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22 de febrero de 2023

Ucrania tiene derecho a resolver su destino. Ni Rusia, ni EEUU ni la OTAN

Un año de invasión imperialista rusa a Ucrania

El 24 de febrero se cumple un año de la invasión imperialista rusa de Ucrania. La invasión estuvo precedida por una concentración militar rusa en las fronteras de Ucrania, que se inició a mediados de 2021.

El presidente de Rusia Vladimir Putin siempre negó el término invasión y la llamó hasta ahora “operación militar especial”. Durante el curso de la guerra criticó abiertamente a Lenin, y también a Stalin, por haber dado el derecho a la autodeterminación a todas las repúblicas integrantes de la entonces Unión Soviética y se comparó con el Zar Pedro el Grande.

Ese 24 de febrero de 2022 Rusia comenzó la invasión de Ucrania por el norte, el este, el sur y desde Bielorrusia. Previamente lanzó ataques aéreos contra la infraestructura militar de Ucrania, las unidades de control fronterizo, el aeropuerto internacional de Boryspil, y cuarteles y almacenes militares en Kiev, y otras ciudades. Pero no contaban la voluntad de resistencia del pueblo ucraniano, que transformó lo que los jerarcas imperialistas rusos consideraban un “paseo” en una guerra que ya lleva un año.

Rusia pretendía apoderarse como mínimo de todo el Este y Sur de Ucrania, y si le fuera posible, también de la capital, Kiev.

Los yanquis y la OTAN fueron interviniendo a través de formas crecientes de “ayuda” militar, sanciones a Rusia, despliegue de sus Fuerzas de Respuesta rápida (unos 40.000 efectivos) para responder ante cualquier contingencia, pero negándose a cerrar el espacio aéreo de Ucrania.

El conflicto está generando miles de víctimas mortales, así como la mayor crisis de refugiados en el continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial,  más de 7,2 millones de ucranianos han abandonado el país, y más de 7,1 millones se han desplazado internamente. La guerra ha causado la muerte de más de 7.000 civiles, según las Naciones Unidas, hasta enero de este año.

La invasión de Rusia a Ucrania produjo un profundo cambio en el escenario global,

abriendo la posibilidad de una nueva guerra mundial y una profunda crisis económica. Muestra la profundización de la disputa interimperialista.

 

Antecedentes

Como antecedente se encuentra el llamado Euromaidán, que es el nombre dado a una serie de manifestaciones europeístas y nacionalistas de Ucrania, desencadenadas en la capital, Kiev el 21 de noviembre del 2013, que en su punto álgido derrocaron al presidente Víktor Yanukóvich, líder de un partido prorruso. Un año después, 2014, Rusia anexó la península de Crimea, control de su salida al mar Mediterráneo.

Los funcionarios rusos negaron repetidamente, hasta el 20 de febrero de 2022, que Rusia tuviera planes de invadir Ucrania. Pero el 21 de febrero Rusia reconoció a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk, dos estados autoproclamados en la región de Donbás en el este de Ucrania, y envió tropas a esos territorios.

Ya en ese primer momento de la invasión aparecieron en distintas fuerzas políticas sorprendentes posiciones de apoyo a Rusia, más o menos explícitas y justificadas por la existencia de la OTAN. Como si en la lucha interimperialista hubiera un solo enemigo, los yanquis y sus aliados, y como si Putin no atacara expresamente a Lenin, como hemos señalado más arriba.

También hubo declaraciones de académicos y científicos rusos contra la guerra y manifestaciones contra la guerra en Rusia, inmediatamente reprimidas. Además, Rusia avisó a Finlandia y Suecia que si pedían su incorporación a la OTAN, habría “graves repercusiones político militares que exigirían una respuesta rusa”. Esto no impidió su incorporación.

La posición de nuestro PCR, desde el inicio de la invasión fue: “En este momento es fundamental el repudio a la invasión rusa a Ucrania y la defensa del derecho a la autodeterminación de los pueblos. Ucrania tiene derecho a resolver su destino. Nos oponemos a la guerra imperialista. Ni Rusia, ni EEUU ni la OTAN”. Y esta posición la sostenemos hasta ahora.

 

Participación previa de los imperialismos en guerras

Todos los actores imperialistas en Ucrania tienen un largo historial de participación en diversas guerras. Rusia, cuando todavía era la Unión Soviética, ya restaurado el capitalismo, invadió Checoslovaquia, Afganistán, y participó en las dos guerras de Chechenia. También en Osetia del Sur y Abjasia, provincias de Georgia. Ya como Rusia anexó la península ucraniana de Crimea, e intervino en Siria en 2015 para apoyar al gobierno de Bashar al Assad.

