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02 de octubre de 2010

A contrapelo de los datos difundidos por el gobierno, los datos privados revelan que la crisis viene golpeando fuertemente sobre las familias que dependen, en cuanto a sus ingresos, de ocupaciones informales y muchas veces precarias.

La tasa de desempleo, en el 10,5%

Hoy 1272 / Hay cuatro millones de pobres en la Capital y en el conurbano

Según un relevamiento realizado por SEL Consultores, en el área metropolitana (Capital Federal y Gran Buenos Aires) hay 4 millones de personas que viven en la pobreza. De ellas, 1,2 millones son indigentes, es decir que no tienen ingresos siquiera para los alimentos más básicos. Se trata del 31,2% y del 9,7%, respectivamente, del total de habitantes de la región, aunque la realidad es muy diferente según qué parte del mapa se observe: los índices son mucho más elevados en el conurbano (36,8 y 11,8%) que en la Capital (13,9 y 3,1%) y tienden a agravarse cuanto más lejos vaya quedando la General Paz: en el cordón urbano más distante, la pobreza trepa al 49,1% y la indigencia, al 17,2 por ciento.
Esa diferenciación geográfica se da también con la tasa de desocupación, estimada en el 10,5% para toda el área metropolitana –contra el 8,4% informado por el Indec para el primer trimestre de este año–. El dato de SEL significa que unas 750.000 personas buscan trabajo y no encuentran, bastante más que las 530.000 que estimó el Indec para el primer trimestre del año. Mientras en la Capital el índice es del 8,1%, en el conurbano trepa al 12,3% de la población activa.
A su vez, el relevamiento del SEL muestra que en los partidos más alejados de la Capital el índice de desocupación se duplica y aún más, en comparación con el estimado para las localidades más cercanas a la ciudad. Así, mientras en el área integrada por San Isidro, Vicente López y la primera sección de La Matanza (entre otras jurisdicciones), la falta de empleo afecta el 7,8% de los activos, en el cordón que entre otros partidos integran Florencio Varela, Moreno, la segunda sección de La Matanza, Tigre y Ezeiza, la tasa llega al 17,8 por ciento.

Las diferencias con el Indec
En lo que se refiere a la pobreza y a la indigencia las diferencias surgen, principalmente, por la brecha entre lo que el Indec dice que cuestan los productos básicos y la inflación real que calculan las consultoras privadas. Por ejemplo: para el dato oficial, la canasta mínima de indigencia cuesta 324,19 pesos, mientras que para SEL lo que se necesitan son 484,92 pesos.
En cuanto a la diferencia en la desocupación se debería principalmente a que la encuesta del SEL define como desocupado a quien no tiene empleo y realizó búsquedas en los últimos 30 días, como era el criterio tradicional del Indec.
Ahora, la intervención de ese organismo redujo el tiempo a si buscó trabajo en la semana previa a la encuesta (lo que lleva a reducir el número de personas consideradas desocupadas).
Otro dato que resulta de la muestra de SEL es la vinculación entre pobreza, informalidad y desempleo.
Así, entre los indigentes sólo uno de cada cuatro tiene un trabajo en blanco. Y, mientras en la economía formal la desocupación es del 5,8%, la tasa llega al 21% entre los informales. Un dato escalofriante ya que el 38,6% de la población activa se mueve, según la encuesta, en la economía no declarada.