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09 de septiembre de 2015

El 9 de septiembre de 1976, fallecía Mao Tsetung, el gran dirigente del Partido Comunista de China, que encabezó la lucha liberadora y la construcción del socialismo en ese gran país asiático. En este nuevo aniversario publicamos un extracto de la charla inaugural del Ciclo de Conferencias del Instituto Marxista Leninista Maoísta en el 2014, a cargo del secretario general del Partido Comunista Revolucionario, camarada Otto Vargas. 

Vigencia de Mao Tsetung

Extractos de una conferencia de Otto Vargas, secretario general del PCR

La lucha interimperialista

La lucha interimperialista
Mao Tsetung (…) explicó, detalladamente la importancia, en países como China y como la Argentina, disputados por varias potencias imperialistas, de explotar sus contradicciones. Este fue el caso del frente único con Chiang Kai Shek contra los japoneses. Las tropas armadas del Ejército Rojo estaban en Yenan, pero Chou Enlai se instaló en Chung King –capital provisional de China– porque había un frente único en la lucha contra los japoneses. Esto se debió a que en la lucha antijaponesa China era apoyada por los yanquis y los ingleses…
En los Escritos Inéditos, que editamos en 1975, Mao dice que “Debemos considerar las luchas entre los países imperialistas como acontecimientos importantes. Lenin y Stalin las consideraron como tales. Calificaban tales luchas como fuerzas de reserva de la revolución. China también se benefició de esas luchas en el tiempo en que organizaba sus bases de apoyo revolucionario. En el pasado existían en China contradicciones entre los diferentes grupos de la clase terrateniente y de los compradores (o sea los intermediarios). Detrás de dichas contradicciones se disimulan las contradicciones entre diferentes países imperialistas. Durante el tiempo que hemos podido extraer provecho de estas contradicciones en el plano del imperialismo, no debimos combatir directamente en un mismo período más que a una parte de las fuerzas enemigas y no todas esas fuerzas reunidas. Además, a menudo, hemos podido encontrar tiempo para descansar y reagruparnos”. 
Hay que tener en cuenta que cuando ellos luchaban, por ejemplo contra Chiang Kai Shek, junto a él había señores de la guerra. Un señor de la guerra podía tener un ejército de 400 o 500 mil hombres. Entonces se llegaba a un acuerdo –a cambio de algunas concesiones– con esos “señores de la guerra” y se facilitaba el triunfo.
En nuestro caso, durante la lucha antidictatorial, luego de 1976, golpeamos junto con yanquis, ingleses y el Vaticano. Repito: junto con los yanquis, ingleses y el Vaticano cuando la dictadura, hegemonizada por los prorusos Videla-Viola, preparaba la guerra contra Chile en la disputa por el Beagle. Y en 1982, cuando la guerra de Malvinas, golpeamos junto con los prosoviéticos contra los yanquis y los ingleses. Es decir que tenemos experiencia práctica, nuestra, de la utilización de esas contradicciones.
Mao ha escrito otro folleto de lectura obligatoria e imprescindible para todo comunista: Problemas de la independencia y autodecisión dentro del frente único. “Ni romper el Frente Único ni atarnos de pies y manos al Frente Único”. “Una política de unidad y resistencia a la vez”, esa es nuestra línea en todos los terrenos. 
 
