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07 de enero de 2026

Relevamiento sanitario en el Gran La Plata

Una experiencia de salud popular

Durante el año 2025 se llevó adelante un trabajo conjunto entre las Brigadas Sanitarias Néstor “Chino” Oliveri de la CEPA e integradas por estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP y las promotoras de salud de la CCC Regional La Plata.

Se fueron haciendo durante el año relevamientos sanitarios en cuatro barrios populares de la ciudad donde funcionan Postas Sanitarias que centran su tarea en la prevención y la promoción de la salud. Los barrios mencionados incluyen Terramía y Barrio Las Margaritas en Melchor Romero, Barrio Sin Fronteras en Abasto y Barrio Los Paraguayos en la Localidad de El Peligro.

La realización del estudio de campo fue recibiendo el asesoramiento técnico de la Red de Pediatras contra el Hambre. Se utilizaron los parámetros de la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) utiliza para determinar la seguridad alimentaria de la población.

El relevamiento sanitario constó de una encuesta realizada casa por casa que abarcaba:

1. Control de niño sano. B. Relevamiento de riesgo cardiovascular. C. Relevamiento socio ambiental.

En el estudio de campo se relevaron 345 personas que incluyeron 183 adultos y 162 niños. Del universo de adultos relevados, 60 son adultos mayores.

 

Datos de una realidad que estremece

El informe preliminar sintetiza y “da a luz” algunos datos del Relevamiento mostrando una realidad durísima para millones que habitan nuestra Patria, a causa de una política que solo vino a llevar adelante una sideral transferencia de recursos desde la clase obrera y los sectores populares hacia los sectores más pudientes y concentrados de la oligarquía nativa y foránea:

  • El 74,2% de los niños y adolescentes controlados sufren de malnutrición infantil, principalmente sobrepeso y obesidad.

El bajo peso en los relevados creció un 23% respecto a los niños controlados en los mismos cuatro barrios durante el año 2024.

  • El 32,9% de los relevados sufren inseguridad alimentaria moderada o grave.
  • El 33,4% de las personas relevadas asisten a comedores populares, mientras que el 41,6% reciben ayuda alimentaria, vital para compensar la Alimentación. Esta ayuda proviene de la Tarjeta Alimentar, del Servicio Alimentario Escolar (SAE) y de alimentos que reciben de organizaciones sociales.
  • El 31,2% de los hipertensos controlados no toman la medicación prescripta.
  • El 34,8% de quienes desconocían ser hipertensos tenían valores elevados de tensión arterial. El 23,9% con valores mayores a 140/160 mm Hg y el 10,9% con valores mayores a 160 mm Hg.

 

Sobre el saber y la solidaridad

Al momento de planificar este trabajo en el territorio se lo pensó como un instrumento que, al mostrar cuantitativamente algunos datos de la realidad, brinde elementos para profundizar la lucha de las organizaciones populares contra el hambre; por el acceso al derecho a la salud para nuestro pueblo, tratando de encontrar “la verdad en los hechos” y buscando las causas de por qué millones padecen una situación de miseria estructural que no para de crecer.

No hubiese sido posible este trabajo científico sin tres cuestiones fundamentales:

En primer lugar, las puertas que abren los vecinos de la barriada popular para llevar adelante el relevamiento.

Los conocimientos académicos que se ponen a disposición de nuestro pueblo por parte de las brigadas sanitarias de la UNLP, tratando de “derribar esos muros” que imponen la concepción hegemónica elitista donde los conocimientos son para diferenciar a los que los poseen del resto de “los mortales” y no para que sirvan a nuestro pueblo como herramienta en el largo camino de la definitiva liberación nacional y social.

En tercer lugar; la decisión política de decenas de promotores de Salud y de Género, fundamentalmente mujeres sencillas, que han decidido servir a su barrio y a su pueblo “de todo corazón”. Su rol ha sido clave para llegar a cada casa, porque suelen ser vecinas reconocidas por la barriada.  Una parte importante de su trabajo no puede ser cuantificado con los fríos números que impone la estadística porque resulta imposible encuadrarlo en una categoría.

