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25 de septiembre de 2019

Quilmes, Berazategui y Varela

Las docentes rumbo al Encuentro Nacional de Mujeres

Las docentes nos conmovemos, nos duele el hambre de nuestras alumnas y alumnos y muchas de nosotras lo sentimos en el cuerpo y el de nuestros hijos. Nos mueve el amor que les tenemos y el odio que nos genera que pretendan que naturalicemos convivir sin las más básicas necesidades de alimentación saludable, salud, vivienda, trabajo digno. Peleamos por salirnos del mandato social de cuidadoras, que la estructura del sistema educativo bonaerense, en donde somos mayoritariamente mujeres, repite, provocando desigualdades en virtud que prima una idea de subestimación. Es un sistema de estructura patriarcal, patronal, donde hay que subordinarse y aún más si sos mujer. La gran recompensa es la estrecha y amorosa relación que construimos con nuestras alumnas y alumnos y a través suyo, con sus familias y toda la comunidad, que la está pasando muy mal. Nuestras niñas, niños y jóvenes vienen con hambre a una escuela que poco le importa a la gobernadora Vidal, más allá de sus discursos, las docentes estamos convencidas que nuestras chicas y chicos merecen otro destino y para eso trabajamos, porque nadie puede ser feliz si nuestras alumnas y alumnos no lo son.

Compañeras docentes de la Comisión de Mujeres de Berazategui, en su mayoría delegadas de escuela, nos relatan sus vivencias.
Jesica cuenta: “El aumento de pibas y pibes que llegan a la escuela con hambre, con situaciones de violencia en sus casas, ha logrado que entre docentes surjan diferentes nuevas estrategias para poder hacer, en el poco tiempo que compartimos, esos sufrimientos menos dolorosos, teniendo la certeza de que es, quizás en más de un caso, lo primero que ingieren nuestros estudiantes”.

Mónica relata: “en mi escuela primaria no hay comedor y los alumnos desesperadamente esperan un pedazo de pan con dulce. Se nos parte el corazón porque demuestra las necesidades que están pasando”.

Stella trabaja en el Estado y en privado y hay situaciones que se repiten: “no pueden comprar útiles. Yo todos los años compró una caja de 100 lapiceras, juntamos hojas entre todo el personal de cada escuela y repartimos”.

Ayelén, joven docente trabajadora del plan Fines, se lamenta de la precariedad que padecen, con contratos cuatrimestrales, que los deja sin obra social el resto del año, y en el desamparo, sin derecho a enfermarse o quedan cesantes.

Débora, secretaria general de Suteba Quilmes, describe la angustia de las compañeras que terminan enfermas por la desesperación de tener que optar a fines de mes, entre cargar la SUBE o comer.

Frente a esta dura realidad las docentes bonaerenses no paramos de luchar ni un solo día. Tenemos la necesidad urgente de una gran jornada de protesta en la mayor unidad, reclamando a la gobernadora Vidal, entre otras cuestiones, la inmediata aplicación de la ley de Emergencia Alimentaria en los comedores escolares.

Y nuestro hito, como parte del inmenso torrente del movimiento de mujeres en la Argentina, es como nos estamos preparando para ser miles en el 34° Encuentro Nacional de Mujeres en La Plata. Asistir a esa escuela que son los Encuentros, a ser parte de ese espacio único que hemos sabido construir, cuidar y hacer crecer, en la diversidad. Porque es allí, en su corazón, en los talleres, a donde iremos a compartir estos padecimientos y experiencias, a fortalecernos, a escuchar y ser escuchadas, a aprender, con la esperanza y la firmeza de saber que la pelea es en unidad ,en las aulas, en las urnas y en las calles, antes, durante y después de las elecciones.

Los Encuentros son para nosotras como la Escuela, lugares para estrechar los vínculos para esa amplia y profunda unidad que necesitamos para barrer las políticas de Macri y Vidal que tanto daño nos están provocando. Allá vamos compañeras, que como desde hace 34 años ¡el Encuentro es de todas!

Escribe Myriam Marinozzi, Secretaria general de Suteba Berazategui

Hoy N° 1784 25/09/2019