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02 de octubre de 2010

El acampe de la Corriente Clasista y Combativa, los Comedores Independientes y algunos nuevos barrios, se convirtió en noticia permanente de todos los medios de Rosario. Con la lucha consiguieron puestos y planes.

Rosario: acampe de desocupados de la CCC

Hoy 1271 / Durante 15 días en las puertas de Anses

El acampe fue preparado minuciosamente en asambleas barriales y en el cuerpo de delegados. El pliego de reivindicaciones, la oportunidad, el lugar, el blanco principal, la política de frente único se discutieron intensamente, aprovechando los éxitos y los fracasos anteriores y la particular situación preelectoral.
Habiendo transcurrido quince días, obtenido importantes logros y mientras se mantiene una tregua, nos parece útil contar algunos de esos debates, contradicciones y logros.

La lucha
El problema principal que aparece es el crecimiento acelerado del hambre y de la falta de trabajo en los barrios rosarinos. Ni el gobierno nacional, ni el provincial, ni el municipal encaran una solución medianamente de fondo frente a estos problemas. Y con distintas formas, tienen en común tratar de frenar la combatividad descargando sobre las organizaciones de desocupados la tarea de administrar el hambre mediante la política de planes productivos, cooperativas, emprendimientos, en cuotas mínimas. Empujan a negociaciones interminables, tratando de cooptar a determinados dirigentes con dádivas personales.
En esas condiciones la única posibilidad de impedir la división es prepararse cuidadosamente para una lucha larga, dura y complicada. Firmes en los objetivos y flexibles en la forma.

La oportunidad
De inmediato fue evidente que la situación preelectoral nos daba inmejorables condiciones, porque si instalábamos el acampe, iba a ser muy difícil a todos los poderes del Estado reprimirnos. Iban a tener que ser más cuidadosos que nunca.
A la vez, nos obligaba a fijar posición electoral, para evitar ser manipulados desde afuera. Se debatió intensamente la justeza y la utilidad de que la CCC fijara posición, coincidiendo en una consigna que desde entonces presidió el acampe y las marchas: “No votamos a nadie”, que despertó simpatías en la población.

El blanco
Era una cuestión clave. El blanco tenía que ser la Nación, teníamos que torcerle el brazo a su decisión de no conceder a la Corriente, mientras distribuyen generosamente planes y ayudas para sus objetivos electorales.
Pero a la vez teníamos que comprometer a provincia y municipio que otorgaran lo posible y fuéramos juntos contra la Nación. Impedir que fueran “neutrales”.
Surgía el problema del lugar del acampe. Lo más visible de Nación son las oficinas de la Anses. Teníamos que instalarnos allí, pero había tres problemas: primero, es una esquina céntrica, excelente para que se notara, pero sumamente incomodo y peligroso para un acampe prolongado. En segundo lugar, iban a buscar enfrentarnos con los comerciantes de la zona y tercero, nos iban a tratar de enfrentar con los jubilados que hacen trámites.
Para eso, antes de acampar se hicieron entrevistas con provincia, municipio, los comerciantes, la CTA, Iglesia, etc. anunciando nuestra decisión y lo que pedíamos. Finalmente se concentró en Plaza San Martín, sede del gobierno provincial y se marchó y acampó en la Anses.
Gracias a las gestiones, los comerciantes exigieron al gobierno que resolviera el problema y la Iglesia de inmediato impulsó la constitución de una Mesa Social Frente a la Crisis, con los tres gobiernos, los comerciantes y la CCC, a la cual se incorporó entusiastamente el presidente del Colegio de Abogados, el Dr. Araujo.
El municipio y la provincia concedieron lo convenido y toda la Mesa Social quedó enfrentada con el gobierno nacional que no concurría. Si el gobierno nacional no concurría era denunciado por toda la Mesa y si concurría, todo debía quedar por escrito.
La directora de la Anses no sólo cerró las puertas, sino que hizo declaraciones racistas, de que antes de abrir las puertas había que “desinfectar” el lugar del acampe. Nación quedó aislada. Amenazada con una misa “Por el encuentro del pueblo” en el monumento a la Bandera y divididos entre sí los representantes de Trabajo, Desarrollo y Planificación, debieron concurrir y comenzar a conceder.

Se puede luchar y se puede ganar
Ya se han obtenido 136 puestos en cooperativas, que son $ 120.000 por mes hasta fin de año. Capacitaciones sin tope por $ 5.000 cada una que incluyen 50 pesos por mes para cada integrante y los materiales para el proyecto. 60 puestos de higiene urbana de $ 600 por mes y 9 meses de duración, más 120 puestos de $ 330 con menos horas de trabajo. 600 planes PEC para jóvenes de 18 a 24 años y 50 casos sociales. Estos dos últimos puntos concedidos por Nación.
Quedan pendientes en la discusión, todo con actas firmadas con la Iglesia de garantía, la extensión a 1.000 de los casos sociales, becas, emprendimientos para mejorar las condiciones de vivienda. Y en política, la exigencia de todos de que la Secretaría de Planificación de la Nación concurra, ya que las principales reivindicaciones de fondo son el trabajo digno y la vivienda, y hasta ahora es la única que no va a la Mesa Social.
Sobre esta base se declaró una tregua hasta el martes 16, con asambleas en todos los barrios.
Quedó nuevamente demostrado que con una firme decisión de lucha prolongada y una política justa de frente único, más o menos explícito, es posible poner el hambre en el centro de la política y aislar de tal modo al gobierno nacional que tenga que conceder. Y a la vez, que la posición del voto en blanco, anulación o abstención, refuerza la unidad de los sectores populares para la lucha antes y después del 28 de junio.