Es la respuesta a las medidas profundamente entreguistas, reaccionarias y antipopulares del gobierno que confluyen en un solo grito: que Rodrigo Paz renuncie ya. En 6 meses que lleva de gobierno, ya estalló Bolivia.
De inicio, el gobierno anuló los subsidios a los combustibles provocando un aumento del 60%, importó combustible de muy mala calidad que el pueblo calificó como “basura” y la creciente inflación afectó los bolsillos de campesinos y trabajadores.
Sancionó la Ley de Tierras, que permitía hipotecar las tierras comunales indígenas y pequeñas favoreciendo la concentración de la tierra en manos grandes terratenientes, a la vez que imponía impuestos a los pequeños productores. (Ver recuadro).
En simultáneo, el gobierno eliminó el impuesto a las grandes fortunas, a las transacciones financieras, al juego y eliminó también los aranceles a las exportaciones, aumentando los precios para el consumo interno (el pan subió 60%) y dispuso las privatizaciones de empresas y recursos estratégicos.
A pesar de su promesa de campaña electoral de no recurrir al FMI, aún antes de asumir ya estaba en Estados Unidos gestionando créditos, abrió una negociación con el FMI, y lanzó al mercado bonos por 1.000 millones de dólares.
Este conjunto de medidas, que desmentían todas sus promesas de campaña electoral, generó gran indignación en todo el pueblo.
La ley de Tierras sancionada el 8 de abril detonó la sacrificada marcha de 23 días de las comunidades originarias que partieron desde Pando y Beni hacia la capital, a la que se sumó el movimiento campesino de La Paz para exigir su anulación.
La lucha se intensificó hasta el punto de que el gobierno cedió en su decisión de aprobar la ley de tierras y eliminar los subsidios a los combustibles, pero el pueblo ya no soporta más está situación, se ha organizado por sectores, cada uno de ellos con demandas propias y exigen la renuncia del gobierno de Rodrigo Paz.
Se agudizó la crisis económica y ha estallado la lucha en distintos departamentos (lo que para nosotros son provincias) de Bolivia, encabezados por La Paz.
Las huelgas y movilizaciones se extienden por toda Bolivia
Desde el 1 de mayo, la Central Obrera Boliviana (COB) convocó a la huelga general indefinida, a la que se sumó la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y los Ponchos Rojos que determinaron el bloqueo nacional de caminos y rodeó la capital, La Paz. La rebelión popular tiene su epicentro en La Paz y el Alto, Potosí y Cochabamba. Columnas de mineros, obreros, campesinos, originarios, transportistas, juntas vecinales, docentes, mujeres y jóvenes han confluido en la lucha.
Las huelgas y movilizaciones se extienden por toda Bolivia. Sindicatos de Potosí y Santa Cruz de la Sierra, se han sumado a la protesta. Federaciones de residentes, campesinos e indígenas firmaron un acuerdo de lucha unificada en La Paz, reafirmando su voluntad de combatir hasta el derrocamiento del gobierno.
El gobierno de Rodrigo Paz habla de diálogo, pero ha reprimido de manera brutal las protestas, causando la muerte de al menos cuatro personas, entre ellas dirigentes indígenas. Además, se registraron más de 50 heridos y aproximadamente 130 personas detenidas. Esta represión también ha incluido una campaña de criminalización y estigmatización de la protesta social y la persecución de líderes políticos, sociales y sindicales como el expresidente Evo Morales y el secretario de la COB Mario Argollo, que permanecen en la clandestinidad.
La derecha fascista y separatista de Santa Cruz, por su parte, presiona al gobierno para que decrete el “estado de excepción” (estado de sitio), reprima el levantamiento y “despeje” los bloqueos, bajo la amenaza de desbloquear con grupos paramilitares organizados por ellos.
Al momento de escribir esta nota, el gobierno boliviano dispuso el desbloqueo de las rutas con la excusa de generar un “corredor humanitario” con el operativo “Bandera Blanca”. En los desbloqueos están actuando conjuntamente la policía (el gobierno ha otorgado un bono a la policía de 3.000 bolivianos) y el ejército.
A pesar de los intentos del gobierno de Rodrigo Paz no se va a disipar el conflicto con matar o reprimir a campesinos y comunidades. Por el contrario, comunidades indígenas y campesinas, obreros y otros sectores populares una y otra vez vuelven a reinstalar los bloqueos.
Mientras se profundiza la crisis política y social en Bolivia, se unifican los sectores y se masifica la lucha. Hay que tener en cuenta, que están presentes en la memoria del aguerrido pueblo hermano la Guerra del Agua y la Guerra del Gas, que a comienzos de este siglo voltearon gobiernos entreguistas y ajustadores de Bolivia y abrieron el camino al gobierno de Evo Morales y a profundos cambios políticos en Bolivia.
Rodrigo Paz es parte, al igual que Milei del “Escudo de las Americas” impulsado por el imperialismo yanqui. A mediados de mes Milei envió aviones Hércules de la Fuerza Aérea a Bolivia con la excusa de llevar “ayuda humanitaria”. Pero Evo Morales y organizaciones populares han denunciado que en realidad llevaba pertrechos para la represión y que los aviones eran utilizados para el traslado de tropas dentro de Bolivia para burlar los bloqueos. ¡Ningún pertrecho militar para la represión de nuestro pueblo hermano!
Crecen las luchas para enfrentar las políticas ajustadoras, entreguistas y crecientemente fascistas de gobiernos como el de Paz y Milei y contra la prepotencia del imperialismo yanqui y ofensiva por el control de países y recursos estratégicos de nuestra región, como parte de la disputa interimperialista por control del mundo. El heroico pueblo hermano de Bolivia es hoy uno de los faros para que la rebeldía crezca en toda nuestra América Morena.
Convocamos a movilizarnos en solidaridad con el heroico pueblo hermano de Bolivia. ¡Viva la lucha del pueblo de Bolivia!
¡Fuera yanquis de Bolivia, de Cuba y de Argentina, Fuera yanquis de América Latina!
————————
Ley 1720
La Ley 1720, de reconversión de la pequeña propiedad agraria en mediana propiedad, no es otra cosa que una ley de latifundistas para latifundistas.
Esta ley vulnera la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia que establece que la pequeña propiedad es un patrimonio familiar inembargable.
Al flexibilizar los mecanismos de control sobre la propiedad agraria y permitir hipotecar las tierras, la ley favorece los procesos de concentración en manos de bancos y latifundistas y ponen en riesgo la estabilidad de los territorios originarios y campesinos.
A la vez los pequeños productores campesinos pasan a ser considerados medianos propietarios y deben pagar impuesto por la tierra y el 5% del valor de sus ventas.
hoy N° 2110 27/05/2026
