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21 de enero de 2026

Este programa económico es inviable

La recesión avanza

La política de ajuste y entrega de Milei y Caputo profundiza la caída de la actividad económica y del empleo.

En noviembre, la producción industrial disminuyó 8,7% interanual (i.a.), con caídas en todas las ramas, exceptuando la refinación de petróleo. Entretanto, el uso de la capacidad instalada de la industria retrocedió al 58%, el menor de la serie (que se inicia en 2016) para ese mes. Entre las ramas más afectadas se destaca el sector textil, que se desplomó 36,7% i.a., alcanzando un nivel comparable al del peor momento de la pandemia, con un uso de la capacidad instalada de sólo el 29%. El rubro de alimentos y bebidas (excluyendo molienda de oleaginosas), ligado al consumo masivo, registró un descenso del 8,9 i.a. Ese mismo mes, la construcción cayó 4,7% i.a., situándose un 27,6% por debajo de noviembre de 2023.

En este contexto, según datos de la Secretaría de Trabajo a octubre, hay 240.000 asalariados formales menos que al momento de asumir Milei, con una caída de 63.100 en el sector público y 177.900 en el privado, de los cuales 56.500 corresponden a la industria y 66.300 a la construcción, los sectores más golpeados. Estas cifras no contemplan la situación del empleo no registrado, siempre mucho más vulnerable a contextos recesivos como el actual.

La caída del empleo, junto al deterioro de salarios y jubilaciones, tiene su reflejo en el consumo masivo, que se mantiene deprimido desde el inicio de la gestión. En octubre (último dato), las ventas en supermercados, medidas en cantidad, se situaron 16% por debajo de igual mes de 2023, mientras que las referidas a los autoservicios mayoristas se desplomaron 30% en el mismo lapso (Indec). En diciembre, las ventas en comercios minoristas cayeron 5% i.a. (fuente CAME). El consumo de carne vacuna por habitante en estos dos años de Milei ha sido el menor del registro histórico (datos del IPCVA desde 1958).

La inflación -subestimada- que calcula el Indec continuó subiendo por octavo mes consecutivo, desde el piso de mayo, contradiciendo el discurso oficial. En noviembre fue de 2,8% mensual, a pesar del dólar quieto y del desplome del consumo. Muy superior fue el aumento de las penosas canastas básicas alimentaria y total calculadas por el Indec (+4,1%), que demarcan las líneas indigencia y de pobreza.

 

Persiste la fragilidad de las cuentas externas

La aparente calma financiera lograda luego de las elecciones se ha sostenido en última instancia sobre el respaldo del Tesoro yanqui, mientras EEUU profundiza su desembozada injerencia imperialista en nuestra patria. No obstante, se cobraron rápido la “ayuda” preelectoral, que incluyó una jugosa ganancia a su favor. Además, Argentina ya devolvió el tramo activado del swap con EEUU por 2.500 millones de dólares, utilizando para ello un préstamo del Banco de Pagos Internacionales de Basilea.

De fondo, este programa económico continúa siendo inviable, como ya ha sido harto evidente con los dos salvatajes a los que tuvo que recurrir el gobierno el año pasado cuando se encontraba al borde del precipicio, primero del FMI y luego de EEUU, además del adelanto de dólares de la cerealeras y otros préstamos externos.

Las reservas netas (propias) del Banco Central (BCRA) continúan siendo prácticamente nulas. Y sin el préstamo del FMI del año pasado, serían negativas en unos 13.500 millones de dólares.

Para poder hacer frente al reciente pago de bonos de deuda en moneda extranjera (4.200 millones de dólares), el gobierno tuvo que recurrir a un préstamo de un grupo de bancos extranjeros (3.000 millones de dólares) y a los dólares obtenidos por la privatización de las centrales hidroeléctricas del Comahue 700 millones). Para lo que queda del año, existen vencimientos en moneda extranjera del Tesoro Nacional y del BCRA por unos 11.000 millones de dólares, que se elevan a 21.000 millones en 2027, entre bonos en poder del sector privado, FMI neto de desembolsos programados, Bopreales y otros. La cuenta no incluye vencimientos con otros organismos internacionales (que se suponen refinanciables). Por otro lado, la reciente montaña de vencimientos de deuda en pesos obligó al gobierno a elevar los intereses que paga para poder renovarla, lo cual implica la necesidad de mayor ajuste fiscal a futuro.

La compra neta de dólares (billetes y transferencias al exterior) del sector privado no financiero acumuló la friolera de 31.000 millones entre abril -cuando se abrió el cepo para las personas humanas- y noviembre, de los cuales unos 24.500 millones de dólares constituyeron “fuga de capitales” lisa y llana (salieron del sistema financiero local).

El déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, el cronograma cada vez más insostenible de vencimientos de deuda y la fuga de capitales representan un combo cada vez más complicado de financiar. En este marco, persiste la inquietud entre los grandes acreedores: de dónde saldrán los dólares para afrontar tamaño agujero y, en particular, los enormes vencimientos de deuda.

Un informe reciente del Congreso de EE.UU. lo expuso crudamente. Señaló que Argentina no cuenta con un superávit comercial sólido que genere entradas de divisas, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este tipo de cambio y alerta que Milei probablemente enfrente “decisiones difíciles”, como entrar en default o devaluar.

Es que este programa económico que fomenta la apertura importadora irrestricta, la especulación financiera y la fuga de capitales es inviable en el tiempo. Entretanto, el deterioro del salario y otros ingresos, que buscan profundizar con la nefasta reforma laboral, derrumba el consumo masivo. Junto al enorme recorte del gasto público, todo esto contribuye achicar el mercado interno y, asimismo, a contraer la inversión privada, excepto en aquellos sectores vinculados al extractivismo exportador (minería, petróleo). El resultado es un industricidio que afecta a numerosas ramas de la producción, con la consecuente caída del empleo, y una marcada fragilidad de las cuentas externas que amenaza la precaria estabilidad cambiaria actual.

 

Escribe Ramiro Suárez

hoy N° 2093 21/01/2026