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27 de enero de 2026

Anticipo Hora Política hoy N° 2094

No a la ley antiobrera. Basta de ajuste

Con Trump crecen el fascismo en Estados Unidos y los peligros de guerra entre las grandes potencias imperialistas. En nuestro país crece la bronca con esta política de hambre, ajuste, despidos, superexplotación y entrega, y avanza en los lugares de trabajo el reclamo por un paro nacional activo que ayude a derrotar el proyecto de reforma laboral que quiere quitar derechos y destruir la organización gremial.

1. Unidad y lucha para frenar la reforma laboral antiobrera

La semana que viene en el Congreso empiezan las “sesiones extraordinarias”, en las que el gobierno pretende aprobar la nefasta ley de “reforma laboral”, redactada por los abogados de los grandes monopolios, y cuyo único objetivo es sacar derechos a trabajadores formales e informales, y destruir la organización sindical.

La realidad de estos dos años de gobierno de Milei, en los que viene atacando los derechos conquistados por la clase obrera y el pueblo, es la aplicación de una política de destrucción de la industria y las economías regionales, que cierra empresas y aniquila puestos de trabajo formales, con lo que crecen la desocupación y los trabajadores “no registrados” y por cuenta propia.

En medio de un reguero de conflictos, con permanencias en empresas que cierran, marchas y cortes de ruta en varias provincias, y reclamos de campesinos pobres y pequeños productores, crece el reclamo para unir las luchas contra la reforma laboral.

El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, en una reciente asamblea con la participación de más de 20.000 trabajadores y trabajadoras,se pronunció en contra de la reforma laboral al tiempo que anunció conquistas por encima de las paritarias pisadas por el gobierno. Los trabajadores del Astillero Río Santiago se pronunciaron contra la reforma antiobrera y se movilizaron por salario.

Esta es una política de destrucción industrial. Golpea principalmente a la burguesía nacional ahogada por la importación, la caída del mercado interno, el peso de los servicios y la falta de financiación. Son las pequeñas y medianas industrias las que concentran la mayor parte de las y los trabajadores en nuestro país. Y también está afectando a algunos grandes monopolios, que buscan descargar la crisis sobre las espaldas de sus obreros. Acindar en Villa Constitución quiere desconocer el acuerdo al que se llegó con los gremios y despedir contratistas, como parte de un plan de achique. Grandes empresas automotrices están suspendiendo personal. La alimenticia yanqui Mondelez en Pacheco quiere ajustar aumentando los ritmos de producción de las y los compañeros.

Con el comienzo de febrero ya se están convocando asambleas y reuniones de gremios docentes en varias provincias, que reclaman aumento salarial y preparan medidas de lucha.

El gobierno mantiene como eje central de su programa económico, del que ya analizamos su inconsistencia, una gigantesca timba financiera para beneficio de grandes especuladores, fondos buitres y bancos, y negociados para un sector de grandes terratenientes, monopolios y burgueses intermediarios.

Esto sólo se sostiene con un tremendo ajuste y saqueo de los presupuestos de salud, educación, jubilados, discapacitados y provincias, con más despidos en el Estado y con el salvavidas de plomo del dinero del gobierno yanqui.Es un plan que no genera trabajo, sino que lo destruye, y con su apertura importadora destruye ramas de la producción y economías regionales enteras.

El objetivo de fondo de los sectores reaccionarios de las clases dominantes que sostienen a este gobierno, con esta reforma laboral reaccionaria, es que la inmensa mayoría de las y los que vivimos en nuestra patria trabajemos más horas, con menos derechos y garantizándole más ganancias para los “héroes” de Milei: los dueños de las más grandes fortunas, los monopolios imperialistas, el FMI y toda la calaña de especuladores que se la llevan con pala mientras crece el hambre en las barriadas populares y los parajes rurales.

Peleamos en todo el país por avanzar en la convocatoria de un paro activo nacional y un plan de lucha con el protagonismo de las multisectoriales, para unir las luchas contra este intento del gobierno de quitar derechos conquistados con décadas de lucha obrera y popular.

 

2. Con Trump crecen el fascismo en Estados Unidos y los peligros de guerra

El gobierno yanqui de Donald Trump, al tiempo que despliega en todo el mundo una ofensiva para recuperar terreno en lo militar y económico en su disputa con imperialismos rivales, como Rusia y sobre todo China, profundiza políticas fascistas hacia las y los trabajadores y el pueblo estadounidense.

Hemos visto en los últimos días como fuerzas represivas federales en Estados Unidos, como la que persigue a los inmigrantes (ICE) o la Patrulla Fronteriza, actúan como una verdadera Gestapo (la policía secreta de los nazis alemanes), con sus efectivos encapuchados deteniendo inmigrantes, haciendo razzias en barrios y lugares de trabajo, y ya han asesinado por los menos dos personas en este mes de enero.

