Kempf comienza explicando que el sistema nuclear argentino “tiene 76 años de historia”, desde su fundación durante el gobierno de Juan Domingo Perón, y señaló que luego del retroceso sufrido en la década del ‘90, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner se recuperaron proyectos y capacidades estratégicas, entre ellas la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, el proyecto del reactor CAREM y la terminación de Atucha II.
“Ese sistema se quiere desanclar, desenlazar, desarticular”, afirmó, y denunció que el gobierno avanza “en la privatización y una asociación con Estados Unidos en la provisión de minerales críticos”, entre ellos el uranio.
Kempf señaló que el Ejecutivo busca “cercenar capacidades” mediante el cierre de proyectos estratégicos y la privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la empresa que opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. “En lugar de reintegrar el sistema y darle coherencia desde el punto de vista estatal, avanzan en desenlazarlo”, sostuvo.
También denunció el avance de proyectos privados sobre recursos estratégicos vinculados al uranio, particularmente en Río Negro, Chubut y Mendoza. Mencionó anuncios vinculados a una supuesta “YPF nuclear” para la extracción de uranio en Chubut y el desembarco de empresas extranjeras en Sierra Pintada, Mendoza.
El dirigente de la CTA A advirtió que la privatización implicaría “un desagregado y una declinación del sistema nuclear”, ya que se trata de un área donde confluyen metalmecánica, trabajo en materiales, diseño de reactores, investigación científica y producción industrial. “Al asociarlo con Estados Unidos vamos a perder soberanía”, alertó.
Kempf cuestionó además el alineamiento del gobierno con Estados Unidos, sostuvo que el imperialismo yanqui “no tiene capacidades avanzadas” en materia nuclear y recordó que “el último reactor que construyó Estados Unidos es de fines de la década del 80”.
El físico destacó que Argentina cuenta con cuadros jóvenes altamente capacitados formados en institutos como el Balseiro, el Sábato y el Dan Beninson, además de las universidades públicas. Sin embargo, denunció que los bajos salarios y el desfinanciamiento están provocando una fuerte fuga de trabajadores especializados hacia empresas extranjeras.
“Se están llevando lo más valioso que tenemos: nuestros cuadros, minerales y capacidades tecnológicas”, afirmó. Explicó que no se trata solamente de profesionales universitarios, sino de trabajadores con años de entrenamiento específico y licencias para operar instalaciones nucleares, reactores y materiales sensibles.
Según Kempf, en el último año se fueron alrededor de 500 trabajadores especializados del sistema nuclear argentino, muchos de ellos contratados por empresas canadienses y estadounidenses vinculadas al nuevo impulso mundial de la energía nuclear.
Explicó que el crecimiento de la demanda energética, especialmente para los centros de datos y la inteligencia artificial, está impulsando una expansión del sector nuclear a nivel global. “Otros países vienen a buscar cuadros jóvenes formados específicamente en nuestras capacidades”, señaló.
Rodolfo denunció además el deterioro presupuestario en distintas áreas del sector nuclear. Mencionó problemas en la planta industrial de agua pesada de Neuquén, falta de transporte para los trabajadores y dificultades en servicios esenciales dentro de instalaciones estratégicas, afectando incluso la producción de radioisótopos en el Centro Atómico Ezeiza.
“El riesgo es perder capacidades estratégicas construidas durante más de 75 años, justo en un momento donde el parque nuclear mundial está en expansión”, afirmó.
Rodolfo expresó el rechazo de los trabajadores a la privatización del sistema nuclear y sostuvo que, en la mayor parte del mundo, la energía nuclear tiene fuerte presencia estatal.
Para Kempf, el modelo impulsado por Milei busca “atar a la Argentina a un burro decadente”, en referencia a Estados Unidos. Frente a esa situación, convocó a movilizarse en defensa de la soberanía tecnológica y del sistema nuclear argentino y contó que las y los trabajadores de CNEA participaron de la jornada en el INTI junto a sus trabajadores y empresarios del sector.
Finalmente anunció una jornada de lucha para el próximo 1 de junio frente a la sede de la Comisión Nacional de Energía Atómica, sobre avenida del Libertador, en repudio a la asociación del área nuclear argentina con Estados Unidos y contra la privatización y extranjerización del sector.
hoy N° 2110 27/05/2026
