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04 de febrero de 2026

Denuncias en el sector atómico

Nuevas caras para la entrega del patrimonio público en el área nuclear

Los actos de corrupción, evidenciados en la denuncia y el amparo presentados por ATE Zárate, dan cuenta del grado de descomposición de la gestión privatizadora y la entrega del patrimonio público bajo la conducción de Demian Reidel, actual presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). Sin embargo, esto no impidió que el secretario de Asuntos Nucleares, Ramos Napoli, junto al nuevo presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), mostraran las centrales nucleares de Atucha y la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) a funcionarios del gobierno de Trump.

Reidel, además de corrupto, resultó ser un mitómano incluso para su propio entorno. Ya solo conserva su vínculo con aquel ‘compinche’ de las ‘caravanas de estudio’, relación que llevó a Milei a Davos para exponer sobre las ‘bondades del libre mercado’. A este escenario de degradación se sumaron denuncias de sobreprecios del 140% y 1000%, lo que finalmente provocó que tanto Karina Milei como las ‘fuerzas del cielo’ de Santiago Caputo decidieran soltarle la mano.

En diciembre pasado, el sector de Santiago Caputo tomó el control del área nuclear tras desplazar al presidente de la CNEA (quien había sido designado por Posse) e inventaron una Secretaría sobre Asuntos Nucleares (por fuera de la Ley Nuclear 24804) encargada de llevar adelante el plan de privatización, remate del patrimonio público y desarticulación del área nuclear Argentina que consta de los siguientes eslabones: privatización del 49 por ciento del paquete accionario de NA-SA (aprobado en la Ley Bases) y la clausura del reactor de diseño nacional CAREM.

El pasado jueves 29 de enero, una delegación bipartidaria del Congreso de los Estados Unidos visitó el complejo nuclear Atucha. La comitiva fue recibida por Federico Ramos Napoli y contó con la presencia del nuevo presidente de la CNEA, Martín Porro. Se trata del mismo grupo de legisladores que previamente desembarcó en Tierra del Fuego y recorrió el yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén.

Mientras la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) sufre un ahogo financiero criminal y sus trabajadores siguen sin percibir sus haberes de diciembre debido al desvío de fondos, Ramos Napoli y Porro recorrieron las instalaciones para confirmar que no se renovará el contrato con la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI) para la conservación y puesta en marcha de la planta. En su lugar, el Gobierno avanzará con una licitación nacional e internacional para concesionar la operación y mantenimiento de la PIAP. Para esta maniobra ya existen acuerdos previos con empresas canadienses y europeas, lo que dejaría la gestión en manos privadas a cambio del pago de un canon. Un paso más en la entrega del patrimonio público.

Otro objetivo de la reciente Secretaría de Asuntos Nucleares es la exportación de uranio en forma de hexafluoruro de uranio, a pedido de la empresa estadounidense NANO Nuclear Energy. Para este proceso, pretenden utilizar la Nueva Planta de Uranio (NPU) en Formosa y a la recientemente entregada IMPSA —ahora bajo control de Arc Energy, firma ligada al trumpismo— para la construcción de los contenedores especiales que ellos mismos certifican. Originalmente, la NPU de Formosa tenía como fin producir dióxido de uranio para nuestras centrales, mientras que IMPSA se encontraba finalizando el recipiente de presión del reactor CAREM. En definitiva, el plan consiste en desarticular un proyecto soberano como el CAREM para establecer una asociación con NANO, empresa que ya fracasó en Namibia en su intento de expoliar uranio del Sahel.

En la CNEA la situación es desesperante: la falta de salarios dignos y de presupuesto operativo está provocando un éxodo de profesionales altamente calificados, a un ritmo de un trabajador por día. Este desfinanciamiento golpea a proyectos estratégicos como el CAREM, el primer reactor de potencia diseñado íntegramente en Argentina, rifando así décadas de conocimiento generado por sus trabajadores. Se trata de un ataque sistemático al sector nuclear en su conjunto.

A lo largo de sus 75 años de historia, la CNEA y el sector nuclear argentino han logrado hitos excepcionales al dominar los cuatro desafíos estratégicos del átomo: el ciclo de combustible, el reprocesamiento de combustible gastado, la producción de agua pesada y el enriquecimiento de uranio. Ante este legado, la corrupción y el estado de descomposición del ‘caso Reidel’ son como un botón de muestra de la perspectiva colonial del gobierno de Milei: una perspectiva decadente y declinante para la Argentina.

 

Escribe Rodolfo Kempf

hoy N° 2095 04/02/2026