La ciudad de Mineápolis, en Minnesota, al norte de Estados Unidos en la frontera con Canadá es donde se están produciendo algunos de los ataques más graves, y donde la bronca crece en grandes masas. El viernes 23, desafiando una tormenta de varios grados bajo cero, una alianza de sindicatos y organizaciones comunitarias llamó a un paro y marcha que reunió 50 mil personas. Al día siguiente, al conocerse el segundo asesinato en la calle y a la vista de todos, hubo nuevas marchas, con enfrentamientos con la policía y barricadas en algunos barrios.

Las protestas se extienden por todo Estados Unidos, e incluso un sector de los demócratas reclama a Trump el retiro de ICE de Minesota, y que frenen estos operativos, por los que ya se ha deportado a decenas de miles de migrantes.

La política de Trump en lo internacional tuvo un nuevo capítulo que agudizó las contradicciones con sus aliados en Europa, al declarar abiertamente su objetivo de anexarse Groenlandia. Tras amenazas mutuas de imposición de aranceles entre EEUU y Europa, en el Foro Económico de Davos, Trump expresó que se había avanzado en un acuerdo con la OTAN para el uso de Groenlandia para bases militares yanquis. El objetivo declarado del gobierno yanqui es detener la creciente presencia militar de Rusia y China en el Ártico, con bases, navíos y submarinos nucleares que custodian las rutas de sus flotas comerciales.

También en Davos Trump lanzó su “Junta de Paz”, de la que se autoproclamó presidente, con la que pretende establecer una alianza de naciones paralela a las Naciones Unidas. Entre los “ilustres pacifistas” convocados por Trump está el criminal primer ministro de Israel, Netanyahu, que no pudo concurrir debido a las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional por sus crímenes de guerra contra el pueblo palestino. También fue invitado Putin, el invasor del pueblo ucraniano, que dijo que lo pensaría.

Hasta ahora solo algunos pocos países adhirieron, por supuesto no faltó el perrito faldero de Milei, siempre dispuesto a una agachada más en beneficio del imperialismo yanqui.

Como parte de su dispositivo de guerra, el gobierno de Trump mandó a una parte de su flota desplegada desde el Mar de la China hacia el Océano Índico, amenazando a Irán. El gobierno de los ayatolas, que viene de reprimir sangrientamente un levantamiento popular por reclamos económicos y democráticos, respondió que están “con el dedo en el gatillo”, y varias aerolíneas suspendieron sus vuelos a Irán.

En el noreste de Siria, el pueblo kurdo defiende su autodeterminación en la región de Rojava con las armas en la mano, ante el brutal ataque de milicias yihadistas con el apoyo de los gobiernos sirio y turco.

Como venimos planteando, con el gobierno de Trump al frente del imperialismo yanqui se aceleran los peligros de una nueva guerra abierta entre las grandes potencias. Esto en un mundo dominado por un sistema capitalista imperialista en el que “el número total de mil millonarios en el mundo ha superado las 3.000 personas, y su riqueza combinada ha alcanzado un valor sin precedentes. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en todo el mundo pasa hambre”, indica un informe de la organización Oxfam.

Esto está en la base de las luchas de las naciones y pueblos por su autodeterminación, y de la clase obrera en todo el mundo por sus derechos y conquistas.

 

3. ¿Entregan el puerto de Ushuaia a los yanquis?

Un nuevo capítulo de la política entreguista del gobierno de Milei comenzó la semana pasada cuando el gobierno nacional intervino la administración del Puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego. En un operativo de madrugada, efectivos de la Prefectura Naval Argentina desalojaron a los administradores del gobierno provincial y tomaron las instalaciones.

El argumento es que se habían detectado graves casos de corrupción. Varios gremios y ex combatientes de Malvinas fueguinos rechazaron esta intervención, y advirtieron del peligro de privatización y que el gobierno de Milei permita el uso de este puerto a tropas de Estados Unidos.

Mientras Milei firmaba exultante junto a Trump el ingreso a la “Junta de Paz”, se supo que la cuota para ingresar a ese club de mafiosos es de mil millones de dólares por país, pero que Trump le perdonó la cuota a la Argentina. Crecen las versiones que a cambio el gobierno argentino le ofreció ceder a los yanquis el puerto de Tierra del Fuego y ese sería el verdadero objetivo de la intervención.

El puerto de Ushuaia es estratégico con relación al Atlántico Sur, las Islas Malvinas (que son parte de la provincia de Tierra del Fuego) y por su proyección hacia la Antártida Argentina.

