Los campesinos del cordón hortícola de La Plata vienen denunciando desde hace tiempo una situación de emergencia que en los primeros meses de 2026 se agravó. La combinación de costos dolarizados, caída del consumo y apertura a productos importados está empujando a numerosos productores a abandonar la actividad.
“Son meses de insostenibilidad en lo que es la producción y en lo que es la comercialización. La verdad es que se nos hizo, al productor, al menos acá en el cordón, bastante complicado”, explica Agustín. La entrada de productos de países vecinos en el Mercado Central y otros mercados golpea directamente a la producción local: “Nuestros productos están quedando en las quintas, aunque algunas cosas van saliendo”.
“Tenemos unos primeros meses muy golpeados. Hay compañeros que lamentablemente van a dejar de producir. Esperamos no tener que decir en los próximos meses quiénes van a volver a sembrar y quiénes no. Por ejemplo la rúcula: lo que hace tres años movía 50 o 100 cajones, hoy vendemos 5, 10 o 15 cajoncitos”.
Albina reafirna: “En lo que va del 2026 estamos peor. El año pasado fue una muy mala temporada y esta fue peor. Cada vez cuesta más producir: comprar las semillas, los insumos, pagar la luz, pagar el alquiler. Por ese motivo se está achicando la unidad productiva; se produce menos que hace unos años. Ya hay familias que están dejando directamente de producir”.
Costos en dólares, precios por el piso
Los entrevistados dicen que “Muchos compañeros dejaron de producir tomate porque los costos son insuperables: todo está dolarizado”. A esto se suma el aumento de servicios básicos: “Se está haciendo insostenible el precio de la electricidad. Tenemos una denuncia de 15 millones de pesos de un floricultor”.
Los números son contundentes. “Mil semillas de tomate estamos hablando de 500 mil pesos. Después viene el plantín, el traslado a la tierra, el movimiento de suelo, el abono -unos 200 mil pesos por volqueta-, y eso para 7 u 8 canteros”. A eso se agregan tratamientos para suelos agotados: “El bromuro cuesta unos 500 mil pesos”.
“Casi un millón y medio sin contar el trabajo”, resumen. “Y aún faltan los agroquímicos, las estructuras, el nylon, las maderas”. En muchos casos, no aplicarlos implica perder producción para los que alquilan: “Si no usás insecticida, la producción da a un tercio o a media capacidad”.
Mientras tanto, los precios de venta están por el piso: “Se vende a mil pesos, de mil para arriba hasta cinco o siete mil en la entrada de la quinta”.
A la presión de los costos se suma la caída del consumo. “Ya entramos en la siembra de otoño-invierno, que es todo hoja y sin precios: no hay precio”, señala Albina. “El verdeo o el brócoli levantan un día o dos y después caen. “Hoy encontré una jaula de acelga hasta en $1.500 dependiendo al mercado en el que vaya el que te viene a cargar. La lechuga no la están queriendo comprar, porque el gran problema es que no hay consumo. Antes se sentía más a fin de mes. Ahora no llega ni a los diez días y ya bajó la venta en el mercado. No se llega a recuperar ni siquiera el 50% de lo que se invierte, sin hablar de la mano de obra.
“Vemos gente que no puede pagar un alquiler, gente en la calle, pidiendo en los semáforos. Pymes y fábricas que han cerrado, como FATE”, continúa Albina, “creo que los ricos han hecho ese lugar para estos personajes como Adorni, para que puedan gobernar dejando el exterminio para la Argentina. En la reunión nacional de la FNC nos contaron que en Catamarca se llevan cerros enteros con toda la riqueza mineral”.
Desde Asoma–FNC denuncian la falta de respuestas. “No nos tienen en cuenta. Hay algún acercamiento con el municipio, pero no hay pronunciamientos de provincia ni municipio ante esta emergencia. Hace poco entregaron 170 kilos de semillas para la FNC de la provincia: es claro que no alcanza”.
Albina denuncia el desmantelamiento de políticas nacionales: “El gobierno nacional, desde que entró, no dio ni una miga de nada. Al contrario, nos sacó todas las ventanas que teníamos para plantear nuestros reclamos, No tenemos el Inafsi (Instituto de Agricultura Familiar Campesino Indígena), que cerraron. Sacaron los acompañamientos del INTA y muchas otras herramientas. lo único que hoy en día nos dejan es tener que salir a pelear a la calle para poder recibir algún tipo de asistencia”.
Albina dice que pega muy fuerte el cierre del programa Volver al Trabajo “Muchos productores sobreviven con eso. Mucha gente que hemos escuchado se sostiene con ese programa”. Por eso la FNC va a participar en la jornada del 7 de abril en todo el país”, y anticipan otra jornada el 17 de abril, Día de la Lucha Campesina.
“Salir a la lucha para no desaparecer”
Albina cuenta que “Nosotros venimos manteniéndonos en asambleas”, y que al campesino o campesina que está en la duda de salir a luchar o volver a la organización, le diría que “Si creyó en Milei, lo han engañado en muchas cosas. Nosotros estamos acá para dar vuelta este panorama”. Y convoca: “Nos han confundido mucho a los productores, nosotros como Federación o como Asoma estamos con las puertas abiertas, el que quiera volver vuelve. Este es el momento de tomar el camino de las calles, como hemos hecho desde la FNC desde el comienzo de este gobierno.
“Si tenemos que despachar a este gobierno, lo despacharemos. Va a ser en la calle. Tenemos que salir porque es el único camino que nos están dejando. Hoy los que abastecemos el mercado interno dependemos de una bolsa de mercadería: es lamentable.
“Tenemos que luchar no solo por el Salario Social Complementario, sino para no dejar de ser productores. Y para tener acceso a la tierra, para dejarles un futuro a nuestros hijos. Sin bajar los brazos, sin agachar la cabeza: salir a la lucha”, concluye Albina.
Corresponsal
Hoy N° 2013 8/4/2026