Son las que van a diario a controlar la presión arterial del “abuelo “que se sabe hipertenso; son el nexo con el sistema de salud formal y estatal golpeando puertas para “sacar un turno” así el vecino con dolencia pueda recibir asistencia médica; son las que acompañan a aquellas mujeres que sufren en su cuerpo la doble opresión y la violencia machista.

 

Algunas conclusiones

Claramente con el devenir del Relevamiento y en la comparación con trabajos realizados en años anteriores se puede afirmar que la situación alimentaria y la capacidad para adquirir alimentos de buena calidad en cantidad suficiente, el acceso a la atención de salud y la posibilidad de contar con los medicamentos necesarios para garantizar la salud Integral se han agravado notablemente.

También se puede afirmar que los golpes a la organización popular que se sufre cuando se lleva adelante desde el gobierno nacional una política de ajuste, no la padecen solamente los movimientos populares sino la mayoría de la población que directa o indirectamente recibe los beneficios de su labor social. En algunos barrios, hace algunos años atrás (como sucede en el Barrio Terramía) había 8 comedores populares; hoy funciona uno solo, tres veces por semana.

Alertamos un agravamiento a esta situación si en los meses próximos el Ministerio de Capital Humano aplica una resolución que daría de baja un millón de Salarios sociales complementarios vigentes. Porque ese salario de $78.000 suele ser la única retribución salarial para las cocineras y cocineros de los merenderos y comedores populares.

Los primeros resultados de este relevamiento sanitario podrían ser complementarios y sumatorios a las conclusiones de otros informes recientemente publicados.

Uno de ellos es el realizado por el Centro Para la Integración Sociocomunitario (Cisur) basados en datos del Censo Nacional 2022, por los Registros de Defunción del Ministerio de Salud y por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).

Según la Cisur, la pirámide poblacional en barrios populares (6.500 según Renabap) se parece a la del Censo Nacional de 1914.

En los barrios populares existe una mayor presencia de infancia y población joven que en el resto del territorio, pero disminuye la población de los grupos etarios que incluyen a los adultos mayores.

En Argentina, el 9,1% se corresponde con personas de entre 65 y 79 años. En la barriada popular ese porcentaje baja al 2.6%.

Respecto a la franja etaria que incluye a los mayores de 80 años representan el 2,64% del total de la población. En los barrios populares esa franja llega apenas al 0,31%.

La conclusión del informe de la Cisur dice un dato que es brutal: En la población general la edad promedio de mortalidad es a los 71 años mientras que en los barrios populares esa edad llega apenas a los 60 años. se vive 11 años menos.

Las causas principales que marcan esta realidad son: Vivienda precaria. Acceso limitado a la salud. Mercado laboral informal. En síntesis: “Dime dónde vivís, te diré cuánto vivís”.

 

Hay salida para esta situación

Nadie puede desconocer que la situación de pobreza estructural de nuestro pueblo ha ido agravándose en las últimas décadas, atada esa situación a la destrucción del empleo formal y de la industria nacional. Esto es fundamental que lo reconozcan algunos sectores políticos que han sido parte de gobiernos anteriores y que sufren de “amnesia política”, para de esa manera y con la autocrítica como método, puedan volver a reconciliarse con sectores de la población que les endilga responsabilidades por la realidad que le toca vivir a nuestro pueblo.

Tampoco se puede desconocer el agravamiento en las condiciones objetivas que toca atravesar a causa de la política entreguista, de entrega de los recursos naturales y de represión que lleva adelante el gobierno de Milei.

No hay solución a los dramas que sufren las grandes masas populares si no terminamos con esta política reaccionaria. No pensando en volver atrás tratando de aplicar recetas que fracasaron y que no hicieron más que abrirle la puerta a esta ultraderecha libertaria; sino en acumular fuerzas para hacer posible, con base en un programa reivindicativo y político, un gobierno de unidad patriótica y democrática que tome las medidas necesarias, terminando con los beneficios para unos pocos monopolios y terratenientes y poniendo el centro en resolver los dramas que sufre nuestro pueblo, siempre teniendo en el horizonte, como una estrella que nos guía,  una sociedad donde no haya explotadores ni explotados.

 

 

Escribe José Vega

hoy N° 2091 07/01/2026