Por qué degeneró el socialismo
Otro gran aporte del camarada Mao al marxismo leninismo ha sido su estudio de por qué degeneró el socialismo, que había triunfado en la tercera parte de la tierra. Mao Tsetung, a diferencia de Stalin, vio esto con claridad y llevó adelante la Revolución Cultural proletaria para evitar el triunfo del revisionismo y la restauración del capitalismo en China, lucha que libró exitosamente durante diez años.
Respecto de la restauración capitalista en la URSS, Lenin, subrayando el peligro del burocratismo y la necesidad de la incorporación de las amplias masas a la labor de los órganos soviéticos, remarcó que “El bajo nivel cultural hace que los Soviets, que son por su programa órganos de gobierno a través de los trabajadores, actúen en la realidad como órganos de gobierno para los trabajadores, a través de la capa avanzada del proletariado, pero no a través de las masas laboriosas”. Esto lo dijo en 1919, en el Informe sobre el Programa del Partido, en el 8º Congreso del PC(b)R y se puede leer en el Tomo 29 pág. 177, de sus obras completas.
 Lenin dijo muchos años antes de la restauración capitalista en la URSS que: “El paso del capitalismo al comunismo lleva toda una época histórica. Mientras esta época histórica no finalice, los explotadores siguen abrigando esperanzas de restauración, esperanzas que se convierten en tentativas de restauración”. Este fue el gran error de Stalin en la Constitución soviética de 1936, donde señaló que ya no existía más lucha de clases en la URSS entonces, cuando alguien hacía una crítica, se consideraba que estaba complotando al servicio de una potencia extranjera.
Mao Tsetung comprendió a fondo la verdad de esta tesis leninista y, cuando observó que en China la agudización de la lucha de clases podía llevar a la restauración del capitalismo, lanzó la Revolución Cultural proletaria, que movilizó a centenares de millones de hombres y mujeres de toda China, que practicaron los 4 Da’: los Da–Zi–bao (libertad de hacer carteles de grandes caracteres). He contado muchas veces que los que visitamos China en esos años, cuando recorríamos fábricas, universidades y otras instituciones, nos costaba trabajo abrirnos paso entre esos carteles. Allí escribían sus opiniones, muchas veces críticas sobre la administración de la fábrica, la región o el país. Como dijo Mao, “La Revolución Cultural encontró un método para movilizar a las amplias masas y expresar de manera clara, abierta, extensa y desde abajo nuestros lados oscuros”.
Los otros Da’ fueron el Da’ Min: Derecho a lanzar gritos y hablar muy fuerte. Ustedes en China podían salir a la calle y gritar. “qué mala la conferencia que acabo de escuchar”. Estaba además el Da’ Fong: la gran apertura y el Da´ Blang: el gran debate.
Los análisis de Mao Tsetung nos ayudaron a comprender cómo la URSS llegó a convertirse en un país socialimperialista y socialfascista, lo que nos fue de mucha utilidad cuando triunfó la dictadura de Videla–Viola, ya que en ella predominaron los intereses de esa superpotencia.
Nosotros visitamos China en 1972 y adherimos al maoísmo. Pero en 1979, cuando visitamos China por última vez, me entrevisté con Hu Yaoban, al que había conocido cuando era secretario de la Juventud Comunista. Hu Yaoban atacó veladamente a Mao. Me dijo que visitando Rumania, comprendió que la URSS era chauvinista, lo que le pareció muy mal, “porque un país comunista no puede ser chauvinista”, pero en ningún momento mencionó a la Unión Soviética como un país imperialista, lo que fue más grave aún conociendo nuestra caracterización de la dictadura de Videla–Viola. Así que nosotros salimos claros de esa entrevista de que en China se había restaurado el capitalismo. Lo dijimos cuando llegamos acá. Tardamos en que nos creyeran, pero lo dijimos.
Aquella caracterización de Mao nos ayuda, también hoy, a entender lo que pasó en China, que se sigue llamando comunista y se ha transformado en la “locomotora del mundo capitalista”. Qué mejor propaganda contra el comunismo que lo que pasa hoy en China, o lo que pasa en Corea del Norte. ¿Puede haber una propaganda peor que esa para el comunismo?…
Con la derrota de la Revolución Cultural en 1978, después de más de 10 años de lucha y luego de la muerte de Mao, se cerró una etapa del desarrollo del movimiento revolucionario del proletariado mundial. 
Una etapa en la que en un momento la clase obrera tomó el poder y tuvo “la sartén por el mango” en la tercera parte de la tierra. Hoy China, como dijimos, se ha convertido en “la locomotora del sistema capitalista mundial”, así la llaman. Se demuestra, así, que el tránsito al comunismo con su dialéctica de luchar, fracasar; volver a luchar, volver a fracasar; hasta triunfar, cubrirá toda una etapa histórica.
 
Un mensaje a los revolucionarios
¿Qué mensaje podemos dejar hoy a los revolucionarios, especialmente a los jóvenes? Cuando una profunda oleada anticomunista invade al mundo y provoca escepticismo. Un profundo escepticismo. (…)
Cuando en Google, buscando imágenes de Hitler y Musolini, te ponen juntos a Hitler, Musolini y Stalin. A Stalin, que cometió tremendo errores, no voy a decir que no ¡Pero Stalin dirigió al ejército que aplastó al nazifascismo en la Segunda Guerra mundial! (…).
¿Qué mensaje les podemos dejar a los revolucionarios, en particular a los jóvenes? Que estudien el marxismo–leninismo–maoísmo, como ciencia de la revolución y para aprender también la posición y el método que adoptaban los fundadores de nuestra doctrina para examinar y resolver los problemas. Además estudiar nuestro patrimonio histórico, para integrar esa teoría a la realidad nacional, con sus características propias y de acuerdo a cada momento político.
Porque no hay recetas para copiar. Tenemos que seguir construyendo un Partido capaz de dirigir la revolución que nuestro país necesita.
Hoy, si nos preguntan si vale la pena luchar por el comunismo, les decimos –con la misma fuerza y convicción con la que comenzamos esta lucha hace muchos años– que , que no hay otro camino para lograr la liberación de los explotados y oprimidos por el capitalismo, que la lucha por el comunismo. Lucha que será muy larga y dura, pero que triunfará.