En medio de esta intervención del gobierno nacional en el puerto fueguino, se conoció el domingo 25 la llegada de un avión del Departamento de Defensa de Estados Unidos en Ushuaia, que supuestamente transportó a una “delegación bipartidaria del Congreso de los Estados Unidos” (de los que no se conoce los nombres), que viajaron para entrevistarse con funcionarios por “la tramitación de permisos para la gestión de minas y residuos, el procesamiento de minerales críticos, la investigación en salud pública y la seguridad médica”. Todo esto según un comunicado de la embajada yanqui, porque el gobierno nacional no dijo absolutamente nada.

Para los yanquis, el control del Atlántico Sur, donde los piratas ingleses que ocupan nuestras Malvinas tienen una gran base con efectivos del ejército, buques y aviones de guerra, es parte fundamental de su nueva “Estrategia de Seguridad Nacional”, en la que definen a nuestras aguas como “una zona crítica para la seguridad del hemisferio occidental”.

El entreguismo de este gobierno no tiene límites. Lo vemos en cómo paga puntualmente los intereses de una sideral deuda externa, que el gobierno aumentó en miles de millones de dólares, y en acuerdos que hace todos los días favoreciendo monopolios de capitales imperialistas, y con una indiscriminada apertura importadora, de la que se beneficia también China, como vimos la semana pasada con la llegada de 7.000 autos eléctricos de ese país, para ser vendidos en Argentina, en competencia directa con los Tesla de Elon Musk, en momentos que los monopolios automotrices instalados en nuestro país despiden y suspenden trabajadores todos los días.

Ese entreguismo se extiende a la venta de tierras a grandes terratenientes, desarrolladores inmobiliarios y magnates extranjeros, que es lo que está detrás de los incendios que no cesan en la Comarca Andina de Chubut. Los incendios los combaten las comunidades originarias y criollas, brigadistas y bomberos mal pagos y el pueblo chubutense, que denuncia el ajuste del gobierno nacional al presupuesto para el manejo del fuego, y la criminalización de los pueblos originarios.

Mientras reducía el presupuesto para combatir los incendios, en diciembre el infame vocero Adorni anunció un decreto del gobierno nacional diciendo “En cuanto a tierras rurales, se libera la compra por parte de privados extranjeros. También se elimina la prohibición de cambiar la actividad productiva del campo por 30 a 60 años tras un incendio” ¿casualidad o negocio criminal?

 

4. Por un paro nacional activo

Partiendo de la situación de las grandes masas, y cómo esta política agrava los despidos, el hambre, las adicciones y la superexplotación, nos ponemos al frente de las luchas por las emergencias populares y planteamos un programa para la unidad de las multisectoriales, en el camino de derrotar esta política y de imponer un gobierno de unidad popular, patriótica y democrática que lleve adelante una política que ataque la dependencia imperialista y el latifundio terrateniente, sin lo cual no se puede resolver esta crisis a favor del pueblo y de la patria.

Hemos planteado la necesidad inmediata de suspender los pagos de la deuda externa, el control estatal del comercio exterior y del mercado de cambios, un impuesto a las grandes fortunas y segmentación para las pymes nacionales y que los fondos especulativos se vuelquen a la producción.

Con estas medidas se puede resolver en lo inmediato: aumento jubilatorio y de salarios, paritarias sin techo, 6 horas en las grandes empresas. Mantener y aumentar el salario social complementario y plan de emergencia contra el hambre.Tierra y crédito para el campesino pobre.Financiamiento para la universidad y discapacidad, la emergencia en violencia de género y diversidades, para los presupuestos de educación y salud. Plan de obras públicas estatales.

Desde el PCR planteamos estos puntos programáticos para ayudar a la unidad, en los lugares de trabajo, estudio y vivienda, de multisectoriales amplias que tomen en sus manos el avance de la lucha contra este gobierno.

Parte de esta pelea por la unidad se está dando en múltiples actividades hacia los 50 años del golpe fascista del 24 de marzo de 1976. Desde nuestro Partido peleamos por acciones unitarias, y sostenemos la importancia de nuestra posición en la lucha contra el golpe y la dictadura, así como levantamos las banderas de nuestros mártires.

En este 50 aniversario inscribimos la jornada que realizaremos el 14 de febrero en todo el país, cuando se cumplen siete años del fallecimiento de nuestro querido primer secretario general, Otto Vargas, reivindicando su rol en la construcción de un Partido para la revolución y en particular su papel en la lucha antigolpista y antidictatorial.

En lo inmediato, el centro de nuestro trabajo es desplegar la más amplia unidad para derrotar en las calles el nefasto proyecto de reforma laboral antiobrera que el gobierno pretende aprobar en el Congreso.

 

Escriben Ricardo Fierro y Germán Vidal

Foto de portada: Asamblea de 20 mil petroleros en Vaca Muerta rechazó la reforma laboral del gobierno

 

Miles protestan en Estados Unidos contra las políticas fascistas de Trump