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02 de octubre de 2010

Más doble discurso K. Cristina promete preservar las fuentes de trabajo, Paolo Rocca le reclama a los K para “cerrar los números”. Ambos pretenden descargar la crisis sobre los trabajadores.

Los Kirchner y Techint

Hoy 1251 / Contradicciones y acuerdos en las clases dominantes

El 12 de enero en una entrevista realizada con el intendente de San Nicolás, Marcelo Carignani y el diputado nacional Díaz Bancalari, la presidenta Cristina Kirchner habría dicho a sus interlocutores que “las ganancias que tuvo Siderar, hechas públicas entre 2007 y 2008, están dentro de lo que se puede considerar ganancias extraordinarias y la inversión que tendrían que hacer para continuar con el plan previsto de producción, es mínima frente a las ganancias que han tenido años pasados”.
También, que Siderar “adquirió establecimientos en México y Brasil con esas ganancias extraordinarias obtenidas en Argentina”, por lo que consideró que “entonces podrían, en un acto de solidaridad, mantener las fuentes de trabajo en el país y llevar adelante el plan de inversiones previsto, sin provocar desazón con el despido de miles de trabajadores”. A partir de estas definiciones afirmó: “Tengan la seguridad de que el gobierno va a defender las fuentes de trabajo, va a defender el sector más débil que son los trabajadores”.

Nada es igual después del corte de la Autopista
El 14 de enero, al finalizar la reunión de conciliación obligatoria en el Ministerio de Trabajo de la Nación, la promesa presidencial se había reducido a “darle una salida al conflicto mediante un plan de obras públicas que estaría elaborando el Ministerio de Obras Públicas”.
El 15 se produjo el trascendental acto y corte de la autopista Buenos Aires-Rosario en Villa Constitución por parte de los trabajadores de Paraná Metal y la Federación Agraria Argentina; el mismo conmovió a la región, iluminó el rostro de millares de trabajadores afectados por los despidos y las suspensiones, sacó de sus casillas a los traidores de la UOM y enojó mucho a los Kirchner.
Pocos días después, la posición para la resolución de la conflictiva y grave situación planteada por Techint había sufrido un nuevo cambio: fieles al papel de gerentes de los monopolios que vienen practicando desde 2003, se habría reducido a gestionar ante Chávez el pago de la deuda que Venezuela tiene con Paolo Rocca por la expropiación de Sidor. Objetivo que el mandamás del acero venía reclamando desde hace tiempo al matrimonio presidencial. Sin olvidar, por cierto, el reclamo de una mega devaluación para que los números del grupo “vayan cerrando”.
Las declaraciones altisonantes fueron al cajón de los recuerdos; también las que hablaban de la estatización de Siderar. Una mera bravuconada que no duró ni 24 horas.
Al cierre de esta nota, no está claro todavía si el acuerdo que se habría logrado con Chávez, de abonar la deuda 50% en efectivo pero en cuotas y 50% con bonos que el Estado nacional había colocado oportunamente en Venezuela, será viable y con ello se habrá desactivado el conflicto. Habrá que esperar aún la palabra oficial del jefe del monopolio del acero: será él, en definitiva, quien dirá hasta dónde está dispuesto a continuar la obra y con cuántos trabajadores. En esta semana, habría noticias definitorias.
El ejemplo de los trabajadores de General Motors de plantarse frente a los despidos y el corte de autopista del día 15 no sólo contribuyó a la reflexión que hacen miles de trabajadores nicoleños. Que hubo un antes y después de este ultimo hecho quedó demostrado con la posición final que asumió el matrimonio Kirchner. El doble discurso a que nos tienen acostumbrados quedó, una vez más, en evidencia.

Acuerdos y diferencias
Pese al enfrentamiento Rocca-Kirchner o Kirchner-Rocca, que existe y es expresión de la contradicción entre distintos sectores de las clases dominantes, hay algo que va quedando en evidencia: la decisión de ambos “contendientes” tiene algo en común: uno y otro han decidido que la misma debe ser descargada sobre las espaldas del pueblo trabajador.
San Nicolás, Ramallo y la región viven pendientes del resultado del conflicto. Las autoridades políticas y nacionales pareciera que también: en esta semana, y tras el anuncio perentorio de desalojar las instalaciones del Aeroclub local en 10 días, se instalará allí un destacamento de la Gendarmería Nacional integrado por 250 efectivos.
Si bien todo pareciera indicar que alguna salida habrá, ésta, de ninguna manera, será definitiva. Sólo un respiro y a prepararse para lo que se viene. La crisis mundial se ahonda día a día y como las olas del mar continuarán llegando, por un largo período, una atrás de la otra.