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29 de abril de 2020

Día Internacional de los Trabajadores

Primero de Mayo en la pandemia

Este Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, sin duda será distinto. En medio de la pandemia por el coronavirus, la clase obrera en todo el mundo buscará las formas de “pasar revista a sus fuerzas y movilizarse en todo el mundo como un solo ejército, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada legal de ocho horas”, como decía Federico Engels.

Porque la jornada de lucha del Primero de Mayo nació de una propuesta de Federico Engels al Congreso Internacional Socialista de París de 1889, que propuso el 1 de mayo de 1890 para manifestar en todos los países y ciudades a la vez, reivindicando la huelga por las ocho horas de trabajo iniciada un 1 de mayo de 1886 en Estados Unidos, donde hubo una cruenta represión con cientos de detenidos, entre ellos los obreros anarquistas que al año siguiente fueron ahorcados convirtiéndose en los mártires de Chicago.

En nuestro país, también ese 1 de Mayo de 1890, núcleos obreros que se estaban organizando en Buenos Aires, Rosario y otros centros proletarios salieron a marchar con un pliego de reivindicaciones común.

Desde ese momento, en la legalidad o en la más dura clandestinidad, las trabajadoras y los trabajadores en nuestra patria aportaron con su esfuerzo y su cuota de sangre en sus demandas a los gobiernos, a los capitalistas y terratenientes.

En ese camino, la clase obrera peleó por su organización política independiente, y en el siglo 20 logró avanzar dirigiendo grandes revoluciones como la rusa y la china, que mostraron la posibilidad de una nueva sociedad sin explotadores ni explotados, la sociedad comunista.

Este año no saldremos a las calles y las plazas. En muchos países, además de la pandemia la clase obrera es objeto de graves ataques, con presos, perseguidos y mártires.

Los comunistas tenemos el ejemplo de Julius Fucik, ese gran escritor checoslovaco que aún encarcelado por los nazis, un 1 de Mayo de 1943, dirigió al resto de los presos en una clase de gimnasia: “Es el Primero de Mayo, muchachos, y no vamos a comenzar como los otros días: Qué importa si eso llama la atención de los vigilantes. El primer ejercicio: uno, dos; uno, dos: los golpes del martillo. El segundo: segar. El martillo y la hoz. He aquí, muchachos, nuestra manifestación del Primero de Mayo. Y esta representación es nuestra promesa del Primero de Mayo, a la cual permaneceremos fieles, aun cuando marchemos hacia la muerte”.

Por eso este Primero de Mayo haremos ondear las banderas rojas en los lugares de trabajo en los que estemos, en las redes y sobre todo en los comedores populares, merenderos y copas de leche en los que miles de compañeras y compañeros dan la batalla cotidiana por llegar con un plato de comida a los millones de hombres y mujeres de nuestro pueblo que saben que con hambre no hay cuarentena que valga.

Porque con pandemia y todo, haremos honor al carácter internacional de una jornada que nos une con los trabajadores de todo el mundo y los pueblos y naciones oprimidas, en la lucha contra los imperialistas y por terminar para siempre con toda forma de explotación y opresión de unos hombres por otros.

 

Hoy N° 1812 29/04/2020