Noticias

30 de abril de 2019

Otro sacudón en la crisis financiera de Argentina

Un nuevo “jueves negro”

El jueves 25 de abril, cuando el dólar mayorista tocó el récord absoluto de $46,40 y el riesgo país superó los 1.000 puntos básicos, volvió a ponerse de manifiesto que la crisis financiera de Argentina desatada hace ya un año –que llevó a una devaluación del peso de más del 100% desde entonces– sigue vivita y coleando.

Este nuevo round comenzó el lunes 22, cuando los “lobos” de Wall Street como los llama Marcelo Bonelli de Clarín (26/4/19), tomaron la decisión de no reinvertir más en bonos argentinos, tras los informes críticos del JP Morgan, Morgan Stanley, Citicorp y UBS. Ese día el Tesoro Nacional, por decisión del propio Macri, pagó la suma de U$S3.500 millones de vencimientos de la deuda externa, conociendo ya el gobierno la decisión en Wall Street de no volver a reinvertir esos fondos en bonos de Argentina, por lo que todos esos dólares “volaron” sin red de contención a los Estados Unidos.

Todo siguió así sin que el gobierno tomara ninguna medida precautoria, pese a que ya el martes comenzaron a llegar desde el exterior las advertencias de los grandes medios de las capitales de la usura imperialista, de que “Argentina estaba al borde del abismo”, parafraseando al Financial Times de Londres y El País de Madrid. Por más que Macri haya decidido pagar todos esos vencimientos externos con la “esperanza” de generar mayor confianza internacional en la Argentina, por su fe liberal “en los mercados” y en el pregonado apoyo de Trump y el FMI.

Así las cosas, el miércoles 24 comenzó a desencadenarse la corrida hacia el dólar aquí y contra los bonos de Argentina en el mundo, que eclosionó en el “jueves negro”. El precio del dólar se desbocó subiendo rápidamente más de un 6% en la mañana pese a la licitación diaria de la Tesorería, y empezaron las ventas masivas de bonos aquí y en el exterior, donde el riesgo país superó los 1.000 puntos.

Desesperado, el propio presidente Macri, en comunicación con Hacienda y el Banco Central, comenzó a reaccionar. El titular del Central, Guido Sandleris recurrió al único recurso que le permite el pacto con el FMI, es decir subir las tasas de las Letras de Liquidez, llevándolas encima del 70%. Y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, le “pidió” al Banco Nación que vendiera dólares y a la Anses que comprara títulos de la deuda depreciados, liquidando los dólares obtenidos por el cobro del vencimiento del Bonar 2019, que tenía en el Fondo de Garantía para las jubilaciones.
Recién ahí, los monopolios liberados de ingresar los dólares de las exportaciones desde noviembre de 2017 (Nota en pág. 6), comenzaron a venderlos a $46,20 aprovechando que en ese momento el dólar estuviera 3,50% arriba del día anterior. Lo mismo aprovecharon otros vendedores, tal vez temerosos que se hiciera cierto el rumor de que el gobierno acudiera a una acción desesperada, como incumplir el trato con el FMI o conseguir una autorización especial para usar las reservas del Central.

El aumento de las tasas de interés por el Central, las ventas de dólares por el Banco Nación, la compra de los bonos desvalorizados por la Anses, junto a las mayores ventas de dólares por los exportadores, hicieron que el dólar “bajara” a $44,80. Pero eso duró poco. A minutos del cierre rebotó a $45,16. El viernes, tras iniciar la jornada con una leve baja, el dólar volvió a subir al cierre a $47 para la venta en sucursales del Banco Nación, es decir un nuevo aumento del 2,4% en un día, pese a los dólares subastados por Hacienda y a un nuevo aumento de la tasa por el Central, que la terminó convalidando en el astronómico ¡71,868%! Así el dólar en una semana aumentó 9,7%, derrotando a cualquier tasa de interés y a los índices de inflación de marzo y los que se calculan para abril y para mayo.

En medio de la crisis cambiaria y con el riesgo país en su tope máximo, el gobierno insiste en que los vendavales económicos que sacuden a la Argentina responden a “factores externos” y a “temores por un regreso al pasado” en abierta alusión a Cristina Kirchner. Pero la magnitud de la crisis que vivimos no es nada comparable con la de los otros países llamados también “emergentes” y para las elecciones faltan todavía varios meses. Como si lo sucedido la semana pasada fuera sólo algo anecdótico, el presidente desde una radio de Santa Fe sostuvo que “los mercados dudaron de nuestra convicción de seguir por este camino”. Pero lo cierto en que “este camino” es el que nos está llevando a la quiebra nacional, pues su sostenimiento necesita seguir manteniendo y aumentando las tasas de interés usurarias.
Esas tasas de interés, por más elevadas que sean, terminan acelerando aún más la inflación, pues refuerzan la estructura latifundista y dependiente que oprime al país y agrava su estrangulamiento interno y externo. La política del macrismo y el FMI de “enamorar a los mercados” sigue amarrando al país a la monoproducción minera y agropecuaria y a la desindustrialización, en beneficio del capital usurario imperialista y de sus pocos socios en la monopolización del suelo y las finanzas. Estos dominan lo fundamental de la producción, del comercio y del crédito nacionales, decidiendo qué se produce, cómo se produce y cómo se distribuye. Por lo que la inflación sigue vivita y coleando, continúa la devaluación del peso argentino y se profundiza el empobrecimiento generalizado del país.

Escribe Eugenio Gastiazoro

Hoy N° 1764 30/04/2019