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02 de octubre de 2010

Otto Vargas, secretario general del PCR de Argentina, analiza las bases materiales de esta nueva crisis mundial de superproducción. (Ver el reportaje completo en www.pcr.org.ar)

¿Por qué se produce esta crisis económica mundial?

Hoy 1242 / Entrevista a Otto Vargas

Esta crisis tiene circunstancias muy particulares. Hace más o menos un año Alan Greenspan, el ex director de la Reserva Federal de Estados Unidos dijo que había una masa tan gigantesca de fondos dedicados a la especulación, que era comprensible que fueran estallando sucesivamente burbujas que se habían generado en el terreno financiero, en el inmobiliario, etc., etc.
Esto se debe a que con motivo de la derrota del socialismo, el triunfo del capitalismo a escala mundial, lo que ahora se llama “globalización”, el capitalismo tuvo a su disposición, no solamente un mercado, porque ese mercado tenía una capacidad relativa, sino que tuvo a su disposición una masa enorme de centenares de millones de productores, obreros, con jornadas de trabajo de 10-12 horas  y jornales de 1-2 dólares por día, que le permitió acumular una masa de plusvalía verdaderamente impresionante.
El capitalismo ha tenido en estos años una tasa de ganancia fabulosa. Pero esas ganancias no se pueden invertir de nuevo en la producción para aumentarla, precisamente por los problemas que encuentra el capitalismo en la demanda. La demanda es siempre limitada, hay que tener en cuenta que mil millones de personas viven con un dólar al día en el mundo, es decir hay un mercado limitado. Por ejemplo, si la industria automotriz fabrica un millón de unidades, no quiere decir que las ganancias las puede invertir para fabricar el año que viene un millón y medio o dos millones, porque no hay mercado para esa producción. Por lo tanto ese dinero se fue invirtiendo en la especulación y se generaron enormes burbujas especulativas, que son las que han ido estallando. Primero a partir del estallido de las llamadas hipotecas basura, es decir se prestaba dinero con tasas de interés muy bajas, casi regaladas, para que los beneficiarios usaran esos fondos para hacer estudiar a sus hijos, para comprar bienes, etc. Y a su vez esas hipotecas eran parte central del paquete de crédito que sabe dios dónde terminaban parando, en qué banco o en qué instituto de crédito, que a su vez eran fondos de inversión que se volcaban para sostener determinadas ramas de la producción. Ahora todo eso ha estallado y afecta a todo el sistema.
Es como en el caso de Repsol: el principal accionista de Repsol es una constructora catalana que tiene más del 20% del capital accionario. Como se ha producido la crisis inmobiliaria la constructora catalana quiere retirar esos fondos y vender sus acciones. Por lo tanto es una cadena que recién ha comenzado a ir estallando en sus eslabones más débiles.