EEUU, sólo contando sus intervenciones luego de la Segunda Guerra Mundial, podemos mencionar: en 1954 Guatemala, en 1961 Cuba, en 1959-1975 en Vietnam, en 1989 Panamá, en 1990-1991 la Guerra del Golfo, en 1993-1994 Somalia, en 2001- 2021 Afganistán, en 2003-2011 la invasión de Irak, en 2011-2012 en Yemen, Pakistán y Somalia.

La OTAN, constituida en 1949 con las principales potencias europeas occidentales y EEUU, fue aceptando a lo largo del tiempo cada vez más miembros, y con las últimas incorporaciones van acercándose cada vez más a rodear a Rusia.Intervino en la guerra de Yugoslavia en 1999 y en Libia en 2011.

 

La resistencia de Ucrania

Las fuerzas armadas y el pueblo ucraniano fueron resistiendo heroicamente a los invasores, que no respetaron los acuerdos de corredores humanitarios para evacuar a la población civil. Los rusos se fueron estancando en tierra, pero sus bombardeos siguieron actuando hasta hoy, provocando situaciones dramáticas como la de Mariupol, principal puerto de Ucrania sobre el Mar Negro. Putin utiliza combatientes chechenos, conocidos por ser los más sanguinarios del ejército ruso, por las violaciones a mujeres y atrocidades a prisioneros y civiles. También actúa un ejército de mercenarios rusos llamados Wagner, financiados por el magnate Yevgeny Prigozhin.

Los civiles ucranianos han resistido la invasión rusa de varias maneras: ofreciéndose como voluntarios para unirse a las unidades locales armadas de defensa territorial, fabricando molotovs, donando alimentos, construyendo barreras y ayudando a transportar refugiados. Hubo protestas callejeras contra las fuerzas rusas en los asentamientos ocupados, que a menudo se convierten en altercados verbales y enfrentamientos físicos con esas tropas.

 

Resistencia en Rusia y protestas en China

En Rusia se produjeron ataques con bombas Molotov a 6 centros de reclutamiento militar. También al aeropuerto de Odessa. Hubo protestas y movilizaciones en 38 ciudades ante la convocatoria por parte de Putin a 300 mil reservistas. Miles de posibles reclutados cruzaron la frontera hacia países vecinos. 200.000 escaparon a Kazajistán para no ser llamados.

En China se vienen produciendo protestas en varias ciudades por la política de Covid cero y por salarios. Muchas de estas luchas son encabezadas por obreros de grandes empresas, y las protestas se extendieron a universidades.  Hubo enfrentamientos con la policía en ciudades como Cantón, donde cientos de personas le tiraron botellas de vidrio, derribaron barreras usadas para cerrar comercios y destrozaron lugares de chequeos sanitarios. Las autoridades tuvieron que hacer concesiones.

 

Continuidad de la guerra y extensión a otras zonas

Producto de la guerra aumentó el precio del petróleo y el gas, principales exportaciorusas junto con la de armas, También el de los cereales, ya que Ucrania produce el 30% de las exportaciones de trigo del mundo.

La OTAN fue reforzando sus tropas en Europa del Este y acordó darle a Ucrania artillería de largo alcance, vehículos blindados, sistemas de contrabatería, armas antiaéreas y de defensa costera.

El presidente yanqui Biden jerarquizó la alianza con Europa, potenció la OTAN, reforzó alianzas con Japón, Nueva Zelandia, Corea del Sur y Australia, y aumentó la presencia militar en el Indo Pacífico, y en el Mar de la China. Planteó una nueva estrategia de seguridad nacional, ubicando a China como principal rival y a Rusia como potencia regional.

China va acelerando su desarrollo militar, estrecha su relación con Rusia, con la que participa en maniobras militares, a la vez que reafirma que Taiwán es de China, y que no renuncia a ningún medio para recuperarla. China, además, con la Ruta de la Seda amplió relaciones económicas con decenas de países del mundo. También en nuestro país tiene crecientes intereses, así como una base de control aeroespacial en Neuquén. Recientemente el derribo del globo chino por parte de EEUU, llevó a la cancelación del viaje de Antony Blinken, secretario de estado de EEUU a Pekín, que iba a ser el primero desde 2018, planeado para evitar que las tensiones entre EEUU y China lleguen a un conflicto abierto.

La disputa interimperialista se intensifica en nuestro país, como se ve tanto en el reforzamiento de la presencia militar británica en nuestras Malvinas, donde la OTAN tiene la principal base del hemisferio sur; y en el Atlántico Sur, con las declaradas pretensiones de la jefa del Comando Sur yanqui sobre nuestros recursos, y las intervenciones de otras potencias. La denunciada presencia del inglés Lewis y sus pistas militares en Río Negro muestran cómo nos implicaría una extensión de la guerra a todo el mundo.

La disputa entre las principales potencias agravada con la invasión imperialista rusa a Ucrania, pone al mundo al borde de una nueva guerra mundial. En medio de esta disputa, crecen las luchas de los pueblos para no seguir pagando la crisis.

Escribe Alicia Sourges

Hoy N° 1951 22/02/2023