A 143 años del fallecimiento de Marx, su nombre, su obra y su legado siguen causando odio en los personeros de las clases dominantes, como le pasa a Milei, que cuando puede suelta alguna barrabasada sin fundamento sobre algunos de los principales aportes del socialismo científico. Milei hace esto porque sabe que tiene en el marxismo al gran oponente de las ideas caducas que sostienen su programa reaccionario.
Marx fue, ante todo, un revolucionario
Marx, que había nacido en Tréveris, al sudoeste de lo que es hoy Alemania, el 5 de mayo de 1818 y estudió en la Universidad de Berlín, participó junto a Engels de los movimientos revolucionarios y levantamientos insurreccionales de mediados del siglo 19. Se unieron en Bélgica a la organización secreta de la Liga de los Comunistas, que en su II Congreso realizado en Inglaterra les confió la redacción del Manifiesto del Partido Comunista, publicado en 1848. En esa obra se expone por primera vez la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente aplicado también al campo de la vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina del desarrollo de la historia humana, la teoría de la lucha de clases y del papel revolucionario del proletariado como portador del proyecto histórico de una sociedad sin clases, la sociedad comunista.
“Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento”, dijo con razón Engels en el discurso con el que despidió a su gran camarada, en el cementerio de Highgate en Londres el 17 de marzo de 1883.
Marx fue parte activa y fundador junto a Engels de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la llamada Primera Internacional, en 1864, así como pudo analizar la experiencia de la Comuna de París de 1871, y junto a Engels concluir que había que destruir al viejo Estado.
Junto a ello se abocó a la crítica de las teorías económicas burguesas descubriendo “la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él”, como también señaló Engels. Esto se expresó en sus obras Contribución a la crítica de la economía política (1859) y El Capital (cuyo tomo 1 apareció en 1867) que significaron una revolución en la ciencia económica.
Toda su obra se desarrolló batallando con las doctrinas y corrientes del socialismo pequeñoburgués y del socialismo no proletario en general, predominantes en aquella época.
Al despedirlo, Engels dijo: “Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban… Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria…Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra”.
Marx tuvo y tiene razón. Milei miente
En este 2026 conmovido por la escalada armamentista que expresa la creciente disputa entre las grandes potencias imperialistas, comprobamos a diario la vigencia de Marx, y del desarrollo del marxismo actualizado con todos los aportes al mismo hechos por Lenin, Stalin y Mao Tsetung.
Y en la Argentina ni hablar, mal que le pese a Milei, que ha dicho de Marx que “fue el hombre más dañino de la historia de la humanidad. Sus ideas llevaron a la muerte de más de 100 millones de personas en el siglo XX” (Foro de Davos, 2024).
En estos más de dos años de gobierno, a la par de descargar una tremenda política de ajuste y entrega sobre la clase obrera y el pueblo, Milei viene planteando lo que llama una “batalla cultural” poniendo el centro en intentar rebatir tanto los descubrimientos científicos de Marx, como los aportes del marxismo a la necesidad de cambiar de raíz, de manera revolucionaria, este sistema podrido, lo que en el caso de nuestro país pasa, en primer lugar, por romper con las cadenas del imperialismo y el latifundio terrateniente.
Milei, que considera una aberración la justicia social, niega la lucha de clases, la plusvalía como base del capitalismo, y no tiene empacho en afirmar que “La teoría de la explotación es falsa. En el capitalismo no hay explotación, hay intercambios voluntarios”. Una falsedad que Marx demostró al probar que el obrero, el asalariado, no tiene nada más para vender que su fuerza de trabajo, y que de ésta el capitalista se apropia una parte, que llamó plusvalía.
Milei también ha dicho que “El capitalismo no sólo es el sistema que mejor funciona, sino que además es el único sistema económico que ha logrado sacar a miles de millones de personas de la pobreza. Desde que se liberalizó el comercio mundial, la pobreza extrema cayó del 90% al 10%”. Para esta mentira tiene que desconocer que estamos en la etapa imperialista del capitalismo, la de los monopolios, como bien demostró Lenin desarrollando el marxismo. Milei oculta que el 1% de los multimillonarios acumula más riqueza que el 95% de la población mundial (informe de Oxfam del 2024), y que esto es producto del desarrollo del sistema capitalista-imperialista. Por eso Lenin afirmó que esta es la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, para espanto de Milei.
Alguien podría decir que no hay que tomar muy en serio las afirmaciones de Milei, conociendo su sarta de mentiras sobre la economía argentina, la inflación y los millones de personas que dice haber sacado de la pobreza (ni siquiera se pone de acuerdo con él mismo, porque ha dicho que gracias a su política salieron de la pobreza 11, 12, 13, 14 y hasta 15 millones de personas).
Nos vamos a detener en una de las grandes falacias de Milei, con la que trata de encubrir su carácter de sirviente de los más reaccionario de nuestras clases dominantes, así como es felpudo de Trump, Netanyahu y los piratas ingleses. Para eso, siempre se ha justificado “teóricamente” con argumentos como: “El Estado es una asociación de criminales que vive del robo institucionalizado llamado impuesto. El Estado no crea riqueza, la destruye”.
Miente sobre lo que es el Estado (un aparato de dominación de una clase sobre otra, como demostró el marxismo), y por eso mientras se roba la plata de la salud, la educación y los jubilados, refuerza el aparato represivo y el espionaje contra el pueblo que lucha.
Uno de los grandes aportes de Marx junto a Engels, y que fuera desarrollado luego por Lenin y por Mao Tsetung, tras la experiencia de la Comuna de París en 1871, cuando la clase obrera parisina “tomó el cielo por asalto”, fue que “la clase obrera no puede limitarse a tomar posesión de la máquina del Estado en bloque, poniéndola en marcha para sus propios fines”, sino que tiene que tomar el poder político y destruir el viejo Estado para construir uno nuevo.
En la Argentina del 2026 la vigencia del legado de Marx es fundamental para comprender la realidad, pero más que nada, como él mismo afirmó, para cambiar esa realidad. Como planteó nuestro camarada Eugenio Gastiazoro (director de nuestro semanario y miembro del Comité Central del PCR fallecido en 2022), en ocasión de los 200 años del nacimiento de Marx: “No se trata, por supuesto, de una vigencia ‘congelada’ al siglo 19, sino actualizada con todos los aportes al mismo hechos por Lenin, Stalin y Mao Tsetung al calor de las luchas revolucionarias del siglo 20. Es el marxismo-leninismo-maoísmo, que a los 200 años del nacimiento de Marx tenemos que enriquecer teórica y prácticamente en las luchas del proletariado y de los pueblos y naciones oprimidas en todo el mundo, para acabar para siempre con toda explotación y opresión abriendo camino a la sociedad comunista que Marx ya vislumbrara en el Manifiesto del Partido Comunista y que fue su guía en todas sus obras posteriores, sacando fortaleza de la experiencia de la derrota de la Comuna de París de 1871, como la sacaría Mao Tsetung de la derrota del socialismo en la Unión Soviética en 1956, en la dialéctica de triunfos y derrotas de la historia en cada uno de nuestros países y a nivel mundial”.
hoy N° 2100 11/03/2026
