Fueron triunfos que tonificaron a todo el movimiento obrero regional. En el movimiento estudiantil, a diferencia del proceso golpista de 1955, hubo una fuerza revolucionaria que dio batalla, el FAUDI y el PCR, en condiciones muy difíciles; lucha en la que jugó un gran papel Guillermo Gerini.

La pulseada con los golpistas en medio de esas luchas pasó a ser si ellos podían instrumentarlas creando las condiciones para el golpe, o si el desarrollo del auge iba a tener al proletariado encabezando la lucha antigolpista. Así eran las cosas por ese entonces.

Cuando nuestra posición antigolpista denunciando el asesinato de Enrique llegó a las fábricas, empalmó con el sentimiento de una gran parte de los obreros industriales, en particular en el frigorífico que cambiaron su actitud con el Partido. Los obreros y obreras del Swift que recibían a los compañeros del PCR en las puertas de sus casas; nos abrieron sus casas y también su corazón.

Así comenzó a delinearse la trinchera antigolpista en el frigorífico y en Berisso, como quedó graficado en las elecciones de abril de 1975, donde por primera vez, después de 12 años, Guana, que era el secretario del gremio de la Carne, perdió la elección dentro de la fábrica. Ganó la Lista Naranja, peronista, antigolpista, heterogénea, dirigida por el compañero Barrientos, con una clara posición antigolpista. La Lista Naranja fue apoyada por la recién conformada Agrupación Clasista 10 de Junio, nombre elegido en conmemoración del Día del Trabajador de la Carne; agrupación que creció rápidamente y pasó a incidir en la lucha de los obreros de la Carne por sus reivindicaciones y contra el golpismo. En todas esas luchas jugaba gran papel el Cuerpo de Delegados, dirigido por la Lista Naranja con la participación de la 10 de Junio, como se expresó en el paro de diciembre del ‘75 contra el golpe del brigadier Capellini. Al calor de estas luchas de febrero y marzo del ‘76 por salarios, los obreros del Swift de Berisso se pronunciaron contra el golpe. Al calor de estas luchas y con esta línea, creció el clasismo y el PCR en las secciones claves del frigorífico y en Berisso; crecimiento que luego nos permitiría encabezar, en 1979, la histórica lucha de los obreros y las obreras del Swift, la primera huelga larga contra la dictadura de Videla-Viola. Así fueron las cosas.

 

 

hoy N° 2095 04/02/2026