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21 de enero de 2026

Aumento de la pobreza y presiones estadounidenses

Protestas masivas contra el régimen iraní

Las multitudinarias protestas callejeras contra el gobierno de Irán, que sacudieron al país durante tres semanas, con un saldo no oficial de más de 3.400 muertos y millares de detenidos, entraron en una pausa y se alejó momentáneamente la posibilidad de una agresión estadounidense, anunciada por Donald Trump.

El detonante principal de las luchas que comenzaron el 28 de diciembre fue el aumento de las tarifas de servicios públicos y una devaluación del rial (moneda de Irán) de 45 por ciento, que empeoró las ya deterioradas condiciones de vida de la población. Los primeros en salir fueron comerciantes, pero las manifestaciones se fueron generalizando y se sumaron reclamos democráticos, de los estudiantes, trabajadores y particularmente del movimiento de mujeres.

Este movimiento contra el gobierno de los ayatolas que rigen en esta república islámica se extendió a muchas regiones y ciudades, entre ellas Zahedan y zonas de la provincia del Kurdistán (Kermanshah e Ilam).

En sus momentos culminantes, el gobierno iraní cortó las comunicaciones por redes sociales (sólo funcionaban antenas satelitales Starlink) mientras intensificaba la represión de los manifestantes y anunciaba que implementaría “juicios rápidos” contra los detenidos y los ejecutaría.

El gobierno imperialista yanqui aprovechó para intentar montarse en las protestas. Trump instó a los “iraníes patriotas” a que “sigan protestando, tomen sus instituciones” y anunció que “la ayuda (norteamericana) está en camino”, luego de repetidas amenazas de una intervención militar, que las autoridades iraníes prometieron contestar con ataques a las bases norteamericanas establecidas en la región. El lunes 12, las fuerzas oficialistas organizaron una concentración de apoyo al régimen en la que se cantaban consignas contra Estados Unidos e Israel.

En una decisión interpretada como un preparativo para el enfrentamiento, el jueves 15 las autoridades iraníes cerraron el espacio aéreo, como lo habían hecho en ocasión del ataque norteamericano a las instalaciones nucleares y de la respuesta de Irán a los ataques de Israel, que llevaron a una guerra de doce días contra este país en el mes de junio del año pasado.

Pocas horas después el gobierno iraní restableció el permiso de tránsito aéreo y no avanzó con las ejecuciones. Tanto las autoridades iraníes como Trump bajaron el tono de sus acusaciones y amenazas mutuas y la tensión.

El presidente ruso Putin conversó con los líderes de Irán y de Israel para evitar una escalada regional del conflicto. Rusia intervino en una nueva muestra de la importancia de Irán en sus alianzas regionales. También jugaron un papel para impedir un ataque militar norteamericano, según algunos medios, tres países de la región. Arabia Saudita, Qatar y Omán.

Irán también se muestra como aliada de China y Corea del Norte, en medio de la creciente disputa interimperialista.

 

Economía en crisis

En los últimos treinta años ha habido cinco grandes levantamientos y numerosas luchas regionales por un cambio de régimen. Según un informe del Partido Comunista de Turquía – Marxista Leninista, las principales consignas de las masas fueron: ‘Los precios altos son el azote del pueblo’, ‘Pobreza, corrupción, precios altos: seguiremos hasta la revolución’, ‘Muerte al dictador’ y ‘Muerte a Khamenei’. Estas consignas, que revelan el carácter económico y político del levantamiento, están acompañadas por otras como ‘Abajo los miserables canallas’, ‘Muerte a los Pasdarán’ y ‘Muerte a los Basij’, dirigidas contra las fuerzas de seguridad del régimen, los Pasdarán y los Basij”.

Junto a los reclamos democráticos, en la base del conflicto social está la prolongada crisis económica. El gobierno de los ayatolas nunca diversificó la producción petrolera, desarrollando otras industrias. Al igual que Venezuela, Irán debe gastar una parte de las ingentes ganancias por la venta de petróleo en la compra de productos básicos (aceite, trigo y otros alimentos) e insumos farmacéuticos, entre otros rubros. De allí el impacto de la devaluación en el consumo popular. Los últimos cinco años, Irán sufrió una sequía que afectó la producción agraria, aumentando la dependencia de las compras en el exterior.

Irán sufre sanciones económicas de parte de Estados Unidos, principalmente, pero también de países europeos y de organismos internacionales, dirigidas a condicionar y limitar su desarrollo nuclear autónomo. En el caso norteamericano, medidas contra las empresas que negocian con Irán, prohibición de importar productos de origen iraní y sanciones a sus entidades financieras, entre otras.

Una de las consecuencias es que Irán debe vender su crudo con un descuento significativo, a lo que sumó una caída del precio internacional de casi 24% en el último año, bajando hasta cerca de 60 dólares el barril. Según el FMI, Irán necesitaría que cotice a 165 dólares para cubrir el déficit de presupuesto, pero hoy lo vende en torno a 45 dólares, debido a las sanciones, según calcula Bloomberg. La otra semejanza con Venezuela es que más del 80 por ciento de las exportaciones de crudo van dirigidas a China.

 

hoy N° 2093 21/01/2026