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08 de agosto de 2018

El debate por el aborto legal recorre el país

Un reclamo federal

Conversamos con la compañera Vicky Disatnik de la Casa de las Mujeres “Norma Nassif” de Tucumán e integrante de la Comisión Nacional de Mujeres del PCR.

Me parece importante caracterizar el movimiento de mujeres hoy porque estamos protagonizando un crecimiento impresionante, con debates impensados hace pocos años atrás. Este movimiento tiene un gran nivel de convocatoria y una rápida respuesta social. Y además, genera una fuerte empatía con los sufrimientos de las mujeres de nuestro pueblo. Por lo tanto plantea, en un nivel superior sus reclamos al poder político.

El asesinato de Chiara Páez que dio origen al Movimiento Ni Una Menos, abrió un nuevo momento en el Movimiento de mujeres que coincide con los Encuentros de Mujeres de Mar del Plata y Rosario, que son los que explotan cuando pasan de 30 mil a 70 mil mujeres, y donde se plantean demandas puntuales al poder político.
También cabe recordar que en los últimos once años desde la Campaña, hemos presentado siete proyectos en el Congreso, los cuales fueron cajoneados por el anterior gobierno. Y recién ahora, por la lucha y porque el movimiento de las mujeres así lo exigió, logramos que se debata en el Congreso.

Este momento, a su vez permite múltiples alianzas políticas específicas de este movimiento, que no siempre coinciden con las alianzas que se dan en otros campos.

Decimos además que este movimiento es federal porque tiene expresiones en provincias tan conservadoras, como las del NOA y del NEA, donde a pesar del conservadurismo y el peso de la religión, las mujeres salen a la calle, y se organizan.

Distintas vertientes del feminismo
Es importante destacar que en este movimiento se expresan distintas vertientes del feminismo que plantean múltiples caminos, con múltiples iniciativas para avanzar, con una clara convicción de que es posible torcerle el brazo a los poderes a partir de los reclamos y la movilización popular. El movimiento de mujeres logró instalar en la sociedad el rechazo a los femicidios, la denuncia al abuso sexual, el acoso callejero, y hoy el debate del aborto.
Generó una inmensa participación de jóvenes. Esto genera múltiples y profundos debates sobre el origen de la opresión y del patriarcado, tema impensable en otro momento. De todos modos es muy importante que las jóvenes conozcan que hay un sistema social que se instaló con la sociedad de clases y que ese patriarcado no se va a caer solo por la lucha de las mujeres. Ese patriarcado se va a caer con la lucha popular y la transformación de fondo de la sociedad. Cada generación encuentra formas de lucha política propia, pero en este caso, la explosión de las jóvenes ha sido maravillosa.

Ya hemos ganado
Las mujeres ya hemos ganado porque hemos instalado el debate del aborto: Un tema del que no se podía hablar, y hoy en todas las instituciones se discute el derecho de las mujeres, y eso ya es ganancia.

La lucha ha demostrado que se siguen incorporando mujeres de distintos sectores y con diferentes formas de organización. En distintas provincias surgen las redes de distintas profesiones: en Tucumán, la Red de profesionales de la salud por la vida y el aborto legal, que han cumplido la enorme tarea de demistificar por qué lo que se está discutiendo es un tema de salud pública. También hay una red de estudiantes de la salud.

Asimismo, vamos a tener que seguir este debate, y sobre todo que el debate de la clandestinidad del aborto llegue hasta la última mujer. No se está votando aborto si o aborto no, sino que lo que se vota el 8 de agosto en Senadores es si el aborto va a seguir siendo clandestino o si va a ser legal y al alcance de todas las mujeres que van a poder ir a un hospital público, evitando la muerte de muchas mujeres. Tenemos que debatir en provincias como Tucumán, que tiene religión obligatoria, donde les hacen firmar en contra de la aprobación de la ley a las embarazadas cuando van a la consulta.

Pero también tenemos que debatir -y esto aparece ahora con mucha fuerza- el derecho de las mujeres a decidir, de la autonomía y la libertad sobre sus cuerpos. Es cierto que las que se mueren son las pobres y es cierto que es un tema de salud pública. Lo que el Estado tiene que resolver es qué condiciones tienen las mujeres más humildes para ir a un hospital público y ser atendidas como corresponde. Pero también hay un debate importante y trascendental en este momento y que sí hace a los cambios que están ocurriendo en el movimiento de las mujeres que es el derecho a disponer de sus cuerpos.

Nosotras debemos profundizar el debate en las causas de esa opresión y valorar la rebeldía del movimiento de mujeres, que cuestiona y discute alrededor de las formas que ha tomado esta opresión para poder transformarla. Para eso, hay que transformar la sociedad. Entonces, la posibilidad de transformación social es lo que va a permitir que este movimiento llegue a buen puerto. Se va a avanzar si los cambios revolucionarios imponen una justicia verdaderamente popular y que construya en ese marco formas de relaciones entre hombres y mujeres basados en vínculos democráticos y de respeto mutuo.

El camino es largo pero generará las condiciones materiales y simbólicas para cambiar la estructura patriarcal que sostiene durante siglos la sociedad de clases.

Hoy N° 1729 08/08/2018